Pedaleando por nueve departamentos entre majestuosos paisajes

Pedaleando por nueve departamentos entre majestuosos paisajes

Dos jóvenes le apostaron a un viaje de 30 días en bicicleta para explorar las entrañas de Colombia.

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17 de octubre 2013 , 12:50 a.m.

Viajar. La respuesta más común a preguntas como ¿A qué le gustaría dedicarse el resto de su vida? ¿Qué es lo que más le gusta hacer? ¿Cuál es su mayor deseo?

Recorrer miles de kilómetros y seguir avanzando. Dejar atrás la rutina y explorar caminos inhóspitos. Desprenderse de un lugar para alimentar el alma con diversos paisajes y diferentes culturas.

A ese reto se apuntaron Gisel Ramírez y Nicolás Fernández, dos jóvenes radicados en Bogotá que emprendieron, cada uno por su lado, un viaje en bicicleta durante 30 días, por nueve departamentos de Colombia y con una máxima: trochar.

Ambos trayectos, documentados para el programa de televisión ‘Una historia en bicicleta’ (Canal 13), fueron inspirados en el libro del mismo nombre, del escritor y actor estadounidense Ron McLarty. La novela narra las vivencias de Smithy Ide, quien cruza Estados Unidos en su caballito de acero desde la costa este hasta la costa oeste.

Pues bien, la idea era similar pero a la criolla: por los agrestes terrenos de Colombia, con paisajes pintorescos entre los distintos verdes que brindan las montañas y con la geografía que varía abruptamente de un departamento a otro en nuestro país. (Visite el recorrido en imágenes).

Gisel, comunicadora social de 25 años y declarada “amante de la cicla”, empezó a pedalear en Bogotá para recorrer la accidentada topografía de los departamentos de Cundinamarca, Boyacá, Casanare, Meta (de donde es oriunda) y Guaviare.

Con una cámara atada a su casco y un equipo de producción detrás en una camioneta que iba guiándola con un GPS, esta joven de encantadora sonrisa recorrió 3.300 kilómetros durante un mes.

“Se pierde la inercia. Eso pasa con los viajes largos en bicicleta. Se vuelve algo adictivo. Es un mal delicioso. Entre más se aleja uno en bicicleta más cosas hermosas vas a ver”. Ese es a grandes rasgos el balance que hace Gisel de su viaje.

De trocha en trocha, atravesando cultivos y siendo esquiva a las principales vías que comunican el territorio nacional, exploró caminos recónditos, huyéndoles a perros finqueros que corren rabiosos al pie de cualquier tipo de vehículo que husmee su territorio.

“¡Qué experiencia! Visitamos el Parque del Cocuy, por ejemplo. No tiene comparación. Es un anciano gigante en medio de Los Andes. Es un paisaje impresionante. El frío se metía en los huesos”, cuenta.

Paisajes fastuosos, dificultades en el camino, hambre, sed, cansancio, fuerza. Palabras como esas las va lanzando Gisel emocionada cuando habla de la ruta que hizo y que la llevó hasta San José del Guaviare, donde terminó su recorrido.

“Hay rutas más difíciles que otras, donde la piedra es puntuda. Hay páramos, donde aparecen de pronto lagunas gigantes, que nunca me imaginé que existieran en Colombia”.

Pero hubo una noche muy especial, más que las demás. Cuando el paro agrario venía pisándole los talones, entró a Cómbita (Boyacá). La plaza estaba abarrotada de banderas, todas agitándose, acompañadas de las típicas ruanas de esa zona. En la tarima de la plaza, Gisel tuvo el lujo de abrazarse con el ciclista Nairo Quintana, a quien su pueblo lo estaba ovacionando por su segundo puesto en el Tour de Francia, de donde apenas había llegado con su flamante actuación y que tenía al país encendido.

“Me subí a la tarima y lo saludé. Qué emoción. Me firmó la camiseta que yo tenía puesta”, recuerda Gisel, quien ve en su vehículo algo más que una mera pieza de tubos y cadenas y que está convencida de que un viaje como el que hizo lo puede hacer cualquiera con una mínima preparación física. “La bicicleta es un buen aliado en un viaje. Siempre va a hacer lo posible para que llegues donde sea. Todo depende de ti y de que confíes en ella”, concluye.

Pedaleando hacia el sur

Aunque no se conocían antes de lanzarse a la intrépida aventura, Gisel Ramírez y Nicolás Fernández se saludan como si hubieran crecido juntos. Y coinciden en que ambos comparten un estilo de vida: andar en bicicleta de un lado a otro y de arriba para abajo.

Esa condición precisamente era una de las cosas que buscaba, entre los 150 aspirantes que se presentaron, la productora del programa Negrita Films cuando comenzó la búsqueda de dos jóvenes que se le midieran al reto.

Nicolás, bogotano de 31 años y fotógrafo de profesión, debía pedalear hacia el suroccidente del país: Cundinamarca, Tolima, Huila, Putumayo y terminaría en Nariño.

Sus piernas lo llevaron hasta el Puente de Rumichaca, principal paso fronterizo entre Colombia y Ecuador. Allí terminaría para regresar a Bogotá en carro, ya sin sentir el golpe del viento en su rostro ni tener que secarse el sudor de la frente.

La ruta le permitió conocer mejor al campesino y disfrutar de su hospitalidad. “Me encontré con el verdadero colombiano, el que viviendo con lo básico siempre lleva una sonrisa”.

A medida que iban dejando atrás cascadas, cuevas y paisajes “de esos como los que ves en el Señor de los Anillos”, se iba asombrando de todo lo que le brindaba el viaje por esas trochas.

Aunque se cruzó con comunidades indígenas como los Camsá en el Putumayo, lo que más le sorprendió fueron tantos extranjeros que al igual que él, a bordo de una bicicleta, recorrían, no el país, sino el continente.

“El que más me llamó la atención fue un londinense, que llevaba 4 años viajando. Arrancó desde Buenos Aires y empezó a subir. Me lo encontré en Sibundoy (Putumayo). La mayoría de los viajeros en bici van solos. Para ir a su ritmo, cosa que si quieren subir una montaña lo puedan hacer en 3 horas o varios días”, cuenta Nicolás al recordar su viaje, que repetiría por otros parajes cuantas veces pudiera.

Ya en Bogotá, con el recuerdo a flor de piel, ambos aventureros se sumergen con sus bicicletas en la selva gris de las calles de la capital, en medio de la congestión y los pitos, lejos de esos paisajes multicolor que no olvidarán.

ANÍBAL DAVID MARÍN CASTAÑO
REDACCIÓN EL TIEMPO.COM

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