'El humor es una potente medicina': Matador

'El humor es una potente medicina': Matador

En la actualidad publica sus caricaturas de manera habitual en El Tiempo y en la revista Soho.

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16 de octubre 2013 , 05:32 p.m.

Pocos saben quién es Julio César González, pero nadie duda de quién es Matador. Se trata del mismo: de un pereirano gocetas, talentoso e irreverente que encontró su pseudónimo en una canción de los Fabulosos Cadillacs. A los ocho años cayó en sus manos una enciclopedia del humor, y al leer la biografía de Fontanarrosa decidió que “no quería ser futbolista, bombero ni narco, sino que quería ser como ese joven señor barbado”. Y lo logró: publicó su primer dibujo en un divertido periódico que se llamaba El Fuete, y muy pronto su firma empezó a aparecer en algunos de los principales medios del país. En la actualidad publica sus caricaturas de manera habitual en El Tiempo y en la revista Soho.

Le gustan los temas alrededor de los cuales existe un tabú, como el sexo, la religión, las minorías “y toda esa farsa que es la corrección política”. Hace unos años lo compararon con el diablo por sus ataques a la Iglesia tras los escándalos de pederastia. Nunca ha tomado vacaciones desde que hace caricaturas editoriales, pero no le importa mucho pues considera que su oficio es un divertimento antes que un trabajo. No tiene la pretensión de convertirse en un Botero o un Van Gogh, pero en la sala de su casa tiene colgados algunos óleos suyos.

Advertí que se trata de un personaje irreverente, de manera que transite por esta entrevista bajo su propia responsabilidad.

¿Es un arte el humor?

Yo creería que más que un arte, el humor es una potente medicina para no caer en la paranoia del mundo actual. Parafraseando y cambiando un poco el título de una de las secciones de la popular revista Selecciones, yo diría: “El humor, remedio infalible”.

La caricatura política va más allá del humor. ¿Qué significa?

La caricatura resulta ser una poderosa arma cuando desnuda los abusos del poder. En ese sentido el humor actúa como catalizador al revelar una realidad incómoda.

¿Qué ingredientes debe tener una buena caricatura?

Una buena caricatura debe tener una gran idea, una dosis grande de humor y un buen dibujo. Un dibujo no muy bueno puede funcionar con una buena idea, pero no al contrario.

¿Se puede vivir de la caricatura?

Cuando se llega a los grandes medios nacionales sí se puede vivir de mamar gallo a través de los mamarrachos que uno hace. No se gana tanto dinero como un congresista, pero queda la satisfacción de que al menos uno no robó a nadie.

¿Cuál es el personaje que más lo hace reír hoy en día?

Nicolás Maduro, el presidente venezolano, que multiplicó los “penes” porque en el fondo es una “hueva”.

El personaje al que más le gusta dibujar

El caricaturista Ricardo Rendón decía algo interesante: que las caricaturas no las hacía el dibujante sino las víctimas. En ese orden de ideas, el personaje que más me gusta dibujar es la caricatura que Uribe ha hecho de sí mismo, y creo que lo tendremos ahí por ‘secula seculorum’.

¿Cómo alimenta sus dibujos?

Mis monitos los tengo bajo una estricta dieta que incluye: Lectura, música, café, sexo, un poco de güisqui, buenas horas de sueño y mucha pornografía.

¿Algún personaje le da trabajo dibujarlo?

Tengo un serio problema con Germán Vargas Lleras, ya que siempre me da dificultad al caricaturizarlo y aún no encuentro la razón (porque bonito no es). Espero que cuando sea presidente logre darle con el ‘chiste’.

¿Qué es lo primero que hace cada día?

Tomar una buena taza de café, pero no de marca (son malísimos, porque el café bueno lo venden en el exterior). Se trata de un café que muelen y tuestan en una trilladora cercana; es riquísimo y además lo hago en agua de panela.

¿Tiene sueños recurrentes?

Que Álvaro Uribe gana nuevamente la presidencia, pero más que un sueño sería una pesadilla.

¿Quiénes han sido sus maestros en la caricatura?

Fontanarrosa, Quino, Steinberg, Pepo, Crist, entre otros. En el campo nacional están Rendón, Osuna, Caballero, Naide, Yayo.

Sus escritores de cabecera.

Siempre, y sin darme cuenta, me encuentro leyendo nuevamente a mis escritores (de humor en su mayoría), como mi maestro Daniel Samper Pizano, Klim, Woody Allen, Mark Twain, Sofocleto, Millôr Fernandes, los grandes aforismos de Nicolás Gómez Dávila y un autor poco conocido como es Eduardo Esteban Echenique.

¿Para dónde va Colombia?

Colombia siempre va de culo.

Un adjetivo para Colombia.

Desposeída.

Un epitafio para su tumba.

“Qué bajo he caído”.

 FERNANDO QUIROZ

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