El esplendor de la Alhambra, España

El esplendor de la Alhambra, España

La mejor muestra de la herencia árabe en la península ibérica se aprecia en este lugar.

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16 de octubre 2013 , 03:53 p.m.

Ha sido palacio, ciudadela, fortaleza, residencia de los sultanes nazaríes, de los altos funcionarios y de los soldados de élite. La Alhambra de Granada, declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco en 1984, refleja como ningún otro enclave el legado del arte musulmán en España.

Es uno de los monumentos más visitados de Andalucía y de España. De hecho, según datos del Patronato Provincial de Turismo de Granada, el año pasado recibió 2’260.299 visitantes.

Conocida también como la fortaleza roja, la Alhambra se alza sobre la colina al-Sabika, y la ciudad de Granada se extiende a sus pies. Sobre tortuosas callejuelas de casas encaladas, el mirador de San Nicolás, ubicado en el barrio granadino del Albaicín, brinda unas preciosas vistas de la Alhambra con las cumbres de sierra nevada al fondo.

El conjunto monumental de la Alhambra y el Generalife es parada obligada para todos aquellos que visitan la ciudad de Granada. Recorrer sus estancias y relajarse en sus jardines es una experiencia inolvidable, pero para poder disfrutar de este enclave hay que reservar la entrada con antelación, ya que el aforo de visitantes a los palacios nazaríes es limitado.

La visita a la Alhambra y el Generalife dura unas tres horas. Los espacios visitables de este conjunto monumental se organizan en cuatro sectores: la alcazaba, los palacios nazaríes, el Partal y el Generalife.

La alcazaba, el área militar del recinto, es una de las zonas más antiguas del lugar. Intramuros se ubica la plaza de las armas, un espacio diáfano destinado a paradas militares en tiempos de paz y a establecer la defensa en el momento de la batalla.

La alcazaba también fue un área residencial para los soldados de élite que servían al sultán. Lo que se conoce como el barrio castrense era, de hecho, una pequeña ciudad. Hoy se pueden apreciar los muros y pavimentos que un día formaron parte de las viviendas de la guarda selecta y los restos de otras estructuras que podrían pertenecer a almacenes o a espacios para la tropa.

Además de la plaza de las armas y del barrio castrense, el recorrido turístico por este recinto incluye una visita a la terraza de la torre del Cubo, al adarve de la muralla norte, a la terraza de la puerta de las armas, al jardín de los Adarves y a la torre de la Vela. Esta estructura, coronada por una campana, ofrece unas vistas magníficas de la Alhambra y de Granada.

Su campana suena cada 2 de enero, pues fue el segundo día de 1492 cuando los reyes católicos tomaron Granada. La tradición cuenta que las mujeres solteras de la ciudad que hagan sonar la campana esa fecha contraerán matrimonio antes de que termine ese año.

Sin duda, la zona más admirada de la Alhambra son los tres palacios nazaríes: el de Mexuar, el de Comares y el de los Leones, cada uno edificado en una época distinta.

El conjunto se destaca por la minuciosa decoración de sus interiores y por la belleza de sus patios, donde el agua es protagonista.

El patio de los Arrayanes es una de las imágenes más reconocibles de la Alhambra. Se dibuja en torno a la alberca, cuya lámina de agua refleja las estructuras circundantes. Este patio está presidido por la torre de Comares, el edificio más alto de la Alhambra y cuyo interior alberga el salón de Embajadores o del Trono.

Los leones y su patio

El palacio de los Leones marca el momento de máximo esplendor arquitectónico. Fue mandado construir por Muhammad V durante su segundo mandato, de 1362 a 1391, y representa una síntesis de todos los estilos nazaríes. El palacio se ubica en torno al famoso patio, en cuyo centro una fuente sostenida por 12 leones riega cuatro estrechas acequias que surcan el suelo de mármol.

Este espacio ofrece a los visitantes un aspecto muy similar al que lucía cuando fue creado.

“Tras diez años de obras de restauración, el patio de los Leones de la Alhambra, uno de los espacios más emblemáticos del monumento granadino, ha recuperado una imagen muy aproximada a la original, la que disfrutaron los reyes nazaríes que lo mandaron construir hace siete siglos”, señala Francisco Jiménez Titos desde el Patronato Provincial de Turismo de Granada.

Los 12 leones de la fuente, tallados en mármol blanco, fueron sometidos a un proceso de limpieza en los talleres del Patronato de la Alhambra. “La intervención consistió en retirar las gruesas costras calcáreas y los elementos perjudiciales que se habían adherido con el tiempo. La taza de la fuente, debido a sus grandes dimensiones, tuvo que ser restaurada en el mismo patio mediante la instalación de un taller temporal”, añade Jiménez Titos.

Desde el patio de los Leones la visita continúa por el interior de los palacios bajo bóvedas de mocárabes y bellos artesonados de madera.

La belleza del Generalife

Lugar de recreo para los reyes granadinos

Otro palacio destacado dentro del recinto de la Alhambra es el del Partal. Dispone de un patio, con una gran alberca central, presidido por un pórtico. A través de él se accede a la estancia principal, ubicada en el interior de la conocida como torre de las Damas.

En esta zona del conjunto monumental se pueden visitar el pórtico del palacio, los jardines y paseos, la Rauda (cementerio), el palacio de Yusuf III y el paseo de las Torres. Desde la Alhambra, un agradable paseo nos lleva hasta el Generalife, que se construyó como lugar de recreo para los reyes.

Jardines repletos de árboles y fuentes rodean el palacio del Generalife. Se destacan el patio de la Acequia, que da acceso al pabellón norte, y la sala regia, muy decorada.

El patio del ciprés de la Sultana es otro rincón característico. Cuenta la leyenda que aquí tuvieron lugar los amoríos entre la esposa del rey Boabdil y un caballero abencerraje. Más allá de la Alhambra y el Generalife, Granada guarda vestigios de la cultura árabe.

En el recorrido se puede hacer una parada para degustar un té con pastelillos o para relajarse con un baño y masaje en los tradicionales ‘hamman’ y trasladarse por un momento al que fue el último reino musulmán de la península ibérica.

Sobre la Alhambra

Se tiene constancia por primera vez de la Alhambra en el siglo IX, cuando en 889 Sawwar ben Hamdun tuvo que refugiarse en la Alcazaba y repararla debido a las frecuentes luchas civiles.

EFE

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