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10.000 kilómetros a bordo de un Halcón Negro

10.000 kilómetros a bordo de un Halcón Negro

EL TIEMPO acompañó el recorrido de dos Black Hawk desde Florida hasta Colombia.

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El helicóptero se mueve de un lado a otro a 300 kilómetros por hora. Es la parte con más cordilleras del viaje, la serranía que se abre en Guatemala y muere en Panamá. Y por el cañón angosto, sin importar el riesgo, los pilotos colombianos tomaron la decisión de entrar.

No fue una elección al azar. En Veracruz, la quinta estación de esta travesía de 14 hombres repartidos en dos de los mejores helicópteros de asalto aéreo del mundo, verificaron las condiciones de clima. En Tampico, se comunicaron con las torres de control, miraron satélites, celulares, y nada mostraba la tormenta.

Así es en Colombia, donde estas aeronaves que cambiaron el conflicto transportando tropa a las zonas más alejadas de la selva, se clavan en maniobras de vida o muerte dejando soldados en zonas de guerra. Les disparan con fusil, les mandan ‘tatucos’, les ponen campos minados.

“Mauricio: no pierda el control. Hay que mantenerse a esta altura. Ojo con los cables o cualquier obstáculo. Este si es un caño bravo, aquí sí que graben y hagan cualquier cosa, para que todo el mundo se dé cuenta de qué estamos hechos los pilotos colombianos”.

La voz suena clara, pese al estruendo que hace el Black Hawk. La nave tiembla, vibra, cae en vacíos que hacen recordar la más cruel pesadilla, en la que el protagonista se va al fondo del precipicio. El coronel Felipe Sandoval, pone el timbre aún más grueso del que acostumbra. Le quiere dar seguridad a su pelotón.

“Nos vamos por lo bajo, usted se queda detrás de mío” ordena. Aunque el vuelo por el Golfo de México, pese a los vientos y ser una época de ciclones, no fue una amenaza, la tripulación siempre advirtió que lo más riesgoso del trayecto iba a hacer cuando cambiara la topografía en Centroamérica. Lo que nadie dijo hace una semana, cuando los dos helicópteros salieron de una pista en la costa de Florida, era la potencia de una tormenta.

La compra

Hace dos años quedó listo un presupuesto del impuesto del patrimonio cercano a los 150 millones de dólares para compra de siete Black Hawk. Colombia, que tiene la quinta flota más grande de estas aeronaves con cerca de 100, adquirió un paquete con los helicópteros de última tecnología: los UH-60 versión S-70.

Y por primera vez, en los negocios de la industria militar, el Ministerio de Defensa hizo una compra directamente con una empresa estadounidense. En junio de este año dos militares colombianos llegaron hasta Mielec, en Polonia, donde queda la fábrica principal de Sicorsky Aircraft, la multinacional más poderosa dueña de la franquicia Black Hawk.

Después de la Segunda Guerra Mundial, los empresarios estadounidenses fijaron su interés en la mano de obra polaca. Luego de más de medio siglo, esa fábrica hace helicópteros para todo el planeta.

Los uniformados, de la División de Asalto Aéreo del Ejército, bilingües y entrenados como si se tratara de cazar a uno de los objetivos de mayor “alto valor” del país, revisaron las partes de dos motores de más de 1.000 kilovatios de potencia cada uno. En dos barcos, en un viaje desde Europa a Norteamérica, el fuselaje de los siete UH-60 de última generación llegó a EE.UU.

El primer grupo de cinco, terminaron de ser ensamblados en una de las nueve fábricas que tiene Sicorsky en ese país. Los últimos dos llegaron a la Florida, donde once hombres, entre oficiales y suboficiales, eran los responsables de las misiones en el extranjero más importantes de las FF.MM. del país.

Un viaje por el Golfo de México

“Verificamos seis meses antes todo: los aeropuertos donde íbamos a aterrizar, los permisos diplomáticos que necesitábamos para cruzar por México, El Salvador, Guatemala, Costa Rica y Panamá”, cuenta el capitán Rodrigo Espitia, uno de los cuatro pilotos encargados del Black Hawk.

Pese a la planeación cada destino tuvo su riesgo: en México ningún militar podía salir uniformado por riesgo a un atentado –la guerra del narcotráfico deja ya 5.000 muertos- en El Salvador, salir de noche estaba prohibido y en Guatemala, una tormenta puso en riesgo la vida de 14 personas.

Este viaje de once días a través de montañas, selvas y mares de seis países que EL TIEMPO publicará en su edición dominical.

JUAN GUILLERMO MERCADO Y MAURICIO MORENO
Enviados Especiales de EL TIEMPO

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