En un ataúd, esta artista simboliza el peso de la muerte y de la paz

En un ataúd, esta artista simboliza el peso de la muerte y de la paz

La guatemalteca Regina Galindo presentó en Medellín su performance 'Negociación en turno'.

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15 de octubre 2013 , 07:37 p.m.

La muerte pesa. La paz también. Mucho más en un país como Colombia. Aunque siempre su peso recae más fuerte en unos que en otros.

Ese parece ser el significado de Negociación en turno, el performance realizado por la artista guatemalteca Regina Galindo en una plaza de Medellín y que quedó registrado en el 43 Salón (Inter) Nacional de Artistas de Colombia.

Una mañana en pleno centro de la ciudad, un grupo de voluntarios hacen fila para cargar un ataúd en el que estaba metida la artista, mientras esperaban su turno para soportar el cajón y pasarlo al siguiente participante.

“En la acción, en silencio, los voluntarios cargan la idea de la muerte entre varios, estoicamente, responsablemente; sabiendo que si doblan las rodillas, la carga será más pesada para los otros”, dice Regina Galindo, desde Guatemala.

Detrás de este acto que estremece aun a quienes ven el video en la Casa del Encuentro, en el centro de Medellín, donde también se encuentra el ataúd vacío, hay una reflexión política a propósito del proceso de paz de Colombia y una comparación con la negociación que vivió Guatemala en 1996.

“El perfomance es sobre dos países que han sufrido grandes conflictos sociales debido a la guerra interna y abre el debate de las negociaciones. Negociaciones de paz en donde los ciudadanos deberían participar activamente para llegar a acuerdos sustanciales y no solo de papel”, dice la artista nacida en Ciudad de Guatemala en 1974.

Para ella, la idea de la muerte es mucho más intensa en países como estos, que han vivido conflictos que van rompiendo poco a poco la coherencia de su tejido social.

Y por eso mismo llama la atención sobre las cargas compartidas.

“Todo ciudadano debería ser completamente consciente de los procesos políticos y económicos que suceden en sus países. Es una responsabilidad que debe ser cargada o asumida igualmente por todos”, afirma.

En Guatemala –dice Galindo–, el proceso de paz fue acelerado e impulsado por el interés de los poderes económicos urgidos por firmar acuerdos con Estados Unidos.

“Los procesos de las negociaciones en Colombia están sucediendo de manera similar, al mismo tiempo que se habla de negociaciones económicas; esto debería generar dudas y ser conocido, entendido y debatido por la sociedad”, asegura la guatemalteca Regina Galindo.

Por macabra que parezca la acción de cargar un ataúd con alguien vivo dentro, para la artista es la vida, y no la muerte, lo más importante en su obra o, mejor, son las dos caras de lo mismo.

Obras duras y críticas

Las acciones de Galindo son reconocidas en el mundo como impactantes y si se quiere, violentas, pero en todas hay una crítica social manifiesta.

En 2004 presentó el performance Himenoplastia, en el que se sometió a una intervención ilegal para reconstruir su himen. Por esta acción que registró en video recibió el León de Oro en la bienal de Venecia.

Dos años después hizo Limpieza social: un performance en el que su cuerpo desnudo era lavado con violencia por un hombre con una manguera a presión.

Y antes había hecho acciones que cuestionan la realidad de su país, como ¿Quién puede borrar las huellas?, en la que recorrió las calles de Guatemala con una palangana llena de sangre, se detenía en lugares icónicos como la sede de la Corte Constitucional y untaba sus pies, dejando huellas de sangre en el pavimento.

La artista cuenta que en Medellín nunca dudó de que los voluntarios sostendrían el ataúd, sin dejarla caer.

Dentro, ella iba haciendo un conteo y un sonido, como señal de pasar el ataúd y entregarle el peso a la otra pareja de voluntarios.

“Jamás sentí temor de que dejaran caer la caja. Sabía que estaban completamente comprometidos con el trabajo, lo cual habla muy bien de la actitud de los colombianos frente a la situación de su país”.

Pero fue justamente lo contrario a lo ocurrido en México, donde Galindo presentó Movil, otro performance en el que volvía a meterse a un ataúd que el público podía mover a su antojo.

“Podían mover el carro mortuorio de la manera que quisieran y lo hicieron de forma juguetona e irresponsable. Un reflejo de cómo la sociedad mexicana reacciona o trata a la guatemalteca”, afirmó la artista.

Para esa época, 2010, habían aparecido en México varias fosas con restos de guatemaltecos que intentaron cruzar sin éxito la frontera hacia Estados Unidos.

“En esos momentos era muy común la imagen de los carritos mortuorios llegando a Guatemala por avión, repatriando los restos de guatemaltecos masacrados en México”.

Según el libro Guía a lo desconocido, del Salón (Inter) Nacional de Artistas ‘Saber Desconocer, “Galindo utiliza su cuerpo para explorar las implicaciones éticas de las injusticias sociales vinculadas con relaciones de poder desequilibradas de la sociedad actual”.

Y, como viene originalmente del mundo de la poesía, claramente sus acciones están atravesadas por un lenguaje poético.

“La poesía es fundamental, es el hilo conductor en todo lo que he hecho. Permea mi pensamiento y mi forma de ver y entender la vida”, dice la creadora del performance, que se puede ver hasta el 8 de noviembre

Tres obras, en sus palabras

Móvil

“Las drogas van al norte. Las armas van al sur. Los cuerpos vivos van al norte, vienen muertos al sur. Mi cuerpo permanece dentro de un carro para transportar cadáveres. El público mueve este elemento de la manera y hacia las direcciones que quiera”.

Tierra

“¿Cómo mataban gente? –preguntó el fiscal. —Primero ordenaban al operador de la máquina, al oficial García, que cavara un hoyo. Luego, los camiones llenos de gente los parqueaban frente al Pino, y uno por uno iban pasando. No les disparaban. Muchas veces los puyaban con bayoneta. Les arrancaban el pecho con las bayonetas, y los llevaban a la fosa. Cuando se llenaba la fosa dejaban caer la pala mecánica sobre los cuerpos”.

Piedra

“Tres voluntarios orinan sobre mí. Soy una piedra, no siento los golpes, la humillación, los cuerpos sobre el mío, el odio. Soy una piedra; en mí, la historia del mundo. Mi cuerpo como una piedra, cubierto de negro carbón”.

Octavo Encuentro Hemisférico Sao Paulo 2013.

CATALINA OQUENDO B.
REDACCIÓN CULTURA Y ENTRETENIMIENTO
@cataoquendo

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