Meluk le cuenta... (A los obreros los quieren volver arquitectos)

Meluk le cuenta... (A los obreros los quieren volver arquitectos)

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13 de octubre 2013 , 10:10 p.m.

Los grandes actores siempre quieren interpretar los papeles de los personajes duros, de temple, con conflicto, capaces de despertar en el público desde los odios más profundos hasta la admiración sin condiciones.

Los ‘galanes’, esos que hacen del hijo caribonito de la familia rica y poderosa que se enamora de la sirvienta, se llevan los gritos quinceañeros de las presidentas de sus club de ‘fans’.

En el fútbol, tan lleno de clichés y modas, ahora a los chicos malos, a los rudos, a esos vaqueros de gatillo firme y pajilla entre los dientes, los quieren desterrar. Tras eso está la discusión eterna entre quienes satanizan al ‘pecador juego defensivo’ y aúllan aleluyas al ‘bendito juego ofensivo’; subyace el ataque sin fin entre los que califican como mezquinos a los que pregonan ‘el orden y la táctica maquiavélica’ y los que llaman de manera peyorativa ‘verseros’ a los que hablan de un ‘paraíso de toque-toque’.

Crecí viendo volantes de marca-marca de verdad: Carpene, González Aquino, Galván, Ortega, Retat, Pimentel, Leonel, los ‘Chichos’ Pérez y Serna; supe de Obdulio Varela y vi a ‘Tolo’ Gallego’, Gentile, Dunga, Deschamps, Gilberto Silva, Gattuso, por hablar de campeones mundiales: a esos no los atravesaban ni los rayos X. Cuando el rival los veía venir, ya sabía su condena. Con suerte o pasaba él o la pelota, pero nunca los dos y menos al tiempo...

¡Todo Barcelona, por maravilloso que sea, tiene su Busquets!

La Selección Colombia no es perfecta, pero no se puede desbaratar todo por un mal partido o, peor, por un aterrador primer tiempo de espanto contra Chile.

Hubo un bajón inocultable en el último tramo de la eliminatoria, pero lo que se pedía era el resultado, la clasificación. Ahora, con eso ya resuelto (¡que era lo primordial, no se les olvide jamás!), es cuando toca sacar la llave de tres octavos, apretar tuercas, aceitar las piezas y reparar algún daño.

El principal problema de Colombia a lo largo de la ronda clasificatoria fueron sus volantes de marca. Pékerman ha utilizado a siete. Sus titulares son Abel y Sánchez, y lo fue Valencia hasta que se lesionó. Sus primeros suplentes son Aldo (que siempre fue ‘diez’ y ahora último, un ‘ocho’) y Guarín, y en la tercera línea de opción están Soto y Mejía.

Con el cuento de que los volantes de marca deben ser el ‘primer pase’ y tal, quieren volver arquitectos a los obreros. En Colombia, los volantes de marca son de guantes de seda y no de asbesto.

Insisto desde hace rato (el archivo de este diario, de consulta pública en la web, me atestigua) en las evidentes fallas reiteradas de los volantes de marca y que ellos provocan el desbarajuste defensivo por el que la masa furiosa y calenturienta ejecuta la lapidación de los zagueros centrales y hasta de los laterales.

El gran daño que tiene la máquina de Pekérman son sus filtros: o se limpian o se cambian o seguimos pasando aceite. Yo no descarto ir viendo unos nuevos, más duros, macizos y fuertes. Porque para encarnar al malo de la película se necesita ser muy muy bueno.

Meluk le cuenta...

GABRIEL MELUK
EDITOR DE DEPORTES

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