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El título es de cuartos para arriba... (Opinión)

El título es de cuartos para arriba... (Opinión)

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En el segmento que fue del 4-0 a Uruguay, en Barranquilla, hasta el 5-0 a Bolivia, Colombia mostró un fútbol espectacular, completo: técnica, armonía, agresividad, individualidades, conjunto, belleza, orden, potencia. Cuatro salidas al campo, cuatro triunfos, 14 goles a favor, uno en contra.

Luego fue más terrenal: declinó contra Venezuela y Argentina, ganó sin lucir a Perú y Ecuador, y de nuevo se despintó contra Uruguay, en Montevideo. Pero ninguna otra selección logró en esta Eliminatoria una imagen tan sólida, tan estética como la de Pékerman en esa ráfaga de cuatro partidos. Que no son pocos: lo máximo que se juega en un Mundial son siete. Si logra repetir una prestación tan alta en Brasil, está para cosas muy grandes.

¿Cuántos partidos jugó bien España en Sudáfrica-2010...? ¿dos, tres...? Propuso un fútbol lucido, de acuerdo, ¿y cuántas veces lo pudo imponer...? En primera fase perdió con Suiza y debió aguantar los embates de Chile; luego, de octavos hasta la final, hilvanó cuatro módicos 1 a 0: primero ajustadamente a Portugal, luego rezando a Paraguay en cuartos, a Alemania gracias al cabezazo salvador de Puyol, y a Holanda con el justísimo ‘golcito’ de Iniesta. No le sobró nada. Su única victoria apacible fue sobre Honduras: 2-0.

Pékerman tiene una virtud que sólo hemos visto en otro entrenador, Guardiola: la de atacar siempre sin desguarnecerse nunca atrás. Es un caso para estadígrafos: debe ser el técnico que más partidos ha ganado con su arco en cero. Sus equipos no ganan 3 a 2, 4 a 3... Casi siempre hacen goles y terminan a cero. No regalarse en defensa es un aspecto importante en un plantel con tantos delanteros brillantes, quienes pueden facturar en cualquier momento.

Hay técnico, hay jugadores, hay empatía entre ellos y están en el momento perfecto para asestar el golpe. El objetivo de piso deben ser los cuartos de final. El techo que lo ponga el destino. No es bueno reprimir la ilusión por aquello de Estados Unidos-94. Tampoco fijarse metas demasiado pequeñas. Hay que creérsela, en el buen sentido. Si los jugadores colombianos se la creen, pueden hacer historia en Brasil. Un Mundial es como una mujer hermosa, para conquistarla hay que tenerse fe.

Último tango

JORGE BARRAZA
Para EL TIEMPO

 

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