Las zonas por las que da terror caminar en Bogotá

Las zonas por las que da terror caminar en Bogotá

Delincuencia, drogas y basuras arruinaron sectores pensados para el disfrute de los ciudadanos.

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11 de octubre 2013 , 06:24 p.m.

Los tenis colgados en los cables de luz o en los postes de algunos parques tienen un significado. Con estos, los combos y pandillas demarcan el lugar para informar qué ollas expenden droga allí.

Eso, que pasaba inadvertido para muchos, ya lo conocían las comunidades de varios sectores de Bogotá y por tal razón llaman a esos lugares ‘zonas de miedo’, porque es imposible pasar por allí sin ser presa del delito.

Pero esto no solo ocurre en los parques. Luz Dary, líder de El Cortijo, de Ciudad Bolívar, vio cómo su comunidad se fue quedando ‘ensanduchada’ luego de que una constructora decidiera abandonar las obras de varias casas, tras la evacuación de 24 familias por el peligro de una remoción en masa. “Se vino una avalancha de atracos, robos y saqueos que afectó a 68 familias. Los habitantes de la calle ocuparon el sector”, contó.

De casos como este se percató la Secretaría de Gobierno y por eso comenzó a encontrarse con la comunidad para saber cuáles eran las ‘zonas de miedo’ a las que se referían. Así, se identificaron nueve territorios en Bogotá. La información se obtuvo mediante el cruce de datos del Centro de Estudio y Análisis en Convivencia y Seguridad Ciudadana (CEACSC) y la Policía para saber dónde se cometía el mayor número de delitos.

Zonas como María Paz, de Kennedy, o ‘la L’, del ‘Bronx’, hacen parte de esos sectores de miedo, que funcionarios del Distrito y alcaldías locales y la comunidad buscan transformar. “La estrategia es llevar al terreno a personal de diferentes dependencias”, dijo Jairo Vargas, de la Dirección de Seguridad en Ciudad Bolívar, en donde esta estrategia ya muestra resultados. “No se han solucionado todos nuestros problemas, pero, sin basura y con iluminación, a la gente ya no le da tanto miedo salir a la calle”, contó Luz Dary.

El trabajo ha permitido establecer los factores que inciden en que los índices de la violencia se incrementen. En los ‘puntos de miedo’ de Ciudad Bolívar están operando bandas organizadas que generan el 20 por ciento de los actos delictivos. “Tienen un mando único, armas y control poblacional y territorial”, dijo Vargas.

Otro 40 por ciento de los delitos los cometen ‘combos’ y pandillas de jóvenes entre los 13 y los 28 años que, a consecuencia de la falta de oportunidades, terminan involucrados en actos criminales. “En Ciudad Bolívar, el 40 por ciento de los jóvenes están fuera del sistema educativo”, agregó .

La otra violencia es la que históricamente se ha gestado en hogares disfuncionales. Ahí los ataques y hasta los homicidios son resultado de la violencia intrafamiliar, el maltrato infantil o los celos.

Con este diagnóstico, el equipo de Ciudad Bolívar ya identificó 29 ‘puntos de miedo’. Así, llegó al Peñón del Cortijo (Ciudad Bolívar), un lugar que en alguna administración se acondicionó como parque y que estaba convertido en una ‘olla’. Hasta allá fue el Idiprón a enganchar a jóvenes que quisieran involucrarse en los programas del Distrito, se instaló un nuevo sistema de alumbrado y la Uaesp sacó 28 toneladas de escombros. La simple poda del pasto ayudó a mitigar el riesgo. “Ahí se escondían los delincuentes para robar”, contó Nancy Medina, coordinadora de territorio del Idiprón en Ciudad Bolívar.

Ella es testigo de cómo un sector de Compartir, de Ciudad Bolívar, se está recuperando. “La comunidad nos decía que por las noches llegaban hasta 500 jóvenes a consumir drogas, lastimosamente, niños y jóvenes de los colegios públicos. Los mismos que por ya ser adictos a las drogas incurren en delitos como el atraco”, dijo Medina, quien afirmó que en Ciudad Bolívar ya son 479 los jóvenes que hacen parte de algún proyecto.

Estos avances son fruto de cuatro meses de trabajo en campo, porque desde el 2012 se comenzó a articular el proyecto. Por ahora, los resultados solo los comprenden las comunidades intervenidas. A largo plazo, las cifras revelarán su impacto o no en la seguridad de la ciudad.

‘Hay una economía del delito’

Según Jimmy Pedreros, de la Secretaría de Gobierno, en los ‘puntos de miedo’ se concentra una economía del delito, cuya solución depende de estrategias de mayor impacto. Aquí aparecen la prostitución infantil y el alquiler de armas.
Miriam Gómez, del Fondo de Vigilancia y Seguridad (FVS), sabe que, incluso, bandas de microtráfico utilizan a sus hijos para que expendan drogas en los colegios públicos.

También se trabaja con la población excombatiente. Ana Milena Riveros, de la Secretaría de Gobierno, explicó que esta población está siendo identificada, ya que, por lo general, en las ‘zonas de miedo’, es víctima y victimaria. “Solo en Ciudad Bolívar puede haber 1.300 excombatientes”, dijo y aseguró que ya hay 120 participando en programas.

CAROL MALAVER
Redactora de EL TIEMPO

 

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