Patrice Chéreau, en palabras de un discípulo

Patrice Chéreau, en palabras de un discípulo

El colombiano Pedro Salazar recuerda el trabajo del fallecido cineasta y director de teatro y ópera.

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09 de octubre 2013 , 03:44 p.m.

El colombiano Pedro Salazar siempre le siguió los pasos al recién fallecido maestro francés Patrice Chéreau. Se enamoró de su trabajo después de ver la adaptación que el artista hizo de la obra Fedra, de Jean Racine, en el Teatro Odeón de París.

“La vi varias veces y siempre veía al maestro parado en la puerta del teatro, cuidando su producción. Pero nunca pensé que iba a terminar siendo su asistente algunos años después”, afirma el director de obras como Pillowman y La vida es sueño.

Después de ese ‘flechazo’, Salazar comenzó a forjar su relación con Chéreau –quien murió el pasado lunes a causa de un cáncer– en Nueva York, donde recibió una clase del francés en la Universidad de Columbia.

En una de sus reuniones, el colombiano le preguntó si podía trabajar como su asistente en el montaje de 'De la casa de los muertos', que se presentaba en la Ópera de Viena, pero el francés le ofreció un trabajo de una mayor envergadura: 'Tristán e Isolda', en la Scala de Milán, un proyecto que había gestado varias décadas atrás con el argentino Daniel Barenboim.

“Fue un deleite trabajar con él... Lo que revolucionó Chéreau en la ópera no fue tanto la capacidad de imponer un concepto sobre lo ya hecho, sino de articular la acción dramática. El resultado es una ópera más orgánica”, asegura Salazar.

Otra de las características del francés que destaca el colombiano es su apuesta por el espacio escénico y la composición de la escenografía. “Parte de mi trabajo fue hacer la documentación gráfica que nos servía como fuente de creación. Para eso recurrí a fotos de inmigrantes, de éxodos que se ven en barcos, para imaginarnos ese mundo de navegantes de 'Tristán e Isolda'”, cuenta.

Ese trabajo con grandes estructuras es la herencia más resonante que Chéreau le dejó a Salazar, quien dice: “He tenido la necesidad de articular un teatro desde una visión pictórica, desde la colaboración con los diseñadores, dentro de los medios que tenemos”.

Aparte del trabajo, también valora las reuniones informales con Chéreau, que se daban en los almuerzos y en las cenas. “Fue enriquecerme de todo ese bagaje que tuvo él, oírle esas historias de cómo conoció a Luchino Visconti (director de El gatopardo), o de cómo trabajó con Federico Fellini en el doblaje de Casanova”, añade.

Salazar afirma que la próxima producción que el fallecido director tenía planeada era una adaptación de Como gustéis (As You Like it), una comedia de Shakespeare, que se iba a estrenar el próximo año en el Odeón parisino.

Curiosamente, tiene bajo el hombro una versión en español de esa obra, traducida por Joe Broderick. “Estaba un poquito en el refrigerador, pero creo que sería un bonito homenaje volverla a sacar y montarla”, finaliza.

YHONATAN LOAIZA GRISALES
REDACCIÓN CULTURA Y ENTRETENIMIENTO

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