Ella es Sor Teresa, el último eslabón criminal de la casa Castaño

Ella es Sor Teresa, el último eslabón criminal de la casa Castaño

De ser hija adoptiva de las Auc pasó a ser jefa 'urabeña'. Con sangre fría despojó a campesinos.

notitle
09 de octubre 2013 , 11:22 a.m.

Este martes se selló el fin del clan Castaño. Sor Teresa Gómez Álvarez, una mujer cincuentona, rolliza, de pelo corto y canoso, fue capturada en zona rural de Yumbo (Valle). Es el epílogo de más de una década de búsqueda de una mujer que atemorizó durante años a miles de campesinos de Córdoba y Urabá y que tuvo la sangre fría de asesinar a una líder campesina que estaba entorpeciendo su plan de despojo. (Vea imágenes de Sor Teresa).

Gómez Álvarez nació en Amalfi (Antioquia), la misma tierra que vio crecer el emporio criminal de los hermanos Fidel, Carlos y Vicente Castaño Gil en los años 80. Pese a que no comparte su mismo apellido, se le reconoce como hermana media o una hija adoptiva de las autodefensas.

Las autoridades tienen evidencia de que su lazo familiar con la casa Castaño es ser la esposa de Manuel Gil, uno de los hermanos de los jefes paramilitares. Es, además, suegra de José Ignacio Roldán, alias ‘Monoleche’, quien dice que asesinó a Carlos Castaño por orden de Vicente.

Su accionar delictivo se concentró en el despojo de tierras, a sangre y fuego. Para ello contaba con el apoyo armado de los ejércitos paramilitares que crearon sus familiares. Su fachada fue la Fundación para la Paz de Córdoba (Fundapazcor). Esta ONG fue creada por los Castaño en los 90 con el fin de legalizar las tierras arrebatadas a los campesinos de Córdoba y Urabá, que terminaron en manos del Fondo Ganadero de Córdoba.

En la Fundación, el papel de Sor Teresa se inició como representante legal y gerente. Era la encargada de repartir, entre campesinos, tierras ‘donadas’ por los Castaño para reparar a las víctimas de la violencia. Pero desde 1999, esta mujer fue quien se puso al frente del pedido de esas tierras. Hay evidencia de que los campesinos les ofrecían entre 2 y 5 millones de pesos para que se fueran de ‘Las Tangas’, ‘Santa Paula’, ‘Jaraguay’, ‘Roma’, ‘Cedro Cocido’, ‘Pasto Revuelto’ y ‘Leticia’. Aunque varios aceptaron, después muchos de ellos no quisieron firmar la supuesta venta. Todos, sin embargo, tuvieron que abandonar las tierras.

Aunque se cree que nunca patrulló ni comandó operativos armados, en abril del 2006 se desmovilizó como paramilitar raso, pero después eludió la Ley de Justicia y Paz. Como un camaleón se vistió de la banda criminal los ‘Urabeños’ y apareció amenazando a las víctimas que reclamaban sus tierras tras el desmonte de las estructuras armadas de las autodefensas. Al parecer era la jefa de finanzas de esta banda de gatilleros y su nombre, detrás de extorsiones a mineros, empresarios y comerciantes de la costa atlántica.

Para esa época, Yolanda Izquierdo, líder campesina reconocida en el país, se convirtió en el más grande obstáculo que tenía Gómez para adueñarse de nuevos terrenos. En enero del 2007, antes de una versión libre del exjefe de las AUC Salvatore Mancuso en Medellín, la hermanastra de los Castaño citó a los campesinos a una reunión en la Notaría Tercera de Montería. Quería que firmaran un documento en el que aceptaban que habían vendido voluntaria y legalmente sus parcelas. Pretendía que todos callaran que Funpazcor los había obligado a vender.

Pero se negaron a firmar. Aparecieron amenazas y en ese mismo enero del 2007 Yolanda Izquierdo fue asesinada en el antejardín de su casa en Montería. Gómez Álvarez le habría pagado a un sicario, conocido como ‘Jawi’, para que cometiera el crimen por el que está condenada a 40 años de cárcel. El Juzgado primero especializado de Cundinamarca la sentenció por homicidio, tentativa de homicidio y concierto para delinquir.

Ahora, Gómez Álvarez deberá responder por sus pecados: cuatro órdenes de captura por los delitos de concierto para delinquir, tentativa de homicidio, homicidio, amenaza, desplazamiento, lavado de activos y enriquecimiento ilícito. Su caída no sólo marcó el fin del clan de los Castaño sino también el de uno de los más temidos enemigos de la restitución de tierras en Colombia.

REDACCIÓN ELTIEMPO.COM

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.