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En el Oriente continúa 'fiebre' por agua de mar

En el Oriente continúa 'fiebre' por agua de mar

Expertos compartieron avances en el uso de este líquido en cura de enfermedades y en la agricultura.

A 430 kilómetros del Caribe antioqueño, en el municipio de El Santuario, un grupo de médicos, biólogos y agrónomos de varios países se reunió para hablar de los beneficios del agua del mar para los humanos.

Esta región fue escogida para el congreso internacional por el trabajo que desde hace varios años realiza un grupo de personas lideradas por Laureano Domínguez, en La Ceja y el Oriente, para propagar los beneficios para la salud de agua del mar.

Según Rodolfo Giraldo, organizador del certamen, hace cinco años moviliza agua desde la Costa Atlántica hasta El Santuario para compartirla con más de 100 personas que se toman un vaso antes de cada comida para “limpiar la sangre, subir las defensas, curar el reflujo, la gastritis, el estreñimiento, la rinitis, la dermatitis y combatir los cálculos”.

Jorge Gallego, médico cirujano de la Universidad de Antioquia, oriundo de La Ceja (donde hay dispensadores públicos de agua marina), con este líquido ha logrado curar 45.000 úlceras varicosas y salvar a cuatro pacientes de una amputación.

“La solución a muchas enfermedades está en el agua del mar, pero hay muchos intereses económicos de por medio que no quieren que esto avance”, agrega Gallego.

Por su parte, la médica bonaerense Viviana García practica hace varios años la terapia marina para tratar problemas que van desde la desnutrición infantil, hasta la tumoración, el cáncer y los trastornos de la piel.

“A todos nos han dicho que es malo tomar agua de mar, pero muchas personas en los naufragios han sobrevivido porque la han bebido. He logrado, luego de inyectarla, que pacientes terminales pasen sus últimos días con ánimo. En Nicaragua ya es una práctica aceptada en los hospitales”, dice García, quien tiene consultorio en Buenos Aires (Argentina).

El uso en la agricultura

En varias universidades costeras están desarrollando sistemas de riego para aprovechar el agua de mar en algunas plantas que resisten la sal (halófitas) y también están haciendo ensayos con plantas que son cultivadas con agua dulce.

Cindy Muñoz, agrónoma de la Universidad de Cundinamarca, dice que está probado este líquido en varios cultivos y que la germinación de la cebolla larga, la espinaca, la lechuga, y la zanahoria van por buen camino.

Por otro lado, en la Universidad de Sonora (México) dirigen varios proyectos de ‘enverdecimiento’ de desiertos en Irán, Chile (Atacama) y en su mismo estado.

“Como están pegados al mar se bombea el agua para el riego de plantas usadas en la medicina (oréganos), el forraje (salicornia), la reforestación (palo fierro); y para el consumo humano, como el mezquite, que sirve para hacer tortillas, pan y harina”, sostiene Edgar Rueda, investigador mexicano.

De igual manera, tienen en fase inicial de adaptación cultivos de calabaza, el espárrago y las acelgas, entre otras plantas.

OSCAR ANDRÉS SÁNCHEZ
Redacción EL TIEMPO
REDACCIÓN MEDELLÍN

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