Las 'ollas', un fenómeno que está mutando en Colombia

Las 'ollas', un fenómeno que está mutando en Colombia

Tras seis meses de lucha contra los sitios de consumo de drogas, empiezan a surgir nuevos focos.

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07 de octubre 2013 , 09:06 p.m.

En Cali se acabó ‘El Calvario’ pero crecieron otras ‘ollas’

Mientras en El Calvario, antigua ‘olla’ del centro caleño, se observan las calles libres de basuras y expendios de alucinógenos, los consumidores se trasladaron a otro sector del centro de la ciudad, el barrio Sucre, donde había una ‘olla’ pequeña pero que se ha multiplicado en los últimos meses y ya cuenta con unos 300 habitantes de la calle, que consumen drogas a plena luz del día.

Igualmente, se creó una nueva ‘olla’ en la calle 25 con carrera 8a. (donde ya hay unas 170 personas en las calles, que hacen parte de una zona industrial), y siguen aumentando los consumidores en los barrios San Judas, Villa del Sur y La Independencia, donde viven hasta en cambuches armados en los árboles y en las alcantarillas. “Con el operativo para erradicar la ‘olla’ de El Calvario, el problema social de los habitantes de la calle se atomizó, pero no se superaron sus necesidades”, dice el sacerdote José González, director de Samaritanos de la Calle, que le presentó un informe a la Alcaldía.

Según la Policía y Samaritanos de la Calle, muchos de los habitantes de calle y personas consumidoras han buscado refugio en San Judas, que es el sector más conflictivo y que urge ser intervenido tanto con medidas de seguridad, así como con programas sociales. De acuerdo con las autoridades, a este lugar llegan no solo habitantes de calle, sino personas del sector o de otras zonas de la ciudad a consumir en ese lugar. “Son bastante agresivos”, comenta la Policía. (Vea aquí una galería de las 'ollas' en las distintas capitales del país)

Lograron cerrar ‘cuevas’ pero continúa venta en centro de Medellín

En la capital antioqueña, pese a que las dos grandes ‘ollas’ del centro, Barbacoas y Niquitao, fueron intervenidas acabando con las plazas de vicio y mejorando la imagen de las casas que hasta hace unos meses eran ‘cuevas’ (lugares de consumo), el fenómeno se fue esparciendo a otras calles. A tan solo dos cuadras de Barbacoas, los expendedores esperan el paso de sus compradores para abordarlos sin escatimar edad. “Baretos y diablitos (papeletas de basuco) a mil. ¿Qué necesitan?”, así lo ofrecen ignorando, incluso, la presencia de agentes de la Policía. Los más afectados son, sin duda, los locales comerciales y vendedores de verduras que tienen que soportar la presencia de jóvenes, mujeres e incluso niños dedicados al negocio a la altura de la estación Prado del metro, y en el Bazar de los Puentes, reconocido sector donde se venden accesorios de segunda mano. El secretario de Seguridad de la capital antioqueña, Iván Darío Sánchez, no desconoce la problemática y asegura que continuarán con las intervenciones hasta minimizar o erradicar el microtráfico del centro.

‘Mudanza’ de consumidores afecta el comercio en Barranquilla

Aunque en estos momentos no se ven drogadictos deambulando por la ‘zona cachacal’, un sector del centro de Barranquilla que durante décadas fue un auténtico antro de consumo de drogas, hoy lo hacen a pocas calles de allí.

Luego de la intervención que realizó la Policía Metropolitana y el Distrito en este sector, los comerciantes del sector de la carrera 39 entre calles 32 y 33, donde se encuentran negocios de insumos para la fabricación de calzado, ferreterías y carpinterías, denuncian caídas en las ventas por la llegada de los consumidores. Reynel Vásquez, propietario de un negocio, aseguró que las pérdidas en los últimos meses están entre el 20 y 30 por ciento. “La gente no se quiere bajar de los carros al ver a estos drogadictos por todos lados”, dijo.

En la zona se abrieron bodegas de reciclaje donde permanecen día y noche los consumidores, lo que, según los vecinos, ha convertido a la 39 en una zona peligrosa. En lo que va del año van 35 personas apuñaladas.

La directora de Asocentro, Dina Luz Pardo, pidió a la Policía que controle este foco de delincuencia. “La venta y consumo es a cualquier hora del día”, puntualizó la líder.

En Bogotá han frenado expansión

En la capital del país, según investigadores de la Sijín, las ‘ollas’ no han tenido un fenómeno notable de desplazamiento hacia otras localidades, pero se ha detectado que los habitantes de la calle se han dispersado por varias zonas.

De acuerdo con el diagnóstico que entregó el anterior comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, general Luis Eduardo Martínez, en la ciudad existían alrededor de 500 expendios de droga repartidos en distintos puntos (salvo la calle del ‘Bronx’), de los cuales 260 han sido erradicados, especialmente en las localidades de Kennedy, Ciudad Bolívar, Suba, San Cristóbal, Usme y en el centro de la capital del país.

Las demás ‘ollas’ están en proceso de investigación y de trabajos conjuntos con la Fiscalía para lograr su erradicación, en la tercera fase de la estrategia, que ya está en marcha.

En la lucha contra estos lugares, librada este año por las autoridades, han sido capturadas 13.000 personas en flagrancia (por porte y tráfico de estupefacientes) y 619 con orden judicial.

Asimismo, las autoridades han incautado más de 8 toneladas de distintas drogas, especialmente de marihuana. Y han sido desmanteladas en lo que va del año 12 organizaciones de microtráfico.

En Bucaramanga los adictos retomaron ‘la casa del humo’

Tras el desmantelamiento de la conocida ‘zona 30’, principal lugar de consumo y microtráfico situado en el centro de Bucaramanga, han surgido otros puntos donde se consiguen los estupefacientes al menudeo.

Los expendedores, según organizaciones cívicas, se trasladaron a varios puntos del norte de Bucaramanga y al barrio Comuneros, más cerca del centro. También aparecieron en el barrio La Isla, en Girón, y en La Cumbre, en Floridablanca.

A pesar de que en Comuneros se realizó un operativo en una vivienda abandonada conocida como ‘la casa del humo’, los consumidores retornaron a la edificación en ruinas.

La Policía, por otro lado, asegura que más que nuevas ‘ollas’ lo que han cambiado son los métodos de venta. La estrategia para detener a los vendedores consiste en identificar el modo de operar. “Ya no usan inmuebles porque son fáciles de detectar. Surgen nuevos modos de venta como puerta a puerta, o en la misma calle, a través de ventas ambulantes”, dijo el general Saúl Torres, comandante de la Policía.

En Pereira ahora envían las dosis a domicilio en taxis y motos

Después de la intervención de las ‘ollas’, en Pereira la Policía detectó que aunque estos sitios no fueron eliminados ni se movieron, sí cambió la manera de distribución.

“Ante la presencia permanente de la Policía en estos lugares, los microtraficantes incrementaron el uso de los domicilios. Los compradores hacen el pedido vía celular y se lo envían en motocicletas y taxis. Estamos investigando a quienes se dedican a este delito para individualizarlos y llevarlos ante la justicia”, explicó el comandante de la Policía de Pereira, el coronel Eduardo Cárdenas.

Actualmente, la Policía, con las Secretarías de Gobierno, Desarrollo Social y Salud de la Alcaldía se ‘toman’ las ‘ollas’ tres veces a la semana. Mientras la Policía hace control de estupefacientes y de armas, las secretarías desarrollan una estrategia denominada ‘Zonas de escucha’, en las que se realizan campañas de mitigación del consumo. Las ‘ollas’ están situadas debajo de los puentes de las carreras 10a. y 9a. con avenida El Ferrocarril. Hay otra en la de calle 15, entre carreras 9a y 10a.

REDACCIÓN NACIÓN

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