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La novela tras la puja de poder en Sánitas

La novela tras la puja de poder en Sánitas

Su expresidente Roberto Cocheteux, dispuesto a volver a como dé lugar.

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Hace poco más de 13 meses, Roberto Cocheteux Tierno dio un paso al costado para dejar la presidencia de Sánitas Colombia –cargo en el que estuvo durante 23 años–, con el fin de que llegaran “nuevos aires administrativos” al conglomerado empresarial español, según su versión.

Otras voces, sin embargo, aseguran que su salida respondió más bien a una serie de quejas de los accionistas mayoritarios (76 por ciento, en su mayoría españoles) porque consideraban que había convertido la empresa en un feudo familiar y tomaba decisiones sin consultar.

Varias fuentes sostienen, así mismo, que Cocheteux había afectado las relaciones entre la organización y el Estado por sus amenazas de demandar al sistema de salud, entre otras cosas por las deudas del Fosyga con la EPS. Todo ello habría llevado a los directivos a buscar a alguien independiente, que no tuviera acciones en el grupo (Cocheteux controla el 24 por ciento), para presidirlo.

Los accionistas, sin embargo, reconocían la importante trayectoria del ejecutivo español al frente de la organización, a la que llegó cuando esta apenas tenía 200 empleados y que hoy cuenta con 60 empresas y 14.000 trabajadores. Por eso, le propusieron un trato: dejaría la presidencia, pero continuaría a la cabeza de las decisiones estratégicas, como cabeza de la junta directiva.

El acuerdo se concretó. El grupo nombró en su reemplazo al español Ignacio Correa, quien había trabajado durante 15 años en Sánitas Venezuela. Su misión: mejorar los estados financieros, que en el 2011 no habían cerrado con buenas cifras. Correa empezó a hacer movimientos: replanteó inversiones y reestructuró la plantilla de personal, particularmente el equipo directivo. En este proceso tocó a gente cercana a su antecesor.

Se dice que el florero de Llorente fue el despido de las fichas más cercanas de Cocheteux de los cargos directivos, entre ellas la extenista Mariana Mesa y amigos personales, como Juan Simonin y Carlos Escarba. Cocheteux admite que algunas de estas medidas generaron malestar: “Correa inició una serie de despidos innecesarios y recortes de beneficios que no se vieron nunca durante mi gestión. Eso generó inconformidad”. El expresidente asegura que la principal razón de fondo que molesta a algunos socios es “el criterio economicista” con el que Correa dirigía la empresa y que, a su juicio, “afectó el índice de insatisfacción no solo de los empleados, sino también de los usuarios, de los proveedores y de los mismos accionistas”.

¿‘Golpe de Estado’?

En medio de este clima enrarecido, comenzó a haber movimientos extraños. En la asamblea ordinaria celebrada en marzo para discutir temas financieros, a la que asistió el 99,6 por ciento de los accionistas, hubo dos ausencias notables: la del representante de la firma proveedora de equipos médicos y suministros quirúrgicos Libcom, bajo el mando de Francisco Javier Cocheteux (hermano de Roberto), y la de Olga Lucía del Castillo, esposa del ex hombre fuerte de Sánitas y accionista minoritaria del grupo.

Para sorpresa de los socios mayoritarios y de los directivos, los socios minoritarios, encabezados por Cocheteux y Del Castillo, convocaron una asamblea para el primero de abril, argumentando que no habían sido invitados a la reunión ordinaria y que querían conocer el estado de su empresa.

A esa asamblea, como consta en el acta, solo asistieron Del Castillo y los representantes de Libcom, es decir, el 0,055 por ciento de la representación accionaria. En esa reunión le dieron un timonazo a la empresa: cambiaron de tajo la junta y nombraron a una hija de Cocheteux (Angélica) y a otros exempleados, entre ellos a Simonin y a la extenista Mesa, los mismos que habían sido expulsados por Correa.

La nueva junta tomó decisiones rápidas. Cuatro días después de su conformación, el 5 de abril, nombró a Roberto Cocheteux otra vez como presidente, y Correa pasó a ser suplente en el quinto renglón. Los socios mayoritarios, molestos por la jugada, convocaron otra asamblea extraordinaria para el 25 de abril, en la que desconocieron la reunión en que se efectuaron los cambios y ratificaron a Correa.

Desde entonces se ha mantenido el tira y afloja, y la junta directiva ha seguido ‘mutando’ (ver gráfico). Según la Superintendencia de Sociedades, al corte del jueves, Roberto Cocheteux figura ahora como su segundo miembro principal.

Pero lo que hasta ahora había sido una pugna de poderes dentro de un megagrupo empresarial tomó tintes de escándalo el martes, cuando Cocheteux se presentó en la sede principal de Sánitas, en Bogotá, con la intención de tomar posesión del cargo de presidente. Lo acompañaba el embajador de España en Colombia, Nicolás Martín, en condición de “garante”.

Sin embargo, las directivas de la compañía le impidieron el ingreso, argumentando que su “supuesta designación deriva de documentos que han sido cuestionados por medio de una denuncia” (ver ‘Los entresijos judiciales...’).

Además del proceso en la Fiscalía, el grupo mayoritario de accionistas interpuso un recurso contra el nombramiento de Cocheteux, y será un tribunal de arbitramento el que tome la decisión final. Mientras eso ocurre –según aseguran desde Sánitas–, ese nombramiento no está en firme y no tiene efectos jurídicos vinculantes.

‘No es un conflicto por la presidencia’: Cocheteux

Roberto Cocheteux Tierno insiste en que la pelea con los socios mayoritarios de Sánitas “no es un conflicto por la presidencia”, sino por el cambio de filosofía que le imprimió al grupo su sucesor, Ignacio Correa, y que implicó medidas como algunos despidos “innecesarios” y recortes de beneficios. “Mi interés nunca ha sido atentar contra la empresa –aseguró–, sino velar por que se mantengan unos principios que garanticen el crecimiento de una organización que tiene como máximo objetivo la excelencia en la atención y los servicios que prestamos”.

El ejecutivo dijo además que es un “irrespeto” que estos directivos hayan calificado de “espuria e ilegal” la asamblea de los socios minoritarios en la que se cambió la junta directiva y se restituyó a algunos familiares y amigos cercanos suyos. “Todo el actuar de esa asamblea fue ratificado por la Cámara de Comercio y la Superintendencia de Industria y Comercio”, aseguró.

Las aristas judiciales del caso

La pugna por el control de Sánitas tiene varios frentes judiciales abiertos. Por un lado, Roberto Cocheteux pidió ante el juez 23 civil la anulación de la junta directiva del grupo, presidida por Correa. El juez admitió el trámite de la demanda (no la ha fallado) y, de manera cautelar, pidió avalar el acta de la asamblea de abril, en la que los socios minoritarios restituyeron a Cocheteux y a los exempleados cercanos a su familia.

Pero los socios mayoritarios también han emprendido acciones. En abril presentaron ante la Fiscalía una denuncia contra Cocheteux por falsedad en documento privado y fraude procesal. Además interpusieron recursos contra el nombramiento, y la decisión está en manos de un tribunal de arbitramento, que, según los estatutos de la organización, es quien tiene que dirimir el asunto. Por eso desconocen la decisión del juez y le negaron al expresidente la entrada a la sede del grupo el martes.

REDACCIÓN ECONOMÍA Y NEGOCIOS

 

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