El lado más oscuro del creador de la imprenta

El lado más oscuro del creador de la imprenta

En 'El libro de los placeres prohibidos', Federico Andahazi indaga en la vida de Gutenberg.

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05 de octubre 2013 , 04:52 p.m.

¿Fue Gutenberg un genial inventor o un falsificador cuyos delitos han permanecido ocultos? Bajo esa hipotética pregunta el escritor argentino Federico Andahazi escribió El libro de los placeres prohibidos, su más reciente novela. Andahazi (Buenos Aires, 1963) obtuvo reconocimiento mundial gracias a El anatomista, que publicó en 1997 y que lo llevó directo a la cumbre. Después vendrían otros títulos, como Las Piadosas, El Conquistador o Pecar como Dios manda, un ensayo en el que se sumerge en la historia sexual de la Argentina.

Andahazi cuenta que la guerra que debieron enfrentar los últimos copistas de libros y los primeros impresores en la segunda mitad del siglo XV era el tema sobre el que iba a girar su novela, pero un hecho revelador dio al traste con esa idea. Mientras indagaba en archivos antiguos de Mainz, Berlín, Holanda y Bélgica, descubrió que Gutenberg fue juzgado en su época no por haber creado la imprenta, sino una máquina falsificadora.

“El primer pirata fue Gutenberg. Creemos que fue el inventor de la imprenta y de los tipos móviles, pero él lo que inventó en realidad fue una máquina para falsificar manuscritos. Con lo que valía un manuscrito en aquella época uno podía comprarse una casa. Llevaba dos años de trabajo por parte de copistas, iluminadores de letras capitales y encuadernadores; y de repente Gutenberg podía hacer todo eso en unas horas”, cuenta Andahazi. De hecho, Gutenberg había montado una imprenta clandestina en una abadía en ruinas en las afueras de Estrasburgo cuando uno de sus socios es apresado mientras intentaba vender el ejemplar falso de un manuscrito sagrado.

“Algo que resulta muy notable, cuando tuve la oportunidad de ver una Biblia de Gutenberg, es que imita a la perfección el manuscrito. No pretende ser un libro impreso y claramente la intención de él fue la de falsificar”, explica el autor, quien visitó el país hace pocos días para presentar su novela.

A partir de sus hallazgos sobre el impresor alemán, el autor argentino configura la trama de una novela policiaca que se mueve sobre dos ejes: los hechos desconocidos y reveladores de la vida de Gutenberg, por un lado, y el asesinato de una supuesta prostituta de la época, perteneciente a una congregación de religiosas que al parecer conocía los secretos de El libro de los placeres prohibidos, cuyo contenido podría masificarse con la imprenta, lo que alarmaba a la Iglesia.

Este otro componente, que además le agrega la carga erótica al relato, le permite a Andahazi, de paso, responder una de las preguntas que se había planteado hace 16 años, cuando escribió su famoso libro El anatomista: ¿en qué momento la sexualidad dejó de ser algo sagrado para convertirse en algo prohibido?

En sus indagaciones, Andahazi encontró que en los pueblos babilónicos, la sexualidad era sagrada hasta tal punto que se ofrecía en los templos. “Y quienes ofrecían sexo en el templo eran las sacerdotisas que rendían culto a la diosa babilónica Ishtar”, anota.

El escritor agrega que muchos años antes de Cristo, los babilonios invaden a los judíos y los obligan a adoptar sus tipos de costumbres religiosas. Luego, cuando el pueblo judío logra liberarse del yugo babilónico lo repudiará sin compasión.

“Por eso, cuando se dice en el Nuevo Testamento que la causante del apocalipsis es la prostituta de Babilonia, en realidad se trata de ese pueblo. De allí que nosotros heredáramos por la vía judeocristiana ese repudio por los babilónicos”, explica el autor. Lo curioso es que la Iglesia es quien termina “dándole sentido al invento de Gutenberg” –anota Andahazi–, al encontrar que con ella se podrían masificar los libros sagrados.

‘Un gran estafador’

Para Andahazi, este es un claro homenaje a Gutenberg, “porque gracias a que él fue un gran estafador, existimos los escritores. Nosotros somos todo lo contrario de lo sagrado. Los libros dejan de ser sagrados a partir de la aparición de Gutenberg, quien da valor a la novela, que es una ficción, una mentira. Finalmente, el escritor y el lector lo que hacen es un pacto en donde el lector se deja engañar por una ficción que crea el autor. En ese sentido, también somos hijos de Gutenberg”.

Directo a la gran pantalla

Varios años de ‘coqueteos’ dieron sus frutos y, al fin, ‘El anatomista’, la novela que encumbró a Federico Andahazi, irá al cine. Según el escritor, el proyecto se pondrá en marcha en el 2014 y será una coproducción entre Inglaterra, Francia e Italia. También hay conversaciones para que otra novela suya, ‘Las piadosas’, pueda ser llevada a la pantalla gigante. Por lo pronto, ‘La ciudad de los herejes’ ya fue adquirida por una productora rusa. Andahazi tiene claro que no quiere meter la mano en estos proyectos. “A veces opinar demasiado suele arruinar las cosas”.

 

CARLOS RESTREPO
REDACCIÓN CULTURA Y ENTRETENIMIENTO

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