Ser vegetarianos desde la cuna: pros y contras

Ser vegetarianos desde la cuna: pros y contras

Esta restricción alimentaria es atractiva entre padres pero no hay acuerdo médico sobre beneficios.

notitle
05 de octubre 2013 , 04:25 p.m.

Constanza Loma-Osorio y su marido son vegetarianos. Por eso, que sus hijos lo sean es natural para ellos. Son dos niñas, de 8 y 6 años, y un niño de 10 que no comen carne y no toman leche de vaca. “No se enferman casi nunca. Ellas van a natación dos veces por semana y él está creciendo bien. Cuando sea el momento, decidirán si quieren seguir siendo vegetarianos”, asegura la mujer, de 37 años.

Loma-Osorio es una de las tantas madres que enfrentan el dilema de criar o no a los hijos con su mismo estilo de alimentación. Decidirlo no es fácil, porque suele haber rechazo del entorno; además, la medicina no tiene una opinión única al respecto. “Mi familia se me vino encima –recuerda–. Me decían que iba a matar de hambre a mis hijos. Con el tiempo eso cambió, porque vieron que están bien y porque tuve la suerte de encontrar a un pediatra que no me criticó y se puso a estudiar conmigo”.

Según los especialistas, esa es la única manera de tomar una determinación de este tipo: de manera informada y con una guía profesional.

La primera precisión que hay que hacer, dice la nutricionista Ximena Díaz, es que el vegetarianismo tiene divisiones. “Están los ‘veganos’, que no comen nada de origen animal, y los vegetarianos ‘ovolácteos’, que no consumen carne, pero sí huevos y leche”, explica. Hecha esta distinción, la mayoría de los especialistas coinciden en que los bebés y los niños no deberían ser ‘veganos’.

“Al no consumir ciertos productos, tienen deficiencias de vitamina B12, zinc y hierro. Aunque estos pueden estar presentes en alimentos de vegetales, la absorción de dichos nutrientes baja de entre 80 y 90 por ciento –en la comida de origen animal– a entre 30 y 40”, afirma.

El pediatra Roberto Balassa, de la Universidad de Chile, advierte que las dietas restrictivas “pueden afectar el sistema inmune del niño, lo que podría desembocar en una diabetes cuando sea adulto o en un síndrome metabólico”. Y mientras más pequeños comienzan, agrega, más riesgos.

Vivian Rybertt, nutrióloga infantil, cuenta que ha atendido a bebés inconscientes por problemas neurológicos derivados de la insuficiente absorción de B12 durante el embarazo. “El lactante despierta sólo con darle el nutriente. La relación es directa”, anota. Y aunque se tomen medidas contra la deficiencia –añade–, el daño no es del todo reversible.

“Otro problema de la alimentación ‘vegana’ es la anemia, que también se asocia a sutiles problemas de cognición a largo plazo”, comenta su colega Salesa Barja, de la división de pediatría de la Universidad Católica. Y aunque el hierro está un poco más disponible en alimentos vegetales –añade–, el zinc no. Y este es fundamental para un buen crecimiento y estructuras óseas adecuadas.

En la contraparte, Ana María Vidaurre, nutricionista integrativa (que recurre a herramientas no convencionales), argumenta que “está demostrado que las dietas vegetariana o ‘vegana’ pueden ser llevadas sin problemas, y que la falta de nutrientes como la B12 pueden suplementarse”.

María José Méndez, de 26 años, es vegetariana, tiene una hija de 4 años y espera gemelas. “Cuando le ofrezco pollo a mi hija, me dice: ‘No, mamá, no lo necesito’. Yo le hago caso”, asegura. Desde que empezó a comer, nunca le dio leche de vaca ni otros productos animales, pero sí legumbres, frutas, espirulina y quinua.

“La alimentación vegetariana es más limpia. La industria de origen animal utiliza formas de crianza que incluyen hormonas en la alimentación, que se traspasan al ser humano a través de la carne”, dice Vidaurre. Además, al ingerir un exceso de proteínas, advierte, el organismo permanece en un estado de inflamación celular, que provoca alergias y enfermedades del sistema inmunológico.

Si bien el ‘veganismo’ en bebés y niños es rechazado por los especialistas, el vegetarianismo ‘ovolácteo’ es aceptado, aunque no hay acuerdo sobre la edad de iniciación adecuada. Para la doctora Barja, no se debería someter a niños menores de un año a una dieta vegetariana. Mientras que para Rybertt, esto no debería ocurrir antes de los 4 años, y según Ximena Díaz, los niños al menos deben tener 10. El pediatra Balassa no apoya esta corriente, pero opina que, si se sigue, debería ser lo más tarde posible.

En lo que sí coinciden todos es en que, si se opta por estas dietas, hay que hacerlo con supervisión, especialmente para reemplazar en forma correcta las fuentes de vitaminas y minerales.

¿Y qué pasa con la leche?

Uno de los principales puntos de discordia entre los ‘veganos’ y los que defienden la alimentación tradicional es la leche de vaca. La nutricionista Ximena Díaz explica que, aunque esta es bastante distinta a la materna, es el vehículo de transporte de nutrientes esenciales para el desarrollo. Su colega Ana María Vidaurre opina que se puede reemplazar con leches vegetales. Pero la pediatra Salesa Barja discrepa: “Las leches a base de arroz o almendras no vienen suficientemente suplementadas, lo que es más evidente cuando la preparación es casera”.

LORENA GUZMÁN H.
EL MERCURIO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.