El futuro de la industria cinematográfica en Medellín

El futuro de la industria cinematográfica en Medellín

¿Podría convertirse en la meca de producciones locales y extranjeras sin dejar de hacer escuela?

04 de octubre 2013 , 08:39 a.m.

Medellín podría convertirse en la meca de la industria cinematográfica en Colombia, pero para que esto suceda se precisan esfuerzos significativos: tiempo y academia.

Actualmente hay promesas interesantes. Por un lado, la Nueva Ley de Cine 1556, que busca promover la producción de películas extranjeras en locaciones colombianas, lleva poco más de un año y, en este corto período de tiempo, ha venido consolidando un proyecto que se une a su propósito: la Comisión Fílmica de Medellín.

Juan Camilo Quintero, director de Ruta N y que también se ha desempeñado como asesor de internacionalización de la ciudad, trabaja de la mano con el director de esta propuesta: Francisco Pulgarín.

Cuentan además con el apoyo de Plaza Mayor, la Agencia de Cooperación Internacional y Medellín Convention & Visitors Bureau.

“Nuestro objetivo es fortalecer un proceso local en el que se generen incentivos a manera de ventanilla única -dice Quintero-, esto significa que dinamizaremos la economía de nuestra ciudad, al tiempo que la internacionalizamos mediante la industria cinematográfica”.

La Comisión Fílmica local trabajará con la nacional, facilitando entonces que Medellín se convierta en un plano atractivo para que productoras extranjeras rueden en escenarios dentro y fuera de estas montañas.

La finalidad es legalizarla como una entidad pública.

Además, Pulgarín también materializa la idea de hacer una cinemateca con apoyo de la Secretaría de Cultura. Este lugar rescataría las películas patrimoniales que se han producido aquí con el fin de concebir un gran archivo cinematográfico.

“La cinemateca tendría un componente de formación cultural en tanto se verá reflejada nuestra memoria a través del cine, también servirá como un espacio de exhibición de películas no comerciales como elemento pedagógico”, dice Pulgarín.

Como ambas apuestas son costosas, y requieren investigación, esperan que antes de finalizar este año se concreten y den los resultados que esperan en todo sentido.

Fue así como empezó Alejandro Arango, director de la productora Contento Films, quien imaginó construir los estudios cinematográficos más grandes de Latinoamérica en Medellín, y ahora tiene los diseños arquitectónicos, los estudios de suelo, el equipo de arquitectos, abogados, ingenieros e interventores de obra.

Este es un proyecto que, aunque 100 por ciento privado, contó con el aval del Gobierno Nacional y regional, además del apoyo de la Alcaldía.

Serán unos siete u ocho estudios grandes que tendrán numerosos servicios alrededor y cuentan con un socio internacional que comercializa los complejos de cine más grandes del mundo.

No obstante, aunque el panorama de la industria es promisorio, la producción cinematográfica de un año en Medellín no supera aún a la de Cali y Bogotá. Asimismo, ninguna universidad en la ciudad ofrece pregrado en cine o dirección de cine.

Sobre esto opinan Víctor Gaviria, quien como director, productor y guionista de cine, ha prestado asesorías tangenciales con la creación de la Film Comition. También el historiador Oswaldo Osorio, quien se ha destacado como crítico de cine y Silvia Córdoba como gerente académica de la Corporación Festival de Cine.

Víctor Gaviria

Cuando México fue locación para el cine norteamericano se produjeron ingresos y una cualificación de la técnica de los mexicanos. Sin embargo, las películas producidas allí no reflejaron la cultura regional mexicana.

Pero esto es sencillo: que vengan productoras extranjeras no nos exime de hacer nuestro cine. Es a nosotros a quienes nos debe interesar nuestra historia, a los de afuera les interesa el espacio.

Tenemos que hacer una herramienta artística de la Medellín compleja. Es lo que hacen los grandes artistas: reflejan cómo viven los fuertes dilemas que no son ajenos al hombre.

En todas las culturas hay tiempos lentos y vertiginosos que hacen de la condición humana una experiencia y un laboratorio: Irán, Egipto, Siria, España, México, EEUU.

Tenemos que formar unos jóvenes directores que hagan de Medellín un lugar de interés humano internacional, no solo de interés turístico.

Hay una idea que tiene castrados a estos jóvenes y es que tienen que hablar bien de la ciudad. Eso los tiene vueltos mierda, porque no puedes hacer arte si no es a partir de la ambigüedad. Pero esto no es posible si quieren, además, que el arte haga parte de la oficina de publicitación de las bondades de la ciudad.

En las facultades de comunicación social de Medellín no hay realizadores, y no es una crítica a los profesores o a la gente, es simplemente que los alumnos se convierten así en unos cinéfilos y no en unos cineastas.

Oswaldo Osorio

La gran ventaja de este tema es que sí hay una voluntad política para enriquecer el ambiente cinematográfico. Lo que asusta, es que sea justamente con la intención de proxenetismo y propaganda por parte de la institucionalidad.

La producción en sí, y sobre todo la base de la producción que es la formación, está igual que siempre. Estamos quedados en relación con Bogotá y Cali, que en los últimos siete años ha hecho ocho películas si no son más. Medellín, en los últimos diez años, ha hecho cuatro o cinco películas.

Falta mucho para que salga algo tan bueno como La Sirga, El Vuelco del cangrejo o Pequeños vagos.

El punto es que, si bien hay una buena actividad en producción de cortos, la calidad no es la que permitiría a mediano plazo asegurar buenos y muchos largometrajes de Medellín.

Esa institucionalidad no está viendo la contraparte del dinamismo que desea inyectar al cine, está mirando un solo flanco: la propaganda, pues es lo que más les conviene. Qué bueno que esté, no sobra, pero hace falta un esfuerzo hacia adentro.

Silvia Córdoba

Pienso que Medellín cuenta con algo muy interesante para convertirse en una locación cinematográfica: lugares escénicamente bonitos y gente dispuesta a recibir al extranjero que quiera venir a producir para aprender de ellos.

En cuanto a la producción audiovisual, Medellín es un buen modelo, pues reúne siete canales de televisión.

Sin embargo, nos hace falta creer más en nosotros mismos y, sobre todo, que los industriales conozcan y entiendan las posibilidades que genera invertir en cine.

La industria privada, por ejemplo, todavía no financia cine como se quisiera, a favor de que deja unos beneficios económicos muy buenos. Y no solo esto, así apoyan la cultura y brindan una posibilidad de crecimiento y generación de identidad.

Todo el mundo, además, está trabajando de manera independiente. Sería excelente un clúster que permitiera la generación de contenidos y para esto sería excelente que quienes se van a estudiar dirección de arte a otro país, por ejemplo, regresen y produzcan en su ciudad.

Hay buenas intenciones para que el cine tenga múltiples actividades pedagógicas. Si miramos con calma, las cosas sí se están moviendo: hay talleres de formación de guionistas y realizadores, hay grupos de discusión sobre cine y talleres en dirección de arte.

Hay quienes piensan que como no podíamos hacer largometrajes, no sé por qué razón, entonces nos dedicábamos mejor a hacer cortometrajes. Es muy necesario apostarle a la formación para tener un futuro promisorio.

MANUELA SALDARRIAGA HERNÁNDEZ
Para EL TIEMPO
MEDELLÍN

 

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