Peatonalizar el Eje Ambiental, una decisión de cuidado

Peatonalizar el Eje Ambiental, una decisión de cuidado

Reducir las rutas de TransMilenio por ese sector podría generar caos.

03 de octubre 2013 , 11:50 p.m.

Si el nuevo pico y placa, que se implementaría para finales de este año, logra reducir el número de vehículos particulares en el centro, el alcalde Petro cumpliría sus propósitos de lograr una movilidad más sostenible y aumentar el flujo de ciclistas y pasajeros en el transporte público (TransMilenio, SITP y taxis).

No obstante, el proyecto de reducir las rutas de TransMilenio que van por el Eje Ambiental a solo una (la F 23-J 23, que va a las Américas), podría generar un caos, pues con menos transporte los ciudadanos no tendrían cómo salir o llegar al centro.

Solo entre las estaciones de Museo del Oro se mueven más de 60.000 usuarios cada día y 90 articulados por hora. Al cortar este flujo, el Distrito deberá buscarles alternativas a los ciudadanos.

Según el gerente de TransMilenio, Fernando Sanclemente, y la directora de Patrimonio, María Eugenia Martínez, la obsesión del mandatario es darle una vocación peatonal a la avenida Jiménez, pero después de considerar el número de universitarios y trabajadores que usan el servicio, especialmente quienes estudian en la noche, accedió a dejar una ruta, en lugar de eliminarlas todas.

“Eso no es lo que quería el arquitecto Rogelio Salmona cuando planeó el Eje Ambiental. Cuando fui subgerente de TransMilenio, le pregunté qué opinaba sobre que por ahí pasaran los articulados y acogió la idea”, explicó Darío Hidalgo. No obstante, aclaró que el Eje Ambiental se diseñó para el paso lento de 60 articulados por hora.

El secretario de Movilidad, Rafael Rodríguez, también ha mencionado que se implementaría una nueva ruta del SITP en el centro, para no desabastecerlo del servicio de transporte público.

El acuerdo, mientras se terminan de implementar esas alternativas, es desmontar gradualmente las otras rutas de TransMilenio.

Llegar al centro, el drama de millones

Más que el trabajo, lo que agota a Gina Chinchilla, es llegar y salir del trabajo. Ella es una de los dos millones de personas que van al centro a diario. En su afán matutino, se ha convertido en una experta en encontrar rutas de TransMilenio que la lleven desde su casa, en la calle 142 con autopista, hasta la oficina, en Las Aguas.

“Coger el J70, imposible. Pasa tan lleno que nunca me puedo subir; y si espero uno donde quepa, apretada contra la puerta, puedo demorar 40 minutos. Descubrí que si madrugo más, puedo hacer otra ruta, con dos transbordos, pero ya no me bajo en Las Aguas, sino que voy hasta la estación Universidades, sobre la carrera 3.ª con calle 24”, cuenta.

“No es una opción ir en colectivo o en taxi, porque puedo quedarme entre hora y media y dos horas entre el trancón, sobre todo si se me atraviesa la hora valle, cuando todos sacan el carro”, agregó.

Cuando descubrió que el Distrito planea reducir las rutas de TransMilenio en el Eje Ambiental, entró en pánico. “¿Cómo quieren que los que vivimos en el norte lleguemos a trabajar, si lo que queremos es que haya más rutas y buses en la Jiménez?”, se pregunta.

REDACCIÓN BOGOTÁ

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