El grito

El grito

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03 de octubre 2013 , 07:31 p.m.

 

Previendo quizás una nueva vergüenza de la diplomacia, que a pocos sorprendería, Christiana Figueres soltó una bomba en entrevista para este diario. Se atrevió a reconocer que el Protocolo de Kioto es un cadáver ambulante y que Estados Unidos es el principal escollo, ya no del cadáver sino de las futuras generaciones, que verán comprometido su futuro si se mantiene la inacción de las grandes potencias y se arruina el acuerdo de París.

La cito: hoy el Protocolo es respetado por pocos países. La bomba: como el acuerdo del 2015 tiene pocas probabilidades de ser ratificado por el Congreso de los Estados Unidos, estamos buscando un consenso vinculante que no necesite de tal refrendación.

Esto es más difícil, pero también más audaz. Poner en los líderes la responsabilidad de actuar ya. Propongo ayudar a Christiana a construir este ‘consenso vinculante’. Que lidere esta emergencia global para superar las burocracias y los congresos y facilitar un acuerdo ambicioso.

¿Cómo la podemos ayudar? Invitando a un poderoso grito por la vida. Que reclame los derechos sobre el futuro que las potencias le han escamoteado a la generación del cambio climático. Un grito coordinado, sistemático y creciente, que recoja la voz de la sociedad civil organizada, las poblaciones más vulnerables, las mujeres, los jóvenes y los niños. A ellos les tocó formarse mientras está amenazada la vida, pero tendrán el control del mundo a partir del 2020.

Que el grito empiece en América Latina (en Lima-2014) y llegue hasta todos los jóvenes del mundo. Frente a los datos científicos contenidos en el quinto informe del IPCC y ante la inacción de las potencias, no cabe otra alternativa que gritar para que nos escuchen.

Ahora tenemos una certeza del 95 por ciento de que esto se debe a nuestro modo de vivir. Por eso, lo que hay que poner en las agendas de las cumbres es el modo de vivir y no la jerigonza distractora de las siglas. Es la hora de revisar las creencias que guiaron nuestra idea del progreso. Como civilización y como cultura, tenemos que preguntarnos si esta idea nos quedó bien inventada.

El ‘consenso vinculante’ tiene que incluir la raíz del problema y no simplemente las ramas. A eso podemos ayudar. Pero los jóvenes deben cargar bastante oxígeno sus pulmones porque este grito necesita ser intenso. Y nada hace pensar que seremos escuchados antes del acuerdo de París, que se firmará (ojalá) en diciembre del 2015. ¡Ahhhh!

Manuel Guzmán Hennessey
@guzmanhennessey miembro de CAN LA

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