Secciones
Síguenos en:
Por cierre, Washington pasa de la frustración al enfado

Por cierre, Washington pasa de la frustración al enfado

Muchos servicios, entre ellos los nuevos funerales en Arlington, fueron suspendidos.

notitle

El hijo de María Stewart perdió la vida la semana pasada en Afganistán. Pero este miércoles su cuerpo permanecía insepulto, porque el Cementerio Nacional de Arlington, donde se entierra a muchos de los caídos en combate, suspendió la programación de nuevos funerales debido al primer cierre del gobierno federal en 17 años.

Sin ocultar su rabia, Stewart dice: “Allá en el Congreso peleándose como niños mientras mi hijo se pudre en una funeraria. A veces da vergüenza este país”. (Lea también: Termina sin avances la reunión de Obama y líderes del Congreso)

A medida que avanza el tiempo sin que el Congreso pacte un presupuesto que ponga fin al ‘shutdown’, los inconvenientes para sectores de la población se hacen más concretos.

Es el caso de los veteranos. Si bien los hospitales que les brindan asistencia permanecen abiertos, no pasa lo mismo con los centros que procesan sus beneficios por discapacidad. Es decir, no aceptarán nuevos casos hasta que el Gobierno reabra sus puertas, lo que deja a miles esperando una respuesta a sus dolencias. (Lea también: El cierre del gobierno de EE. UU. cuesta US$ 300 millones diarios)

En Washington, una ciudad habituada al alto flujo de turistas, los comerciantes han visto reducirse sus ingresos. “Hoy ha venido menos de la mitad de un día regular. Y la gente ni se acerca porque como no están recogiendo basura (otra consecuencia del cierre), ya las cosas han comenzado a oler mal”, afirma Yu Nguyen, que tiene un puesto de venta justo frente al Mall, donde se ubican la mayoría de museos y monumentos. A los taxistas tampoco les va nada bien, pues gran parte de sus ingresos depende de la intensa actividad que produce la interacción entre el Gobierno, el Congreso y los grupos de lobby.

En una ciudad famosa por sus monumentos, el cierre dejó poco para ver. La gran parte de sus atracciones depende de fondos del Gobierno para operar. Por eso cerraron los monumentos a Lincoln, Washington y Jefferson, al igual que aquellos en honor a los muertos de Corea, Vietnam y la Segunda Guerra Mundial. Lo mismo pasó con la Biblioteca del Congreso, el zoológico y los 19 museos que componen el Smithsonian Institution, entre ellos el de Historia Natural y el del Aire y el Espacio, dos de los más visitados del mundo. Hasta las 149 fuentes que adornan la capital fueron apagadas. Ni siquiera es posible recorrerla en bicicleta, pues los más de 300 km. de ciclorrutas son mantenidos por el Gobierno y también quedaron clausurados. (Lea también: Así se vive en Estados Unidos, un país que funciona a media marcha)

Katherine Sánchez, una mexicana que vive en Texas, está de visita con su esposo y sus tres hijos. Dice: “Invertimos los ahorros que teníamos y sacamos a los niños del colegio por una semana. Pero esta es una ciudad fantasma. Hay poco que hacer porque todo depende de lo que hagan los señores que viven allá”, dice, apuntando hacia el Capitolio, la sede del Congreso de EE. UU.  (Lea el análisis: 'Obamacare', manzana de la discordia)

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
WASHINGTON (EE. UU.)

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.