¿Solo malos entendidos Farc-Gobierno?

¿Solo malos entendidos Farc-Gobierno?

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01 de octubre 2013 , 06:38 p.m.

En la negociación de paz existe una diferencia de criterios estructural y tan profunda que, de no aclararse, va a llevar, más temprano que tarde, al fracaso del actual proceso de paz y, de paso, hará inviable cualquier esfuerzo con el Eln.

¿Cuáles son esos grandes equívocos que terminaron por instalarse en la negociación? Básicamente, que la guerrilla se considera hablando de ‘igual a igual’ con el Estado, para lo cual asume que la contraparte no es legítima ni tiene cómo ni por qué imponerle términos y/o condiciones; de suerte que creen que lo que debe salir de una negociación es toda una nueva legitimidad, con todo y sus nuevas instituciones, procesos y reformas... es decir: ¡la refundación del Estado!

Las Farc asumen que no están derrotadas, de lo cual se deriva una idea de “empate militar” con el Estado en tanto la guerrilla tampoco ha podido derrotar al Estado y tomarse el poder. Si se miran el fin último del Estado y el de la guerrilla, es claro que el fracaso está en la guerrilla, así al Estado le sean imputadas enormes y graves responsabilidades por la crisis del país y la sociedad. De esta postura de la guerrilla surge su actitud triunfante y a veces, de nuevo, arrogante; su rechazo al marco jurídico para la paz; al informe de ‘Memoria Histórica’; a la Constitución de 1991; a los derechos de las víctimas y, finalmente, su reclamo por que los acuerdos se validen en una constituyente y no en un referendo.

El otro equívoco se refiere a lo que significa la “terminación” del conflicto armado: para las Farc supone, dentro de la negociación de paz, superar primero todas las condiciones que según ellos han propiciado la violencia y la injusticia en Colombia, y para ello invocan el preámbulo del ‘Acuerdo general para la terminación del conflicto’, suscrito con el Gobierno, que habla de la “paz estable y duradera”. Para el Gobierno, el fin del conflicto armado es la primera piedra de esa paz duradera que habrá que construir luego de la paz con las guerrillas, ¡no antes!

Por eso, los intentos de las Farc de incidir sobre todos los temas nacionales y los del Gobierno por ceñirse estrictamente a los puntos de la agenda pactada. No sorprende, pero sí decepciona, que un documento acordado entre las partes y con tanta milimetría ¡hoy se preste para interpretaciones tan distintas!

Finalmente, está el hecho de que una negociación en medio del conflicto no le ha dado al Estado (como era el cálculo inicial) la fuerza necesaria en éxitos militares permanentes, para hacer valer en la mesa de negociación la ventaja estratégica que se ganó en los últimos años. Muy a pesar de los golpes asestados a las Farc, estas han repuntado con relativo (y trágico) éxito en su accionar militar, de manera que la idea de “empate militar” parece asimilable. Todo esto ocurre en medio de una grave crisis social y política y del desgaste del Gobierno, empeñado ya en su reelección.

Salvar el proceso de paz implica no ponerle términos perentorios (¡tampoco se trata de décadas!), sacándolo también de la coyuntura política electoral. Pero implica, por otra parte, el convencimiento de la guerrilla de que la negociación es para facilitar, en democracia y sin armas, el impulso de grandes reformas democráticas que requiere el país. Pero eso es después... no antes del fin del conflicto armado, que, por supuesto, ¡no es la paz estable y duradera que todos reclamamos y merecemos!

Diego Arias
Excombatiente del M-19 y el FMLN y constructor de paz

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