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José Quintana, zurdo sólo para lanzar

José Quintana, zurdo sólo para lanzar

El máximo ganador del país con 15 juegos en Grandes Ligas es derecho para todo lo demás.

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Maribel Guardo abrió la boca de sorpresa, pero enseguida reaccionó y su grito invadió las gradas del estadio de béisbol menor del barrio La Victoria, en Barranquilla:

—José, ¿por qué tiras con esa mano?

En el campo, los niños, por parejas, realizaban lances entre sí. José, que por primera vez participaba de una práctica, miró a las gradas y, como si nada, siguió la rutina del equipo Padres, de la categoría preinfantil.

Entonces, molesta, Maribel se acercó a la malla separadora de las gradas con el campo y llamó al director técnico Orlando el ‘Negro’ Acosta.

—Mire a mi hijo –dijo, señalándolo–. No sé la razón por la que tira con la izquierda, si él es derecho.

El entrenador llegó hasta al niño, le preguntó y regresó al frente de la madre.

—Dice que usa las dos manos –respondió Acosta–. Le digo algo: en el béisbol, mejor que sea así.

Semanas antes, José y su único hermano, Abel Eduardo (dos años menor), ingresaron a la escuela de formación deportiva del Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), en el estadio Romelio Martínez, y, frente a su residencia, en la carrera 52 entre calles 61 y 64, comenzaron a jugar al ‘bate’, como se le llama al béisbol callejero en Barranquilla.

Ruth, una vecina, al ver a los muchachos entusiasmados cada fin de semana –jugaban sábados y domingos cuando baja el tránsito de automóviles– les regaló un guante de béisbol. Pero este era para zurdo, es decir, correspondía a la mano derecha. Y como era el único que había, todos lo utilizaban.

De esa manera, José Guillermo Quintana Guardo, derecho natural para todo, adquirió fuerza y habilidad como zurdo, tanto que es el brazo que utiliza para acumular 15 triunfos en dos años al servicio de Medias Blancas de Chicago, la cifra más alta para un lanzador colombiano en la historia de las Grandes Ligas, honor compartido con Julio Teherán (Atlanta).

“Recuerdo el guante: era de color cuero y estaba en buenas condiciones. No me acuerdo de la marca, pero sí que lo trajeron de Estados Unidos y siempre lo guardaba Miguel Ángel, un amigo de la cuadra”, relató Quintana a este periodista de EL TIEMPO para explicar el cambio ocurrido en 1997.

* * *

Ocho años atrás, en una casa de la calle de Las Flores, en Arjona (Bolívar), el embarazo de Maribel causó preocupación. Le faltaban algunos días para completar ocho meses de embarazo de su primer bebé, que esperaba con Abel Quintana, su esposo desde el 20 de abril de 1986.

La presión subía y no hubo duda alguna en remitirla a un centro médico en Cartagena.

Hasta ese entonces, 16 de diciembre de 1988, el embarazo era normal. Desconocía, eso sí, si era niño o niña. Había decidido saberlo solo cuando naciera, aceptando la elección de Dios. Por eso preparó los detalles del bebé con color neutro: el blanco.

Tras un recorrido de media hora en ambulancia, la evaluación médica ordenó que permaneciera internada hasta el parto. Por esa razón, aunque por todo lado aparece como nativo de Arjona, José Quintana nació a las 6:30 p.m. del martes 24 de enero de 1989, en el Hospital Universitario de Cartagena.

“José Guillermo (heredó los nombres de sus abuelos) ingirió un poco de líquido al nacer y fue tratado por cinco días en el hospital, pero debió permanecer allá por dos semanas: la alta presión de mi esposa era emotiva y solo después de ese tiempo llegó el bebé a la casa de Arjona”, evoca Abel, el padre.

En Arjona, José jugó béisbol callejero. Salió a los 5 años, en 1994, para Barranquilla, donde la firma de ingenieros Ineica Limitada le ofreció trabajo a su padre. Se crio sano y llegó a la escuela de formación del IDRD porque Abel, expracticante de sóftbol, quería inculcarles el deporte a sus hijos.

Al pasar por varias disciplinas, entre ellas el fútbol (jugó en la selección del colegio Pestalozzi, donde estudiaba), el ‘Negro’ Acosta, que trabajaba con el IDRD, lo invitó a practicar béisbol en Padres, equipo de camiseta azul oscuro y pantalón gris en el que actuó como jardinero derecho y primera base.

“Él me invitó a practicar béisbol, hizo que le cogiera cariño a este deporte y me motivó en su casa”, afirma Quintana para referirse al ‘Negro’, la persona más influyente en su carrera y quien murió hace algún tiempo. “Luego me convenció de que lanzara por una razón: le sorprendía mi concentración”.

—¿Por qué siempre estás con la mirada fija? –le preguntó un día Acosta.

—Pendiente del juego, ‘profe’ –respondió el niño.

—Entonces, tú sirves de lanzador –dijo el entrenador.

* * *

Esa concentración, más la disciplina, le sirvieron para integrar selecciones Atlántico, foguearse con la Academia Astros de Guillermo Ramírez en Cartagena (donde se graduó como bachiller), vestir los colores de Bolívar por un año y ser firmado el 26 de abril de 2006 por los Mets de Nueva York, con un bono de 50.000 dólares.

En Venezuela, a donde fue enviado por los Mets a finales de ese año, vivió el peor momento de su vida. Un dolor de espalda lo llevó a tomar unas pastillas de Feldene y resultó dopado. Fue suspendido por 50 juegos.

“Me sentí preso, sin poder mostrar mis habilidades. Era un joven frustrado y cuando llamaba a casa me aguantaba para no llorar; no quería preocupar a mis padres. A los pocos días regresé al país. El apoyo de mi familia, de ‘Pirringo’ Linero júnior (su receptor en práctica, en Barranquilla), de Edinson y Édgar Rentería (su ídolo) me levantó el ánimo”.

Dejado libre por los Mets, el 31 de julio de 2007, se preparó en la Academia Rentería y firma con los Yankees de Nueva York, el 10 de marzo de 2008. En el receso actuó en la temporada colombiana con los Caimanes de Barranquilla. Al ver que tenía más posibilidad de llegar a Grandes Ligas si había cambio, en noviembre de 2011 rechazó seguir con Yankees y acordó contrato con los Cachorros de Chicago.

La noche del sábado 5 de mayo de 2012, Bobby Magallanes, mánager de Birmingham Barons, equipo de clase Doble A, lo mandó a llamar poco antes de iniciar un juego en casa. A José no le gustó para nada. “¿Qué habrá pasado? ¿Será algo con el radar (para medir la velocidad)?”, se preguntó al caminar a la oficina del DT.

A los 20 minutos de salir de la oficina, llamó a su casa en Barranquilla.

—Miamá: te voy adelantar el regalo del Día de la madre –dijo, al reconocer la voz de Maribel al contestar.

—¿Cómo así, nene? –respondió la madre–. ¿Te vienes a Barranquilla?

—No –dijo el pelotero–. Mi regalo es que me subieron a Grandes Ligas y pasado mañana estoy programado para lanzar el segundo juego contra los Indios, en Cleveland.

Aunque José afirma que pensó que era una broma del mánager y después, al saber la verdad, se le aguaron los ojos, saltó de felicidad y se fue a dar la noticia a sus compañeros. Su mamá dice que su hijo le informó con la naturalidad habitual con que asume las responsabilidades (un vecino se lo había anticipado como rumor minutos antes de la llamada).

Esa naturalidad en el joven también la encontró Robin Ventura, el mánager de Medias Blancas, que lo empleó como relevo en cinco entradas y dos tercios. Quintana, primer colombiano en Grandes Ligas sin pasar por Triple A, no permitió carreras, aunque luego su equipo perdió 8-6. Su relevo fue el mejor para un debutante de su equipo desde el 2005.

“Va de nuevo a Doble A… Es una realidad. En cualquier momento puede regresar para quedarse”, declaró Ventura. Dos semanas más tarde, John Danks se lesionó y Ventura no dudó en solicitarlo. Y el colombiano se quedó, apuntándose, el 25 de mayo, el primer triunfo, sobre Indios, para terminar la temporada con marca de 6-6.

“El día del debut, cuando salí del jardín derecho, sentí el montículo lejos y todo lo veía grande. Estaba nervioso. El primer bateador era Johnny Damon, un ícono. Yo lo veía desde niño con los Medias Rojas de Boston, con su barba. Vi su mirada amenazante. Miré a las tribunas. Recordé una llamada de Ernesto Frieri (lanzador con trayectoria en la MLB), con una recomendación: ‘Lanza como en Doble A, con autoridad’. El primer lanzamiento fue una recta de 90 millas: strike. Luego lo ponché”.

Amante de la recta cortada y la recta, Quintana –admirador en su posición de Anddy Pettitte y Johann Santana– este año tuvo temporada completa. Logró 9 victorias en su equipo, que poco le respondió y fue eliminado pronto, cortándole por ahora el sueño de actuar en la Serie Mundial. Pero día a día crece este derecho que solo usa la zurda para lanzar...

ESTEWIL QUESADA FERNÁNDEZ
REDACTOR DE EL TIEMPO

 

 

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