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Monarch, diversión en el Caribe

Monarch, diversión en el Caribe

A bordo de este barco se navega durante siete días para disfrutar de Aruba, Curazao y Colón.

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El sueño de tomar un crucero sin visa, con atención en español y un plan ‘todo incluido’ que ofrezca comidas y bebidas ilimitadas es una realidad.

Esto es lo que se vive a bordo del moderno Monarch, con 14 cubiertas, en cuya remodelación la empresa española Pullmantur invirtió más de 15 millones de dólares (unos 28.500 millones de pesos).

Allí, durante ocho días se hace un recorrido que comienza en el puerto de Cartagena y que lo lleva hasta Aruba, La Guaira (Venezuela), Curazao y Colón (Panamá).

La aventura comienza cada sábado, cuando se aborda la nave de 73.192 toneladas de peso y que cuenta con 1.193 camarotes para 2.766 pasajeros.

En el barco, 831 tripulantes de 35 nacionalidades se esmeran en dar la mejor atención y, lo mejor, en español. La nave ofrece entras cubiertas 4 y 14 varias alternativas para disfrutar del tiempo libre, mientras se navegan 3.165 kilómetros entre islas y puertos del sur del Caribe.

En cuatro restaurantes y siete bares se encuentra todo tipo de comidas en bufé y de bebidas, desde café hasta licores. Según Amadeu da Silva, el capitán de la nave, en un solo día se destapan entre 7.000 y 14.000 latas de bebidas.

Planes de día y de noche

En los bares de la cubierta 5 hay jornadas de karaoke en las tardes y noches, presentaciones de artistas que interpretan boleros, salsa y otros ritmos caribeños.

También está habilitado un casino donde la ruleta, las mesas de póquer, la rueda de la fortuna y las máquinas tragamonedas comparten espacio con un museo deportivo en el que se encuentran enmarcadas camisetas firmadas por Pelé y Messi.

Frente a las dos piscinas en la última cubierta, donde animadores llevan a cabo durante todo el día actividades de integración y cursos de baile, hay un bar panorámico en el que los viajeros pueden apreciar una vista privilegiada del barco y la inmensidad del Caribe.

Para quienes buscan privacidad, el crucero tiene en la cubierta 12 ‘Waves Yacht Club’, zona privada con atención personalizada en la que, por 60 dólares, se disfruta de una carta de bebidas, aperitivos de mar y una terraza con camas circulares.

Los deportistas tienen varios servicios gratuitos: una pared para escalar en roca y un gimnasio.

Desde las cinco terrazas se puede contemplar los mágicos atardeceres del Caribe, y en el cuarto piso se pueden hacer compras en las tiendas duty free.

A los tres clubes diseñados para niños y adolescentes y a los salones en los que se dictan charlas gratuitas sobre belleza, salud y manualidades, se une el teatro Broadway, con capacidad para 900 espectadores. Allí, por las noches, se realizan espectáculos musicales y de humor. Si la energía da para más, a medianoche, y hasta las 4 a. m., se abre en la cubierta 8 la discoteca.

Si la intención es relajarse y cuidar el cuerpo, con el pago extra del servicio (entre 12 y 242 dólares), el barco ofrece un solarium, jacuzzi, spa y un salón de belleza.

Llegada a los puertos

Desde las ventanas de los camarotes y las terrazas de las cubiertas se aprecia a primera hora del día la llegada a los puertos, donde los raizales atienden a los turistas del crucero que, según cifras de Pullmantur, dejan en promedio en cada visita entre 100 y 300 dólares.

Al tercer día de navegación, luego de dos días en altamar, el Monarch llega a la isla de Aruba, que recibe a los visitantes con un paisaje en el que se combinan la aridez del desierto y el agua cristalina de las playas.

Por planes que oscilan entre 24 y 119 dólares, la nave ofrece a los viajeros la oportunidad de conocer a Aruba, en opciones que van desde una excursión en buceo, catamarán y snorkel hasta viajar en un submarino o en un barco semisumergible, y bañarse en la exclusiva playa de Palm Beach.

En buses conducidos por guías que hablan español se recorren las calles de Oranjestad, capital de Aruba, llena de edificios de colores típicos de la arquitectura colonial holandesa.

En el cuarto día de navegación, el destino es el puerto de La Guaira, en Venezuela. Allí, con planes que cuestan entre 54 y 82 dólares se hace un recorrido por la Caracas cosmopolita e histórica, se monta en teleférico para conocer las montañas y los bosques nublados del cerro El Ávila o se viaja hasta la playa Los Ángeles.

El quinto día, el Monarch llega al puerto de Curazao, territorio autónomo del Reino de los Países Bajos, donde los planes cuestan entre 27 y 109 dólares.

Guías locales conducen hasta la destilería del famoso licor Blue Curazao, a las estalactitas y estalagmitas de las cuevas Hato y al hogar de los flamencos rosados, en Boca St. Michiel.

En la isla existen otras alternativas: montar en kayak, hacer planes de aquaboat (safari) y snorkel para tener un encuentro cercano con tiburones, tortugas, rayas y delfines en sitios como el Sea Aquarium y la laguna española.

El puerto de Colón (Panamá) es el destino al que llegamos el séptimo día del viaje (el sexto ha sido en altamar) para disfrutar del famoso Canal de Panamá y hacer compras a precios bajos, en recorridos que se consiguen entre 39 y 82 dólares.

En los tours se ven las esclusas de Gatún, donde transitan entre el Pacífico y el Atlántico más de 35 embarcaciones al día, así como los trabajos de las dos nuevas esclusas que se construyen.

Al regreso a Cartagena, los viajeros pasean en coche, se montan en las chivas y conocen la ciudad amurallada, el castillo San Felipe, el cerro de La Popa, el monasterio de San Pedro Claver, la plaza de Bolívar, las calles coloniales y el centro histórico, en planes entre 33 y 55 dólares.

Si usted va

Las nueve clases de cabinas del Monarch cuestan entre 679 dólares ($ 1’200.000) y 2.895 dólares ($5’5.000.000), según la ubicación, la temporada y las categorías, que van desde interior, en las cubiertas bajas, hasta las 'suites' ubicadas en la terraza.

Al plan seleccionado se le suma el pago de 240 dólares ($ 456.000) de tasas de puertos y 90 dólares

($ 171.000) de cargos por servicio y administración (propinas). Para abordar el crucero Monarch hay que llegar al puerto de Cartagena. Desde Bogotá, los pasajes aéreos a la capital de Bolívar cuestan entre $ 150.740 y $ 258.250 pesos; los terrestres, entre $ 60.000 y $ 70.000.

En el puerto se pagan 40 dólares ($ 70.000) del impuesto de salida del país.

Los planes para conocer los destinos del crucero cuestan entre 24 y 119 dólares ($ 45.600 y $ 226.000). Si no desea adquirir un tour, puede caminar por las zonas comerciales cerca de los puertos o negociar los recorridos con raizales.

En las noches realizan en el área comercial del barco promociones de lujosos artículos que se consiguen desde 10 dólares ($ 19.000).

Informes: www.pullmantur.es

FÉLIX LEONARDO QUINTERO
ENVIADO ESPECIAL DE EL TIEMPO
INVITACIÓN DE PROEXPORT Y PULLMANTUR

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