'Toda la música que se va a consumir va a ser en línea': David Carson

'Toda la música que se va a consumir va a ser en línea': David Carson

El Vicepresidente de la IFPI habla de los triunfos y las derrotas de la industria de la música hoy.

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23 de septiembre 2013 , 06:20 p.m.

David Carson es Vicepresidente Ejecutivo de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI por sus siglas en inglés) y su trabajo es, a grandes rasgos, velar por los intereses de la música. Esta institución protege los valores de la industria de la grabación en todo el mundo, cuenta con 1.300 miembros y asociaciones afiliadas en 56 países. Su accionar es como una gran ‘sombrilla’ que cobija a toda esta industria con políticas globales, tratados y legislación en torno a la grabación, distribución y promoción de los trabajos discográficos, así como una incansable lucha contra la piratería en todas sus formas.

Carson estuvo la semana pasada en Cartagena con motivo del Congreso ALAI 2013 organizado por el Centro Colombiano del Derecho de Autor (Cecolda) -con el apoyo del Cerlac-, y habló con ELTIEMPO.COM sobre la actualidad de un gremio que se ha visto obligado a cambiar para poder subsistir.

¿Cómo define la industria de la música hoy?

Es muy diferente a la industria de hace 10 años. Hemos cambiado en la última década, tal vez por la necesidad de transformación en la forma de distribuir la música y hacerla disponible para la gente. Antes el total de las ventas eran por piezas de plástico (discos compactos y vinilos) que la gente ponía en un dispositivo para reproducir, y esa todavía sigue siendo la constante, pero cada vez más el acceso a la música se hace usando internet.

Los servicios para teléfonos móviles y más son una gran oportunidad para servir en el mercado, pero infortunadamente esto también ha creado grandes oportunidades para la gente que definitivamente no le gusta la música, que la toma y la vende o la pone gratis de manera ilegal.

Es muy difícil para las compañías de discos y para los artistas sostenerse con eso. Lo que hemos hecho en respuesta en la última década, y ha tomado su tiempo hacer esto, es transformar la industria en una que ha decidido abrazar el entorno digital en lugar de producir copias físicas para distribuir alrededor del mundo y venderlas.

Le hemos apostado a seguir grabando y produciendo discos, es la clave de lo que hacemos, encontramos talento y se lo damos a conocer al mundo y hacemos su música disponible. Pero lo estamos haciendo ahora en internet, con licencias y servicios alrededor del mundo para que la gente pueda descargar o escuchar una transmisión en tiempo real (streaming), así la gente obtiene lo que quiere cuando lo quiere y como lo quiere. Esa es la manera en que algunos países hacen dinero hoy en día.

Entonces, es una industria muy diferente a la de hace 10 años, y es una industria que ha tenido duros años para hacer esta transformación, pero el año pasado (2012) fue el primer año en 15 años en que incrementamos nuestros ingresos (…) es un pequeño incremento pero es un cambio en la dirección correcta.

¿Cómo ve el futuro de la música? ¿Se va a volcar a lo digital?

Absolutamente. Se está haciendo en varias partes del mundo de diferentes maneras. En los Estados Unidos, la mayoría de los ingresos de la industria musical proviene ahora de lo digital en lugar de lo físico. Tal vez sea un escenario muy diferente en América Latina, donde el crecimiento digital ha sido tremendo. En otras partes del mundo como Japón o Alemania, por ejemplo, a la mayoría de la gente todavía le gusta tener discos compactos y disfruta la música de esa manera, pero incluso allá se está empezando a cambiar a lo digital.

Es imposible saber lo que va a requerir el futuro, pero en una década o más, toda la música que se va a consumir en el mundo va a ser en línea, y solo algunos coleccionistas van a distribuir discos físicos. Esa parece ser la tendencia, y como dije, tenemos que abrirnos a esa tendencia para que la gente obtenga lo que quiere.

¿Es lo digital la única forma?

Depende. Primero que todo, depende de lo que la gente desee, ¿demanda de discos físicos? Pues seguiremos produciendo copias físicas. Segundo, depende de la innovación digital. Hace 50 años nadie pudo prever que YouTube fuera el elemento más popular para que la gente goce de la música, o que iTunes fuera un medio extraordinario para comprarla. No puedo decir qué va a pasar en los próximos 15 años, pero hasta donde sé, no hay mayor transformación que el paso de lo análogo a lo digital, pero no soy tecnólogo, entonces no sé. Lo que vislumbro es un futuro en digital.

Tal vez nuevos servicios digitales, siempre hay nuevas formas de mercadeo digital, y nuevas maneras para que la gente juegue alrededor de su música. Tengo curiosidad por ver más innovación en esa área.

¿Cómo innovar en esta industria?

No sé cómo se innovará en el futuro. Todo lo que puedo decir es que si miras la década pasada hemos innovado dramáticamente, y una manera de hacer eso es abriéndose, si estás dispuesto a trabajar con personas que vengan con nuevas ideas. Nosotros no llegamos con la idea de Deezer o Spotify, tampoco con la idea de iTunes. Antes de que iTunes existiera, la industria de la música trató y falló con la música en línea, pero tocó que alguien como Steve Jobs, un visionario que tuvo el conocimiento tecnológico, se diera cuenta de cómo hacerla funcionar.

En cierto grado la respuesta a cómo innovar en esta industria es dejando a la gente innovadora la habilidad de vender o hacer accesible nuestros trabajos, y en algún grado aprender de ellos. Si es una buena oportunidad de negocio, conseguimos licencias y plataformas de software para darle música a la gente.

La era dorada de MTV se fue. Pero con YouTube se está viendo más video que nunca. ¿Cuál es la importancia de un canal como Vevo?

Es muy importante. Recuerdo los días de oro de MTV, recuerdo cuando todos lo veían, y fue una tremenda manera para que la gente se entusiasmara por la música, y de exposición. Desde el punto de vista de la industria, fue una gran manera de vender discos, porque veías el video y luego querías tener esa música en tu biblioteca personal.

Vevo es en cierto sentido la versión del siglo XXI del viejo MTV, es una plataforma que también tiene su propio canal en YouTube, y este portal es tal vez el sitio más visitado en internet, y si no lo es por lo menos está cerca de eso. No tengo las estadísticas a la mano, pero 8 de cada 10 de los videos más vistos en la historia de YouTube, son videos musicales.

Entonces la gente va a YouTube por música. Los videos de Vevo son autorizados, y es la misma manera en que MTV lo hizo. Mira a alguien como Psy y el Gangnam Style, si no fuera por una plataforma como Vevo, donde el Gangnam Style hizo su debut, no creo que hubiéramos escuchado el Gangnam Style. Todo el mundo se interesó en el video, no en el disco, y generó un gran entusiasmo en la gente y mucho dinero para Psy.

¿La piratería sigue ganando terreno? ¿Cuáles son las acciones más contundentes para frenarla?

Sí, infortunadamente la piratería sigue “cabalgando”, diría yo, lo cual no quiere decir que no la estemos combatiendo. Según las estadísticas, en Colombia el 90 por ciento del mercado digital es pirata. Es una falla increíble. Hay que entender que un negocio legítimo no puede competir en un mercado plagado de copias piratas que la gente puede adquirir gratis o casi gratis.

Nosotros peleamos de dos maneras: primero tratamos de innovar para hacer asequible la música a la gente. Si usted visita pro-music.org puede enterarse de los servicios autorizados disponibles en cada país del mundo. En Colombia son alrededor de 10.

En los países escandinavos el 70 por ciento del mercado musical son los de transmisión (streaming), y la idea con esta demanda es que oigas la música que quieras cuando quieras mientras tengas una conexión de banda ancha. Y es muy barato para el consumidor.

Pero eso solo no es suficiente. El otro lado de la ecuación es que se necesita combatir la piratería, y se necesitan herramientas jurídicas, una fuerte legislación que dé órdenes y soluciones contra los servicios que ofrecen piratería, contra esos sitios que almacenan (datos), y contra las diferentes maneras en que se hace disponible la música, las películas y los libros.

Algunos países como Estados Unidos y la Unión Europea han modernizado sus leyes para hacer más fácil esto. Otros países y América Latina son áreas donde definitivamente es un problema, y están muy lejos con respecto a renovar sus leyes y en la aplicación de las mismas.

¿Qué lecciones se pueden sacar de otras industrias como el cine, los libros e incluso la farmacéutica?

En realidad creo que es al revés. La industria musical ha sido denominada por algunos como “el canario en la mina de carbón” (es una expresión que hace alusión a los canarios enjaulados que eran llevados por los mineros a los túneles de la mina. Si había gases tóxicos, los gases matarían primero al canario antes que a ellos, lo que les daría una alarma para salir rápidamente de los túneles).

La industria de la música ha sido llamada así con respecto a la piratería digital, porque los archivos son más pequeños que los de las películas, por ejemplo. Además, la música tiene una demanda increíble, y fuimos los primeros en ser golpeados por un fenómeno como Napster, y como resultado de eso somos la primera industria en averiguar realmente cómo lidiar con eso.

Nosotros, creería, le llevamos la delantera a la industria cinematográfica y editorial en términos de cambiarse al mundo digital, y todas las formas de servicios que hacen que nuestro trabajo sobreviva. El cine ha movido millones de archivos en esa dirección, y en los Estados Unidos, que es lo que más conozco, hay dos o tres plataformas donde se pueden conseguir libros electrónicos, no hay mucha variedad para acceder a los libros en comparación con lo que se puede hacer con la música.

¿Cuál es su forma favorita de escuchar música?

Estoy en mis sesentas, supongo que estoy viejo. Soy una de esas personas que en realidad le gusta poner un disco en un reproductor y escucharlo. Nadie debería mirarme como un ejemplo a seguir –risas-. Escucho música en la radio mientras manejo. No utilizo la mayoría de estos maravillosos servicios de los que hemos hablado.

Por otro lado mis hijas, que están en sus veintes, usan YouTube todo el tiempo y escuchan otros servicios, porque ellas son ‘nativas digitales’ como la mayoría de la gente joven. Los hábitos de la gente joven, históricamente el mayor mercado de la música, tienden a ser muy diferentes a los hábitos de la gente que creció décadas atrás, cuando todas estas maravillosas herramientas no estaban disponibles.

LUIS QUINTANA BARNEY

REDACCIÓN ELTIEMPO.COM

@LuchinoVisconti

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