Emiro Garzón, de las caderas a la crítica

Emiro Garzón, de las caderas a la crítica

El artista trabaja en su nuevo proyecto, 'La protesta del Quimbo'.

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22 de septiembre 2013 , 06:40 p.m.

El artista huilense Emiro Garzón está más rebelde que nunca. Tiene 70 años, una novia morena de 25, acaba de ganarle una lucha al cáncer y sigue creando. Su última obra es una serie de esculturas en bronce cuya principal intención es hacer una crítica a la construcción de la hidroeléctrica El Quimbo.

“Como hijo de esta tierra, me duele ver a las comunidades ignorantes y divididas por ese proyecto. Unos con sus hijos y corotos al hombro buscando otras tierras y otros enloquecidos con dos pesos en el bolsillo, borrachos y dados a la lujuria”, dice el artista desde su casa museo, en el corregimiento de La Jagua, en Garzón (Huila).

Emiro Garzón es el escultor de La Diosa Chairá, símbolo cultural de Florencia (Caquetá). Sus obras, que tienen como característica principal el erotismo representado en mujeres caderonas, hacen parte del paisaje urbano de Neiva, Pereira, Valledupar y Ciudad de Panamá.

¿Qué representa el trabajo que realiza en la actualidad?

La obra que pienso titular La protesta del Quimbo está conformada por esculturas de campesinos, hombres y mujeres, que huyen de su tierra, unos con hambre y otros con los bolsillos llenos de billetes pero sin sentido por la vida. Eso es lo que representa la obra.

El país conoce a Emiro Garzón por sus esculturas de mujeres caderonas y como un creador de erotismo.

¿En ese sentido, qué está esculpiendo?

Estamos esculpiendo una obra hermosa y erótica, como siempre, llamada La Viajera. Esta obra la voy a exponer en Garzón.

¿Cuál es el estado de sus esculturas que adornan algunas ciudades?

Bien. Se mantienen en pie y son un referente cultural y de identidad. En Neiva, hay un equipo que está recuperando y haciendo mantenimiento de todos mis bronces. En Caquetá, están restaurando La Diosa Chairá con el auspicio de la universidad de la Amazonía. El próximo año tengo un recorrido por Valledupar, Pereira y Panamá.

¿Cómo ve el panorama del arte en Colombia?

Es comercial. En mi época éramos soñadores y el arte tenía un sentido social. Inicié mi carrera hace 36 años, en ese entonces, el arte que hacíamos era con sentido poético, pensando en la identidad.

Hoy, se hacen obras pasajeras que no quedan en la memoria y que no generan reflexión, una de las virtudes del arte.

JOHN MONTAÑO
Corresponsal de EL TIEMPO

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