Se cae iglesia que sirvió para poner fin a la Guerra de los Mil Días

Se cae iglesia que sirvió para poner fin a la Guerra de los Mil Días

Humedad, inseguridad y falta de fieles tienen a la basílica del Voto Nacional al borde de la ruina.

notitle
20 de septiembre 2013 , 05:53 p.m.

La iglesia que sirvió de escenario para poner fin a la Guerra de los Mil Días se está cayendo a pedazos.

Se trata de la basílica menor del Voto Nacional, que se levanta al frente de la plazoleta de los Mártires, en la calle 10a. con avenida Caracas, el mismo lugar donde fusilaron a Policarpa Salavarrieta (1817) y a Jorge Tadeo Lozano (1816), durante la reconquista. (Vea aquí: un recorrido por el drama de la Basílica del Voto Nacional)

El templo, considerado patrimonio histórico nacional, es víctima del agua y la humedad, que ya han afectado diez lienzos del maestro Ricardo Acevedo, elaborados entre 1917 y 1920. El techo está agrietado, las escaleras que conducen al coro lucen desgastadas y representan un peligro para quienes quieran usarlas; los capiteles se están desmoronando y hasta las palomas contribuyen con sus heces al deterioro de los ventanales y las imágenes sagradas.

El padre Rafael Cuéllar, de 87 años, es consciente del daño evidente que presenta el templo y le preocupa, sobre todo, que en cualquier momento parte del techo pueda desprenderse y lastimar a los feligreses, que dicho sea de paso, cada vez son menos.

La iglesia del Voto, como se le conoce popularmente, debe su nombre a los tiempos aciagos de la Guerra de los Mil Días (1899-1902), cuando el país fue escenario del cruento conflicto por el poder entre liberales y conservadores, 13 años después de haberse implementado la Constitución de 1886.

Su construcción comenzó en 1902 por orden del presidente José Manuel Marroquín, justo un año antes de que, bajo su mandato, se perdiera Panamá.

El 22 junio del mismo año, el arzobispo Bernardo Herrera propuso el famoso voto nacional por la paz, y fue él quien puso la primera piedra.

La Basílica fue terminada en su totalidad en 1938, cuando se inauguró la cúpula y se terminaron de colocar las baldosas amarillas, azules y rojas que la decoraban. En 1966, sin embargo, fueron recubiertas con cemento.

Esta iglesia es una de las pocas en la ciudad que tiene símbolos patrios en su interior. Cada una de sus 16 capillas está dedicada a lugares representativos de comienzos del siglo XX: Garzón, Popayán, Cali, Santa Marta, Pamplona, Ibagué, Pasto, panamá, Jericó, Medellín, Cartagena, Antioquia, Manizales, Tunja y Socorro.

El deterioro del sector tampoco ha contribuido a que la iglesia tenga mejor suerte. De ser un referente cultural, social y político hace más de medio siglo, pasó a convertirse en una de las zonas más deprimidas y peligrosas de la ciudad, pues está ubicada a solo dos cuadras de la llamada calle del ‘Bronx’, un reconocido lugar de expendio y consumo de drogas, intervenido desde hace varios meses por las autoridades.

Problemas económicos

La poca afluencia a la Basílica ha hecho que el dinero que se recibe por limosnas no alcance ni para pagar los servicios. Por seguridad, el párroco Darío Echeverri decidió que solo se oficiarían dos misas diarias en la mañana, pues en la tarde, según cuenta el padre Cuéllar, “entraban a rezar cinco y a robar unos 20”.

La situación se volvió tan dramática en las misas de la tarde que los ladrones se estaban llevando los ornamentos de la iglesia, los micrófonos y hasta los libros de los coros.

La única luz de esperanza que le queda a la basílica del Voto Nacional es la promesa hecha por el alcalde Gustavo Petro el pasado 9 de septiembre, cuando en el marco del Día de los Derechos Humanos prometió que el Distrito asumiría el 100 por ciento de los costos de la remodelación del templo, los cuales ascienden a 35.000 millones de pesos.

La remodelación que pretende llevar a cabo el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural con el ‘Plan especial de manejo y protección’, no solo busca conservar la Basílica del Voto Nacional, sino también las edificaciones vecinas, ya que las ferreterías e inquilinatos que la rodean son obras arquitectónicas republicanas que deben ser preservadas.

LAURA AGUILERA JIMÉNEZ
ESPECIAL PARA EL TIEMPO

 

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.