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Campus de la Universidad Nacional en Bogotá sigue bloqueado

Campus de la Universidad Nacional en Bogotá sigue bloqueado

Profesores, que quieren dictar clases, y universitarios, que necesitan recibirlas, piden solución.

A pesar de que el rector de la Universidad Nacional, Ignacio Mantilla, había convocado a docentes y estudiantes a reiniciar las clases este martes, la anhelada normalidad académica en el campus de Bogotá no volvió.

Al llamado acudieron cerca de 5 mil alumnos de los 25 mil que hay en pregrado. Ellos llegaron a las 7 de la mañana con la noticia de que el paro de los trabajadores administrativos, que ya lleva tres semanas, había terminado. Para su sorpresa, un arrume de sillas continuaba obstruyendo las entradas de los edificios y las ventanas permanecían empapeladas. Y en su intento por ingresar a las facultades, fueron detenidos por un grupo de empleados.

Por la entrada de la avenida Eldorado, aún abierta a la comunidad, cerca de 200 personas permanecían este martes agrupadas, dentro y fuera de unas 15 carpas, en actitud de un paro sin diálogo ni salida inminente, como lo pudo constatar EL TIEMPO durante un recorrido por el campus. El humo de un asado, que se veía desde la puerta, y una cancha de minitejo enviaban señales de su prolongado asentamiento.

¡Transporte, presente! ¡Biblioteca, presente! Se lee en algunos de los carteles fijados en este espacio.

Frente a este panorama, y con visible molestia y resignación, unos 500 jóvenes se congregaron en el auditorio León de Greiff a discutir la situación, que califican de insoportable. El ambiente es tenso. Exigen que el rector les dé soluciones prontas; por eso, en la tarde se movilizaron hasta el edificio Uriel Gutiérrez, donde se ubica la rectoría, para exigirle una respuesta, que aún es incierta.

"No nos dan soluciones, solo se lavan las manos… Nos jactamos de ser la mejor universidad del país, y una de las mejores Latinoamérica, pero nos damos el lujo de permitir que un grupo de empleados bloquee el campus y deje a miles de estudiantes con los brazos cruzados. La rectoría no ha sabido manejar la situación", afirma un estudiante de último semestre de biología. Su compañera cuenta que algunos profesores han optado por reunir a sus alumnos para explicarles temas, pero de manera informal.

"Los profesores estamos dolidos; dictamos clase porque es nuestra vocación, no por un sueldo –dice el docente Xavier Marquínez-. De hecho, no hemos dejado de venir a la universidad porque es nuestro compromiso. Sabemos que los trabajadores tienen derecho a exigir un sueldo, pero el problema es cómo están haciendo estas exigencias".

"Las clases no se reanudaron como se esperaba, pero soy optimista de que en esta semana haya una solución definitiva", afirma el vicerrector de la sede Bogotá, Diego Hernández.

Los docentes quieren dictar clases y los universitarios, recibirlas. Pero los empleados administrativos, dice Hernández, no permiten la normalidad académica hasta que el rector Mantilla dialogue con ellos y él solo acepta hablar con ellos una vez desbloqueen el campus. Se trata de un círculo incómodo. Se espera que el vicepresidente Angelino Garzón medie entre las partes.

Se sabe que hay personas dentro de los edificios, que la mayoría del tiempo permanecen encapuchadas para evitar ser filmadas o fotografiadas. "Es lamentable lo que sucede. Calculamos que son unos 100 trabajadores los que bloquean 20 edificios, unos cinco por edificio. Entre los edificios más vulnerables al bloqueo están los de Ciencias Humanas, Ciencias Básicas e Ingeniería, que concentran unos 15.000 estudiantes", afirma el vicerrector Hernández.

El campus está en pausa. Sin embargo, el colegio y el jardín infantil siguen funcionando. Edificios como el Centro Internacional de Física están abiertos y los edificios que necesitan reparaciones estructurales continuaron recibiendo las reformas, pero son una minoría.

Aunque al momento de la toma de los trabajadores el semestre apenas llevaba dos semanas, de haber comenzado clases este martes el calendario académico habría terminado el 20 de diciembre. Si esta semana continúa el bloqueo, el semestre tendría que extenderse hasta enero del año próximo, de manera que los estudiantes cursen de forma completa las 16 semanas que lo componen. La situación es más compleja para los estudiantes de ciencias de la salud, cuyo semestre dura 18 semanas.

Se rumora que el viernes todo terminará, pero también hay quienes dicen que el semestre podría cancelarse. Ni hablar de la incertidumbre por los exámenes de ingreso.

A las 2 de la tarde tres estudiantes caminan hacia la salida peatonal de la 53. "Ya nos vamos -dicen-, tocará seguir esperando, lo de siempre".

REDACCIÓN VIDA DE HOY

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