Estudiantes hacen bicimáquinas

Estudiantes hacen bicimáquinas

Bicicletas y electrodomésticos dañados son reciclados por alumnos del colegio Orlando Fals Borda.

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15 de septiembre 2013 , 11:02 p.m.

Ivón Angarita es una profesora de preescolar que, junto con su colega Yair Porras, docente de ciencias naturales, decidieron aprovechar los artefactos dañados y hacer ejercicio con un invento que ellos denominaron las bicimáquinas.

Estos aparatos sirven para que electrodomésticos descompuestos y bicicletas dañadas puedan extender su vida útil, para evitar el consumo de electricidad y crear una fuente de energía alternativa.

Todo empezó hace siete años, cuando los educadores crearon el club de ciencia Tataxue en el colegio Orlando Fals Borda, de la localidad de Usme. Allí realizaron una investigación para combatir el cambio climático y sus consecuencias.

“Yair y yo siempre nos hacemos preguntas, los alumnos también las tienen, y darles una respuesta ha sido lo que más nos ha impulsado a investigar y a querer aportar algo más que nuestro trabajo. Por eso surgió este proyecto”, aseguró Ivón.

Así que empezaron a buscar cómo implementar formas de ahorro de energía y de reutilización de materiales.

Con ayuda de cuatro estudiantes, recolectaron piezas de bicicletas en mal estado y electrodomésticos dañados, entre ellos licuadoras, que adaptaron al sistema de pedaleo, lo que les permitió crear una máquina que hace jugo natural sin usar energía eléctrica.

“En este momento tenemos solo unas bicicletas que hemos utilizado como prototipos. La idea es crear modelos más prácticos a base de poleas que se pondrán al servicio de la comunidad. Aquí en Usme, muchos papás viven del trabajo informal, y esta es una alternativa para que ellos puedan utilizar las bicimáquinas para sus trabajos”, agregó Ivón.

Para hacer una bicimáquina, los constructores deben invertir cerca de dos semanas y mucha dedicación.

La creación

El primer paso es hacer los planos y el diseño de la bicimáquina, de acuerdo con la utilidad que se le vaya a dar al equipo.

Después, los constructores aplican sus conocimientos en física y matemáticas y posteriormente se pasa al ensamblaje, donde la rueda de la bicicleta queda adecuada para la utilidad que se le vaya a dar a la máquina. Más adelante se empalma el electrodoméstico y se efectúan las pruebas.

Daniel Santiago Cruz es uno de los estudiantes que más han contribuido en el proceso de creación de bicimáquinas, y asegura que esto no solamente ha sido por la investigación científica, tema que lo apasiona, sino que además es un fanático del bicicrós y ha explorado más usos para la bicicleta.

“Una bicimáquina da una infinidad de posibilidades, simplemente es querer retratar una idea y hacerla posible”, dijo.

Por su parte, Yair Porras asegura que no se trata únicamente de reutilizar o de crear bicimáquinas, sino de desarrollar un sistema de creación de energía limpia, es decir que no comprometa la existencia ni la integridad de las personas, alternando en diferentes actividades que son complementarias.

“Hacer bicimáquinas es un paso para seguir atacando algo tan nocivo como el cambio climático. El ideal es que cada vez más se puedan implementar modelos nuevos y más prácticos que reemplacen máquinas eléctricas”, dijo.

Actualmente, los estudiantes del colegio Orlando Fals Borda y los dos docentes trabajan en un nuevo modelo que servirá para recargar baterías de celulares utilizando los electrodos de una batería de carro y un marco de bicicleta, proyecto que esperan tener listo a mediados del 2014.

Otros experimentos

En los experimentos que realizaron los estudiantes y profesores del colegio Orlando Fals Borda, encontraron que un grupo de mariposas que fueron puestas en una incubadora tres grados centígrados por encima de la temperatura ambiente, simulando el cambio climático que los expertos han anunciado, murieron 15 días antes de su proceso natural. Según el profesor Yair Porras, esto no solo afecta a los animales, sino que es posible que en un futuro tenga consecuencias en los seres humanos.

“El problema radica en que las personas pueden resultar seriamente afectadas por estos cambios climáticos. Es cierto que faltan muchas décadas, pero es una realidad latente que diariamente acaba con los ecosistemas de todo el planeta”, dijo.

* Las personas interesadas en conocer más del proyecto pueden contactarse con la profesora Ivón Angarita al correo electrónico iangaritag@live.com.

REDACCIÓN BOGOTÁ

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