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Crean superbacteria para limpiar aguas en Córdoba

Crean superbacteria para limpiar aguas en Córdoba

Estudiantes de los Andes idearon un microorganismo que absorbe el níquel que contamina ríos.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
13 de septiembre 2013 , 07:20 p. m.

Siempre que hablamos de bacterias se piensa en negativo. En alguna enfermedad, en una epidemia. Pero esta historia es diferente y esperanzadora. Un grupo de estudiantes de la Universidad de los Andes está desarrollando un microorganismo que sea capaz de purificar el agua contaminada con níquel, un metal muy usado para fabricar acero inoxidable e incluso monedas, pero que puede ser muy peligroso cuando se sale de control.

Ahora, como en ningún otro momento, esta bacteria podría resultar definitiva: podría limpiar las aguas de quebradas y caudales de Montelíbano (Córdoba), afectadas con ese metal debido a la explotación que se hace allí de la mina de Cerro Matoso. Porque cuando la bacteria fue propuesta, los jóvenes investigadores pensaron en que, de alguna forma, su invento podría ayudar a una comunidad que está exigiendo solución a sus problemas de salud pública.

Debido a la extracción de níquel, en esta localidad de 87.000 habitantes las personas enfermas abundan. Los más afectados son los habitantes de Bocas de Uré, corregimiento de Montelíbano considerado el más cercano a los yacimientos del mineral.

Desde que nacen, y según estudios de la alcaldía e incluso del acueducto municipal, muchos de los niños que deben vivir allí sufren de rasquiña y brotes en la piel.

Los adultos reflejan un envejecimiento prematuro, y en los últimos tres años se han reportado, en cifras que superan el promedio, fallecimientos de ancianos por paros respiratorios.

También casos de cáncer de pulmón y de abortos espontáneos relacionados con el agua contaminada. No faltan tampoco los mareos y casos de asma.

Mientras la comunidad denuncia, los representantes de la firma angloaustraliana BHP Billiton niegan la contaminación y dicen que pueden demostrar que la explotación del níquel reúne todos los estándares ambientales (incluso el contrato para los trabajos de la firma ha sido prorrogado por el Gobierno y podría extenderse aun hasta el 2029).

Entonces, en medio de esta polémica, la investigación de la Universidad de los Andes surge como una alternativa, así sea parcial. “Nuestra idea es poner la ciencia al servicio de la sociedad”, explica Alejandra Hernández, estudiante de microbiología.

En palabras muy resumidas, la idea en la que trabajan, y que acaba de entrar a una fase de pruebas, es capturar dos bacterias y transformarlas en una superbacteria, como un organismo ‘biónico’ e inmune.

Los nombres de estos microorganismos son casi impronunciables: una de ellas se llama Magnetospirillum magneticum y la otra Cupriavidus metallidurans.

“La primera tiene la propiedad de que es atraída por los imanes. Y la segunda tiene una condición que le permite no intoxicarse con el níquel. Lo que logramos es tomar genes de Cupriavidus metallidurans e instalárselos a Magnetospirillum magneticum. De esta forma, obtenemos una bacteria magnética (que puede ser atraída por los imanes) y que además recoge níquel del agua y soporta la contaminación”, explica Camilo Gómez, otro de los 18 estudiantes involucrados en la investigación, que cuenta también con futuros ingenieros, físicos, matemáticos, diseñadores y microbiólogos.

De esta forma, decenas de ejemplares de la bacteria formada se podrán liberar en el agua afectada, que se acumulará en pequeñas plantas de biotratamiento. Y luego, con un imán, serán extraídas. “El agua podría devolverse al medioambiente sin bacterias y sin níquel”. Mientras cumplen su labor, las bacterias se reproducen constantemente, entonces siempre habrá microorganismos purificadores del agua disponibles.

La investigación podría usar un método parecido y extenderse para limpiar otras sustancias que, como el níquel, pasan de ser elementos claves para mejorar nuestra calidad de vida a ser enemigos casi mortales.

Porque en la naturaleza existen muchas bacterias resistentes a otras sustancias, como cobalto, cobre, arsénico o mercurio. Todos estos desarrollos son un producto de la biología sintética y la biorremediación, que busca el desarrollo de nuevos sistemas biológicos, es decir, de organismos que pueden programarse o domesticarse para cumplir una misión.

La mayor parte se concreta a partir de otros microorganismos inofensivos, con protocolos de bioseguridad en el laboratorio y bajo el régimen de leyes gubernamentales. Sin embargo, requieren estudios ambientales gigantescos previos a su utilización. “Además, apoyos políticos que no son muy fáciles de encontrar”, cuenta Gómez. Son tantos los proyectos y desarrollos que se adelantan en el planeta, que esta área del conocimiento tiene un campeonato mundial para conocer y premiar las mejores iniciativas. Se llama International Genetically Engineered Machine (iGEM).

Colombia busca estar en la fase final, que siempre tiene como sede al Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT), en Boston (EE. UU.). El país lleva dos propuestas: la primera es una levadura que puede ser introducida en fluidos animales y que cambiaría de color para indicar el nivel de estrés al que son sometidos en granjas o en espectáculos.

Y la segunda es la superbacteria, con la que Montelíbano ya podría comenzar a ilusionarse. Pero, primero, sus creadores tendrán que superar una especie de eliminatoria latinoamericana –en la que deberán superar a otros proyectos del continente– que se desarrollará en Santiago de Chile en los primeros días de octubre. Colombia ya ha mostrado su desarrollo en este evento al llegar a la final en las ediciones del 2011 y del 2012, en este último caso con la creación de otro bacilo capaz de combatir el moko del banano y el plátano, la pudrición del tomate y la roya del café. “Debemos comenzar a ver las bacterias no siempre como un problema, sino como aliadas de la humanidad. Bacteria no siempre significa enfermedad”.

Bacterias detectarían cáncer y minas

Juan Manuel Pedraza, profesor de Biofísica de la U. de los Andes, explicó que pese a la cantidad de ideas en biología sintética, aún no existen desarrollos comercialmente disponibles, por limitaciones legales. Dijo que hay avances en la U. de Berkeley para crear bacterias capaces de producir artemisinina (útil contra la malaria), para atacar tumores cancerígenos y detectar minas antipersonales.

JAVIER SILVA HERRERA
Redacción Vida de Hoy

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