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Los universitarios que pusieron en jaque al Gobierno con la gasolina

Los universitarios que pusieron en jaque al Gobierno con la gasolina

Historia de dos jóvenes que lograron limitar al Minminas en la fijación del precio del combustible.

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La trascendental decisión de la Corte Constitucional de quitarle al Gobierno la facultad de fijar el precio de los combustibles con base en el precio internacional del barril de petróleo, nació en medio de una conversación entre dos amigos después de una clase de especialización en derecho contencioso administrativo de la Universidad Externado de Colombia.

Ese día, Camilo Araque, de 26 años, le propuso a Juan David Mesa, de 28, demandar el literal C del artículo 101 de la Ley del Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014 y dejar sin piso una de las fuentes que utiliza el Gobierno para alimentar el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC). (Lea también: Bajar $1.000 pesos en gasolina significa $2,7 billones menos: Gobierno)

Ambos, en medio de las relajadas charlas típicas de los estudiantes, fueron dándole forma jurídica a una inquietud que comparten muchos colombianos y que ellos también solían hacerse: ¿Por qué, si somos productores de petróleo, tenemos una gasolina tan cara?

Y poco a poco configuraron los argumentos para demostrar que es arbitrario que un ministro decida, de forma unilateral, el precio de un combustible que tiene efectos sobre toda la tributación y el costo de vida del país. “Entonces, nos dedicamos tres meses a estudiar, a comparar con casos anteriores, a mirar pronunciamientos de la Corte”, cuenta Camilo Araque.

Pero el tema no parecía muy fácil y si bien ambos consideraban que tenían unos argumentos muy sólidos, no contaron con gran respaldo. De hecho, Araque afirma que compañeros de trabajo, tan pronto conocieron las intenciones del joven jurista, se limitaron a decirle que desistiera. “Me dijeron: eso no va a prosperar, es imposible”, revela.

Algo similar le sucedió a Mesa, quien trabaja como funcionario en la Procuraduría: “No nos creían y ahora que lo logramos, muchos sacan pecho diciendo que nos apoyaron. Es para morirse de la risa. Pero la verdad es que esto lo logramos solos, entre los dos”. (Preocupación por límites en precios de combustibles)

Y siempre, desde que ocupaban pupitres contiguos en el Externado, han trabajado juntos. Desde el comienzo de su carrera y ahora como abogados son inseparables. “Ni siquiera éramos de los más juiciosos. No hacíamos siempre en la parte donde estaban los más necios y solíamos mamar gallo en las clases”, cuenta Araque.

“Sin embargo- añade Mesa- teníamos la capacidad de entendernos jurídicamente muy bien. No es fácil encontrar a una persona a la que uno le comprenda el punto de vista sin necesitar preguntarle mucho”.

Por eso se hicieron amigos en el pregrado, luego decidieron seguir la misma especialización en derecho contencioso administrativo y ahora partirán hacia Madrid (España) a realizar una maestría.

Actualmente, ambos son funcionarios públicos. Mesa trabaja como jurista en la Procuraduría, mientras que Araque es asesor en la Personería y por los lados sigue asesorando al senador Armando Benedetti, con quien trabajó iniciativas como el proyecto de ley que busca el matrimonio igualitario. Además, logró, en 2008, que Vólmar Pérez renunciara a su cargo como defensor del Pueblo tras demandar su elección porque la terna en la que fue elegido no había incluido a una mujer.

Pero ahora buscarán nuevos rumbos. Incluso se proponen crear un bufete de abogados, con el objetivo de convertirse en ‘la piedra en el zapato’ de los funcionarios públicos. “Si hay abogados que se dedican a defender delincuentes, modelos y actrices de televisión, ¿por qué no dedicarnos a defender la Constitución y a los ciudadanos? Esa es la idea que nos mueve aunque, por supuesto, queremos que nos paguen honorarios por eso”, dice Araque.

En el equipo cada uno tiene un rol definido. Podría decirse que Mesa es el mesurado y Araque el ‘peleón’. “Yo suelo decirle, y lo hacía cuando éramos estudiantes: ‘oiga, deje de joderle la vida a la gente, no pelee tanto’. Yo soy una pelota al lado de este tipo, darle papaya es terrible”, cuenta Mesa entre carcajadas.

Mientras, Araque asegura que en la demanda que les aceptó la Corte, se distribuyeron de forma meticulosa el trabajo: “Él se dedicó a la parte administrativa y yo a la constitucional”.

A futuro, ya tienen en la mira varios casos que, dicen, van a dar tanto de qué hablar como esta victoria en la Corte Constitucional, aunque prefieren no dar detalles, relajarse un poco y pensar en las responsabilidades que tendrán ahora que la opinión pública los reconoce. Y así lo resume Mesa: “Queremos litigar, defender a buenos de la película. Ese es nuestro perfil. No es que ahora creamos que somos los monstruos del derecho, pero lo más importante es que nos entendemos bien jurídicamente hablando y tenemos claro que presentaremos nuestras posiciones sin ser fastidiosos ni protagonistas. Lo haremos con argumentos”.

RAFAEL QUINTERO CERÓN
REDACCIÓN ELTIEMPO.COM
rafqui@eltiempo.com

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