Crisis del agro: más que un asunto de TLC

Crisis del agro: más que un asunto de TLC

notitle
08 de septiembre 2013 , 06:14 p.m.

Acusar a los TLC de la crisis recurrente de la agricultura colombiana puede dar buenos réditos políticos frente a un gobierno débil y con respuestas erráticas frente a la actual coyuntura. Pero tal vez resulte apresurado.

En el sector agropecuario el impacto de los TLC era previsible. En productos tales como el trigo, la cebada y el maíz, desde la década de los noventa ya eran evidentes los problemas de oferta. De hecho, antes del TLC con Estados Unidos, el 50% del consumo de maíz correspondía a importaciones. En este caso, los TLC actuarán como señales de precios para adoptar las economías de escala necesarias – con enorme potencial para la inversión nacional y extranjera – que permitirán aprovechar el potencial de la Orinoquía colombiana con el fin de desarrollar una estrategia masiva de producción para el mercado mundial.

Sin duda, la mayor sensibilidad se veía venir en el comportamiento de aquellos productos en los que convergen la ganadería extensiva y la economía campesina: los lácteos y la carne. Mucho antes de la conclusión de las negociaciones con Estados Unidos y la Unión Europea se hizo notorio que estos sectores iban a requerir de medidas inmediatas de apoyo para modernizar su estructura productiva y adaptarse a las nueva competencia. Hoy existe evidencia de que tanto en lácteos como en carne han repuntado las importaciones provenientes de Estados Unidos. Aunque todavía no en cantidades que puedan causar desplazamientos masivos de la producción colombiana.

En rigor, no se puede sostener que el abandono de la economía campesina se pueda asociar de manera directa con los TLC. Las importaciones de papa, por ejemplo, como lo revelan las cifras oficiales, no superan en la actualidad el 1% de la producción nacional. Pero sí existe evidencia de contrabando proveniente de países vecinos, una cadena de intermediación que encarece el producto y altos costos de los insumos que agobian a los campesinos. En este último caso una mayor apertura es necesaria para romper el oligopolio de los fertilizantes.

En la práctica, lo que ha ocurrido es que gobiernos sucesivos decidieron abrir la economía a las señales de precios internacionales, pero no tomaron de manera simultánea las decisiones para contribuir a mejorar la productividad de los sectores agropecuario e industrial. En otras palabras, se internacionalizaron los precios pero no se actuó sobre los costos de la producción nacional.

En estas condiciones, es la ausencia de políticas de largo plazo para el campo colombiano lo que mantiene al sector en su postración y explica, en gran medida, la falta de preparación de varios sectores para enfrentar la competencia internacional.

Saúl Pineda Hoyos

Director CEPEC Universidad del Rosario

Despierta con las noticias más importantes.Inscríbete a nuestro Boletín del día.

INSCRIBIRSE

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.