Importación y producción local: equilibrio complejo / Análisis

Importación y producción local: equilibrio complejo / Análisis

Colombia no puede resignarse a seguir aumentando su inseguridad alimentaria.

07 de septiembre 2013 , 09:30 p.m.

El debate sobre la seguridad alimentaria –que es estratégica para el desarrollo nacional– se ha centrado en la oferta de alimentos y su origen importado o nacional, más que en las consideraciones de la demanda.

En economías en proceso de globalización, en la oferta de alimentos crecen los importados si no existe una política de estímulo a la producción nacional a sabiendas de que hay potenciales internos, como en Colombia.

Ese crecimiento, además, se explica por las políticas de apertura y de tratados comerciales, las capacidades competitivas de algunos productos y los cambios en los hábitos de consumo, especialmente urbanos. En el 2012, las importaciones de productos agropecuarios y agroindustriales alcanzaron los 9,5 millones de toneladas, con un valor de 6.122 millones de dólares (10,4% de las importaciones totales).

El país ha tenido una política de seguridad alimentaria guiada más por el mercado que por las capacidades ocultas de su aparato productivo. Ha sido pragmático en las realidades del mercado, sus capacidades competitivas y sus debilidades institucionales. Importa bienes en los cuales no puede competir (trigo, cebada, soya, maíz amarillo y sorgo, entre otros) y exporta productos con ventajas competitivas.

Pero esa política tiene sus inconvenientes, porque no se fundamenta en buscar un equilibrio entre las capacidades del aparato productivo nacional y la regulación de una dependencia alimentaria creciente. Tiene Colombia en las economías familiares rurales y la mediana empresa un gran potencial de producción de alimentos que debería aprovechar con políticas de estímulo y reconocimiento de esos sectores, dotándolas de capacidades, bienes públicos, infraestructura y tecnologías, que frenen algunas importaciones.

Ese equilibrio entre las importaciones y la producción interna es el desafío para una verdadera política de seguridad alimentaria, aunada a orientar el cambio de los hábitos de consumo.

Colombia no puede resignarse a aumentar su inseguridad alimentaria cuando tiene suelos y recursos humanos aptos para producir algunos de los bienes que se importan. Requiere replantear sus políticas agrarias y de seguridad alimentaria.

ABSALÓN MACHADO
Economista. Director del Informe Nacional de Desarrollo Humano (PNUD) del 2011, ‘Colombia rural, razones para la esperanza’.
Para EL TIEMPO

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