La muerte en las vías viaja en moto

La muerte en las vías viaja en moto

En el mundo, los motociclistas ponen el 25% de los muertos en choques; en Colombia, el 44%.

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07 de septiembre 2013 , 07:16 p.m.

Con apenas 20 horas de práctica, muchas veces menos, cada día están saliendo a las calles colombianas 1.600 nuevos motociclistas. (Vea acá la versión impresa de esta noticia).

Son casi 600.000 al año y, en su mayoría –al menos seis de cada diez, según investigaciones del Fondo de Prevención Vial– son personas que nunca habían manejado y que, gracias al crecimiento económico del país y a las oportunidades de crédito, han logrado dar el salto del transporte público a la moto. (Lea también: Habría límites de edad para conducir motocicletas).

La mayoría, también, llevan cascos, que en el mercado se consiguen desde 30.000 pesos y que, dicen los expertos en seguridad, se convierten en “cáscaras de huevo” ante el menor impacto. Cuatro de cada diez de los motociclistas que mueren en accidentes se habrían salvado si su cabeza hubiera estado mejor protegida.

El boom de las motos que se ve en todas las ciudades y pueblos de Colombia –en cinco años su número se duplicó, hasta las 4,8 millones que hoy aparecen en el Runt– ha venido aparejado de un aumento en la accidentalidad, que según el viceministro de Transporte, Nicolás Francisco Estupiñán, tiene ya “alcances de epidemia”.

Los números son contundentes. Mientras en todo el mundo, en promedio, una de cada cuatro personas que mueren en accidentes de tránsito conducía o iba como pasajero en una moto (23%), en Colombia esa proporción llega casi a la mitad: supera el 44 por ciento.

Entre el primero de enero y el 4 de septiembre pasados, en el país murieron 1.594 motociclistas, uno cada 3 horas y media. En el mismo periodo, 14.066 quedaron heridos. De ellos, no menos de la cuarta parte (3.500) quedarán con secuelas permanentes.

Cada día, sin falta, en las clínicas, hospitales y centros médicos atienden al menos una emergencia generada por un accidente con motos. Tan solo en Bogotá, según la Secretaría Distrital de Salud, se reciben entre 90 y 100 casos de personas lesionadas. “Trauma craneoencefálico severo”. “Trauma severo en columna y pelvis”. “Politraumatismos y hemorragia interna”. Diagnósticos como estos son usuales en los reportes con víctimas mortales.

Los costos económicos también son enormes. Fasecolda, la Federación de Aseguradores Colombianos, señala que los accidentes de tránsito de todo tipo ocurridos en el 2012 llevaron al giro de 464.000 millones de pesos, tan solo por el Seguro Obligatorio de Transporte (Soat), que cubre gastos médicos de emergencia, incapacidades, gastos funerarios y algunas indemnizaciones básicas. El 79 por ciento de los pagos corresponde a accidentes en los que al menos una motocicleta estuvo involucrada.

La siniestralidad de las motos en Colombia es del 140 por ciento. Eso significa que por cada 100 pesos recaudados por la venta del Soat, las empresas tienen que desembolsar 140 pesos. Es el doble del promedio del resto de vehículos y la razón por la cual el seguro obligatorio para los carros vale más: el sobrecosto va a cubrir la cuenta en rojo que dejan los siniestros de las motos.

No significa, ni mucho menos, que los que las usan sean los únicos responsables del caos que se vive en las calles del país, especialmente en las horas pico. Pero al ya explosivo coctel de conductores de carros y peatones imprudentes, vías precarias y pocos controles se ha sumado en los últimos años un elemento, las motos, que parece haber desbordado todas las previsiones. Las estadísticas dicen que cada 3 minutos se produce un choque, la mayoría leves. En ocho de cada diez hay al menos una moto.

“La verdad es que la mayoría de los que manejan una motocicleta no aprendieron a conducirla. Esa falta de pericia y la irresponsabilidad están detrás de muchos accidentes que habrían podido evitarse”, dice el general Ramiro Mena, comandante de la Dirección de Tránsito y Transporte de la Policía.

En lo que va del año, la Policía les ha impuesto a los motociclistas casi 720.000 comparendos; es decir, unos 3.000 por día. Casi la mitad de esas multas tiene que ver con realizar maniobras peligrosas, conducir con exceso de velocidad o sin atender las señales de tránsito. Y en más de 116.000 casos, las motos tenían las llantas lisas, problemas de frenos o de alineación. Eso, aunque muchos de los conductores presentaron papeles de la revisión técnico-mecánica supuestamente en regla.

El problema es aún más grave porque la impericia y la imprudencia de los motociclistas no solo están afectando su propia integridad. El 35 por ciento de los 1.364 peatones que murieron atropellados el año pasado (477) fueron víctimas de las motos. Muchos estaban a punto de alcanzar el andén y fueron sorprendidos por uno de estos vehículos que avanzaba a toda velocidad en medio de los carros.

¿Cómo evitar que el aumento del número de motos en las calles– motor y reflejo de desarrollo económico– termine costándoles la vida a tantos colombianos? Ese es el desafío.

Por ahora, el Gobierno planea endurecer las condiciones para la expedición de las licencias, que tendrían categorías, edades límite y, sobre todo, pruebas de aptitud para los que a diario salen a exponer su vida sobre un motor y dos ruedas.

Tres grandes razones detrás del problema

1. Poca enseñanza

En comparación con otros países –también pasa con los que conducen carros–, los motociclistas colombianos salen a manejar mal preparados. No les enseñan, por ejemplo, a caer bien: soltar la moto, deslizarse y pegar los brazos y piernas al cuerpo, para evitar daños mayores. Juan Carlos Vargas, experto en el tema, dice que esa es una lección clave por- que “solo hay dos clases de motociclistas: Los que ya se cayeron y los que se van a caer”.

2. La logística

Muchas vías del país están en mal estado y mal señalizadas. Además de la sobrepoblación de vehículos –carros y motos– y del faltante de carriles, un factor que aumenta la accidentalidad es que los motociclistas no se cuidan. No usan cascos seguros y muchos, especialmente los que trabajan con la moto, hablan por celular mientras manejan.

3. Faltan más controles

En el país hay apenas 8.000 policías de tránsito. En Bogotá, a pesar de que las infracciones cometidas por motociclistas y otros conductores son evidentes, siempre falta personal de control. “Cada día se establecen prioridades en las infracciones por detectar, y por eso muchas otras no se sancionan”, reconoce un agente. Las cámaras de seguridad no alcanzan, además, a captar las placas de las motos.

Testimonio
‘Salió de entre los carros’

‘Eran como las 11 de la mañana. Había estado en el centro e iba para mi casa. Iba a pasar la avenida Suba con calle 125, de la parte norte a la parte sur, cerca del semáforo que estaba en rojo (...) Ya había recorrido la mayor parte de la calle y cuando fui a dar el paso para subir el andén una moto surgió como de la nada entre los carros, a mucha velocidad. El golpe fue tan violento que no recuerdo muchas cosas”.

Así cuenta don Carlos, de 71 años, el accidente que hace varios meses casi le cuesta la vida. El golpe le afectó la parte derecha de la cabeza: tuvo fractura del maxilar superior, el nasal derecho, el malar derecho y parte de la órbita.

El Fondo de Prevención Vial dice que el riesgo de accidente en moto aumenta en un 40 por ciento cuando es la herramienta de trabajo del conductor: mensajeros y repartidores de domicilios. Eso pasó, precisamente, en este caso. “Un amigo que estaba cerca y se dio cuenta del accidente impidió que el de la moto se volara –cuenta la víctima–. Era un trabajador de un restaurante. Duré una semana hospitalizado y tuve 40 días de incapacidad”.

‘Nos estrellamos de frente contra el carro’

El 28 de marzo pasado, el jueves de la Semana Santa, Yuleimi Ruiz, de 21 años, le pidió al tío de su esposo que las llevara, a ella y a sus dos pequeñas hijas, a la casa de su hermana en Lorica (Córdoba). A su hija mayor, de 5 años, le permitió sentarse sobre el tanque de la moto, y a su hija menor, de 2 años, la sentó entre el conductor, Miguel Ángel Conteras, y ella.

Cuando estaban a punto de llegar a la casa, Miguel Ángel invadió el carril izquierdo –dice Yuleimi que por falta de experiencia– y se encontraron de frente con un carro.

La niña mayor fue a dar contra el panorámico y cayó sin vida sobre el asfalto. Casi al lado murió el conductor. La señora quedó debajo del carro y su otra hija, a un lado de la vía.

La Policía asegura que evitar que más de tres personas anden en una moto es clave para evitar tragedias.

JHON TORRES Y PAULINA ANGARITA
Redacción Justicia

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