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Q.S.M: alerta de matoneo entre 'amarillos'

Q.S.M: alerta de matoneo entre 'amarillos'

El acoso salió de las aulas a las calles y es común entre los 50.244 taxis que hay en la capital.

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Si usted, mientras viaja en un taxi escucha insultos, ruidos extraños, groserías o conversaciones sin sentido, no crea que se trata del lenguaje normal del gremio; usted puede estar siendo testigo de ‘bullying’ o mantoneo entre taxistas.

Ese acoso que se ve en las aulas y que pareciera un asunto de niños en el que el más fuerte hostiga al más débil, se vive en los escenarios de los ‘amarillos’ para afectar el bolsillo de sus conductores y dañarle el trabajo a quien tiene más habilidad o un mejor radioteléfono. No se trata de algo que suceda hace poco, ni que un sicólogo haya descubierto la nueva modalidad; se trata de algo que pasa hace más de 10 años y de lo que son conscientes los protagonistas y hasta las mismas empresas radio operadoras.

Jaime Valero, gerente operativo de Taxi Express, cuenta que son situaciones comunes en las 62 empresas de taxis en la capital, sobre todo, en las 22 más grandes que son reconocidas, con reglamentaciones claras y disciplinarias.

“Eso les genera cierta incomodidad a los taxistas porque no van a laborar tranquilos y algunos ven afectada su ganancia del día”. Y es que, agrega Valero, hay varias formas de que un conductor de taxi obstruya el desarrollo normal del día de otro, por medio del radioteléfono.

Todo puede empezar cuando un taxista tiene un radio con mayor capacidad de recibir los servicios que emite la central, frente a otros que, por falta de mantenimiento o por tener un equipo menos sofisticado, no la tienen. “Ahí, lo que se genera es que uno tenga mejor recepción de los servicios que lanza la operadora. Entonces el que no la tiene, empieza a tener envidia con el que sí, porque piensa que hay preferencias con él”, dice Valero.

Con esto, puede empezar a pasar lo que en el gremio se conoce como ‘la licuadora’, una situación en la que por medio de la obturación del radio, no le permiten a un taxista conocer los detalles de un servicio.

“Si el taxista quedó reservado, cuando va a pedir la dirección completa, otros obturan el radio y empiezan a pedir el número del apartamento, el número de casa, comienzan a narrar ciertas situaciones en la vía y hablan de otras cosas en la frecuencia de manera que no dejan ingresar al primero a la central para terminar de ajustar la carrera”, cuenta Valero, quien explica que en la comunicación por los radios de taxis solo una persona puede hablar a la vez, de manera que si otro lo hace al tiempo, nada se escucha.

Giovanni Antonio Andrade, taxista en Bogotá, reconoce que muchas veces no estar en una rosca, le ha impedido trabajar normalmente y esto le puede significar la pérdida de entre 30 y 50 mil pesos al día. “Me tapan, me bloquean. Hay muchas veces que la gente no es de la frecuencia entonces se pasan de otra, empiezan a molestar, a ser groseros y lo difícil es que no es fácil de detectarlos porque borran el Ani (número que aparece en la pantalla del radioteléfono por medio del cual se reconoce a un móvil); al borrar el Ani nadie sabe quién es, nadie sabe qué hace, cómo detectarlo”, cuenta Giovanni.

Q.S.D… bloqueada

Para acosar, también manipulan los radioteléfonos, porque estos solo pueden estar en una frecuencia, que debe ser autorizada por el Ministerio de Tecnologías de Información y las Comunicaciones (MinTic). Pero hay laboratorios en los que permiten que estos puedan ser programados, para que se puedan encontrar diferentes frecuencias.

Es así como se forman grupos de taxistas en una frecuencia privada que en realidad es “pirata”, afirma Manuel Roberto Pulido, taxista desde hace 23 años en la capital colombiana. Además, hay algunos que consiguen bloqueadores, que no le permiten al interlocutor saber el número Ani de quien habla.

“Ese bloqueador lo instalan en cualquier técnico radioteléfonos. Ahí es cuando se presenta tanta vulgaridad y tanta grosería, porque no se reconoce su identificación. Así tapan a los demás y algunas veces ponen música hasta por cinco minutos, y es mucho el trabajo que se pierde”, dice Pulido.

Con ese mismo sistema, agrega, aprovechan para tratar mal a la persona en la central, le dicen groserías y cuando el trabajo está malo le dicen a la operadora que por qué no les lanza servicios, y eso lo escuchan todos los radios que estén sintonizados en la misma frecuencia, algo que es molesto para los usuarios porque, como añade Giovanni Andrade, “a veces uno va con niños y la gente dice que qué es eso, que le baje al radio; a veces se pasan, de verdad”.

También ofenden por los sobrenombres de los conductores o mencionan a algún familiar. Eran bromas en las que al principio cualquiera caía, pero que ya están siendo reconocidas en el gremio, tanto o más que los sistemas de comunicación de abreviación de las empresas de taxi (Q.A.P., Q.S.R., Q.T.H., entre otras). De hecho, para muchos es algo que está disminuyendo por la implementación de las tabletas, que lanzan el servicio a un solo móvil. Además, agregan los taxistas, es una conducta en la que no todos caen; "son unos, que afectan a muchos de nosotros", dice Pulido.

Algunas empresas de taxis están haciendo un trabajo disciplinario para descubrir y acabar con estos comportamientos y ponen sanciones de suspensión del radio por un tiempo o veto para siempre en una compañía, pero hay otras en las que no se lleva a cabo un seguimiento y eso genera una serie de agravios que ofenden al pasajero. Por su parte, se está trabajando con el MinTic para que todas las empresas que manejan los radios sean registradas y respondan en estas circunstancias.

Pero si está en un taxi en el que le tocó escuchar o ser testigo de una situación como estas, busque y avise sobre la posibilidad de un Q.S.M.: alerta de matoneo entre ‘amarillos’, a la empresa en la que solicitó el taxi.

REDACCIÓN ELTIEMPO.COM
hilhur@eltiempo.com

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