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Los dos muertos de una jornada azotada por el vandalismo en Bogotá

Los dos muertos de una jornada azotada por el vandalismo en Bogotá

Familias de jóvenes que murieron en protestas se lamentan. Un Policía, entre la vida y la muerte.

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Jhonny Velazco Galvis, el joven que murió de un balazo en la cabeza, en la noche del jueves en las manifestaciones del barrio La Gaitana de la localidad de Suba, había cumplido 18 años el pasado 17 de agosto, y apenas hace una semana había conseguido trabajo en una empresa instaladora de techos.

“Yo estaba con él anoche, pero se me perdió por unos minutos. Ahí escuchamos los tiros y los rafagazos del Esmad. Cuando me devolví, me dijeron: ‘mataron a Jonhy’ y él estaba tirado en el suelo con un tiro en la frente”, contó Brayan Bernal, amigo de la víctima.

“Él llegó de trabajar, entró a la casa, dejó la maletica, salió a chismosear a la esquina y se encontró con la muerte”, contó su papá, José Velasco, quien se enteró de la noticia hacia las 7:30 de la noche, cuando los vecinos llamaron a avisarle.

“Los vecinos que vieron y escucharon la balacera me dijeron que al muchacho lo había matado un policía, que estaba a pocos metros de él, con un tiro en la cabeza. También me dijeron que el uniformado se había volteado el chaleco para evitar que lo reconocieran”, explicó.

Jhonny era el menor de seis hermanos y el único que estaba viviendo con su padre, “los demás ya son independientes”, precisó José.

El joven era padre de una bebé de un año de edad que vive con su mamá en el barrio Lisboa.

Las circunstancias de la muerte de Jhony aún no se han aclarado, pues su familia solo tiene la versión de los vecinos y la Policía no se ha pronunciado sobre el caso. Se espera la entrega del cuerpo en el Instituto de Medicina Legal.

Esta noche un grupo de unos 150 jóvenes llegaron frente a la casa de Jhonny a rendirle un homenaje. Según los jóvenes, ninguno de ellos participó en las revueltas. “Nosotros no hicimos parte de lo que pasó anoche. Hoy solo quisimos venir a acompañar a la familia de nuestro amigo y decirle que no lo vamos a olvidar”.

A Jhonny le encontraron entre sus pertenencias la contraseña de la nueva cédula con fecha del jueves, el día que lo mataron.

Cristian murió cuando sacó a pasear a su perro

Cristian Delgado, quien murió en medio de los disturbios de la noche del jueves en Engativá, era un soldador de 24 años que al llegar de su trabajo, todos los días, sacaba a pasear a Ádix, un perro de seis meses, de raza pitbull.

En la noche del 29 de agosto, cuando llegó a su casa, salió con su mascota a pesar de los disturbios, pero fue impactado por un disparo. Pocos minutos después de haber sido trasladado al Hospital de Engativá murió.

En medio de la confusión Ádix desapareció; por eso Yeison Muller, su compañero de apartamento, pidió ayuda para encontrarlo.

Durante los últimos cuatro años, Cristian se dedicó a soldar metales en Engativá y tenía un hijo de tres años, que ahora está bajo el cuidado de sus abuelos paternos, quienes no han podido velarlo, pues Medicina Legal no les ha entregado el cuerpo, ni les ha permitido hacer el reconocimiento del cadáver.

En la medianoche del jueves, la Policía le notificó a Luis Guillermo, su hermano, lo sucedido.

La familia de Delgado quiere interponer una demanda contra el Estado para establecer por qué el joven terminó en medio del fuego cruzado. Según aseguran, él nada tenía que ver con los revoltosos.

Luis Delgado, padre del joven asesinado, afirmó que quienes le dispararon fueron miembros de la Policía de Engativá.

Según Luis Guillermo, Cristian no estaba en las manifestaciones. “Aún no sabemos ni cómo ni por quién fue asesinado”, explicó.

El comandante de la estación de dicha localidad, el teniente coronel Nelson Díaz, dijo que los culpables de los disparos en medio de los disturbios fueron civiles, que no han sido identificados. No obstante, no le confirmó a este diario si iniciaría o no alguna investigación entre los uniformados.

Un bachiller de la policía permanece en estado grave

Johan Sebastián Piñeros Perilla, de 18 años, inexperto, trataba de controlar el tráfico el jueves 30 de agosto mientras decenas de manifestantes arribaban con arengas a la Plaza de Bolívar.

Hoy es uno de los 92 uniformados de la Policía Metropolitana que sufrió lesiones graves durante los disturbios en Bogotá luego de que desbandadas de hombres encapuchados, armados de piedras y pedazos de bloques de cemento, decidieron arremeter contra los agentes del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) y el mobiliario de la ciudad.

Las heridas en su cabeza, producto del impacto, fueron tan graves que el joven auxiliar bachiller tuvo que ser trasladado a un hospital e intervenido quirúrgicamente. Su diagnóstico fue trauma craneoencefálico severo.

Todo parece indicar que la lesión fue producto de un ladrillo que le lanzaron en la cabeza cuando controlaba el tráfico a tan solo tres cuadras de la plaza de Bolívar.

El pronóstico del joven, adscrito a la Dirección de Tránsito y Transporte de la Policía aún es reservado. De él se sabe que es soltero y que solo llevaba cuatro meses prestando servicio en esa institución.

A la medianoche del jueves 29 de agosto se supo que terminó su intervención quirúrgica en el departamento de Neurocirugía del Hospital Central de la Policía y que su situación de salud es delicada.

REDACCIÓN BOGOTÁ

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