¿Hay televisión de autor? / El otro lado

¿Hay televisión de autor? / El otro lado

El autor en televisión es el libretista, el de las ideas.

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25 de agosto 2013 , 03:48 p.m.

La televisión es concebida como un negocio, una industria y una máquina de entretener.

Pero, a pesar de los mercaderes, la televisión es famosa por sus grandes obras: Betty la fea, la mejor de todos los tiempos de Colombia; Breaking Bad, Mad Men, Los Soprano, The Wire y Lost son las mejores del mundo. Y The Big Bang Theory, el fenómeno masivo del momento.

Y detrás de cada gran producto existe un autor, nadie recuerda a los mercaderes: Fernando Gaitán, Vince Gilligan, Matthew Weiner, David Chase, David Simon, J. J. Abrams, Chuck Lorre y Bill Prady.

El autor en televisión es el libretista, el de las ideas, el que crea las historias. Y es que la televisión es un asunto de historias, y por eso el sello de una narrativa de ficción está en el creador.

Lo visual y la puesta en escena, que es lo que hace el director, es complementario y en muchos casos no importa. El primer autor sería el libretista; el segundo, los actores, y luego sí vendrían el director y el productor.

En el caso de los directores, ellos sufren de baja valoración de la televisión, tanto, que la mayoría dicen que hacen TV mientras les llega un proyecto de cine. Es más, muchos directores de cine llegan a la televisión y quieren “iluminarla” con su cinematografía y fracasan. No entienden que la televisión tiene otra lógica narrativa, audiovisual y estética.

En el cine se dirige para controlar todo el relato: el director cuida de lo visual, lo actoral, las locaciones, la obra total: se busca una estética de la innovación y se cree que se hace arte.

En televisión se hace una narrativa abierta, se produce a mayor velocidad y con varias cámaras, se juega a la estética de la repetición, donde la expectativa se concreta en la historia y su carácter abierto; se hace entretenimiento industrial.

El director de cine quiere decir algo al mundo, el director de televisión busca contar la historia del libretista.

La calidad no tiene que ver con la sofisticación de la imagen, el uso de tecnología, los movimientos de cámara o la búsqueda de estructuras dramatúrgicas inéditas.

La calidad televisiva consiste en hacer que la historia se encuentre con las expectativas de la gente: que los saberes de quien hace y quien ve se encuentren. La calidad televisiva tiene que ver con convertirse en parte de la conversación cotidiana, en entretener, en contar historias.

Ahora que lo mejor del mundo audiovisual son las series de televisión, los del cine, ante su fracaso narrativo y comercial, quieren tomarse la televisión como si fuera cine. Y esto es un irrespeto: la televisión es el mejor medio audiovisual para narrar en nuestro tiempo, porque usa recursos del cine y los pone en juego con recursos de la web, así logran un audiovisual total con diferentes niveles de emoción y seducción.

El cine es un espectáculo del pasado, la televisión es el relato de lo actual y la transmedia será el audiovisual del futuro.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión
orincon61@hotmail.com

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