Se agota la lista de empresas del Estado que son 'vendibles'

Se agota la lista de empresas del Estado que son 'vendibles'

Con la venta de Isagén, el próximo 23 de agosto, al Gobierno le quedan ya pocas cartas.

18 de agosto 2013 , 08:27 p.m.

Aunque aparte de la venta de Isagén, este año no habrá ningún otro bien público en subasta –según confirmó el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas–, el Estado colombiano ha venido quedándose sin propiedades.

De acuerdo con un reciente informe de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), aún están pendientes de venta Gecelca y Urrá, en la costa atlántica; las electrificadoras del Huila, Caquetá, lo mismo que las centrales eléctricas de Nariño (Cedenar) y Cauca (Cedelca).

Por el lado local, el Estado conserva participación, parcial o total, en las Empresas Públicas de Medellín (EPM), las Empresas Municipales de Cali (Emcali), el Metro de Medellín, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) y la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB), según el Marco Fiscal de Mediano Plazo 2013.

Casi todos estos activos han estado en la lista para ser privatizados, porque la venta de uno o más activos del Estado es una carta que por lo general aparece en el plan financiero del país.

Esto, debido a que, desde que empezó el rosario de ventas, a comienzos de la década de los 90, con las termoeléctricas de Cartagena y Tasajero, pasando por grandes enajenaciones como las de Carbocol, Cerrejón, Telecom, Ecogás, el proceso de privatización no ha parado.

En los años recientes, el Estado ha vendido el 10 por ciento de Ecopetrol, una de las empresas más rentables, y está entre el tintero la idea de pasar por el Congreso una vez más para vender y/o capitalizar otro 10 por ciento, asunto que se ha pospuesto en varias oportunidades. Otra de las grandes enajenaciones realizadas en los últimos años es la de la antigua Telecom, que se dio tras la declaratoria de la inviabilidad de la compañía durante el gobierno de Uribe y la creación de Coltel, la nueva empresa a la que le buscaron socios privados. La puja fue ganada por Telefónica, que ofreció capitalizarla con 369 millones de dólares y darle su conocimiento para el crecimiento de los negocios conjuntos, a cambio del 51 por ciento de las acciones.

Esta movida fue criticada porque no resultó como se esperaba, y luego fue necesaria una segunda inyección de capital, en parte porque la sociedad no entró al negocio más jugoso: el de la telefonía móvil.

En los últimos días, entre empresas locales donde hay dineros públicos se habla del negocio entre la empresa Millicom, la mayor accionista de Colombia Móvil (Tigo) y la EPM, para fusionar la operación móvil de Tigo con las actividades de UNE-EPM Telecomunicaciones.

El éxito ha sido relativo
Un estado malo para negociar y administrar

Para gremios como Anif, el proceso de privatización ha sido exitoso, pues ha logrado un valor cercano al 5,9 por ciento del Producto Interno Bruto para invertir.

Para otros, como Mauricio Cabrera, el camino ha sido desastroso. “La participación de Ecopetrol que se ofertó fue comprada a 1.330 pesos por acción, y esta hoy está en 4.000 pesos. La parte de Isagén que ya se privatizó se colocó a 1.300 pesos la acción y a las dos semanas ya valía 2.000 pesos. Con Carbocol, la venta fue por 400 millones de dólares y en un par de semanas ya valía 1.200 millones de dólares”.

MARTHA MORALES MANCHEGO
Redacción Economía y Negocios

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