Sin definirse aún la suerte del proceso de paz con las Farc, ya empieza a moverse el Ministerio de la Seguridad Pública, propuesta clave para la Colombia del posconflicto.
Hace dos semanas, el presidente Juan Manuel Santos le encargó al general Óscar Naranjo el diseño, con apoyo de expertos internacionales, de un modelo que dé vida a la que sería la cartera 17 del gabinete. Y el congresista Augusto Posada tiene listo un proyecto sobre el tema. (Lea también:
Augusto Posada habla de proyecto de crear el Ministerio de Seguridad).
La esencia del Ministerio de Seguridad Pública rompe con lo que ha sido la historia del país en los últimos 50 años, precisamente por el conflicto: busca desmilitarizar las funciones de la Policía, devolviéndola, como sucede en casi todo el mundo, a un ministerio civil. Hoy, el Director de esa institución, que está a la altura de los comandantes del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, le responde como ellos al Ministro de Defensa.
Liberada de la responsabilidad de defender los pueblos del país de ataques de grupos ilegales, la Policía concentraría más recursos en garantizar la seguridad del ciudadano de a pie.
Precisamente, en este punto se centra la mayor controversia, pues aunque hay coincidencia en que es clave fortalecer el carácter civil de la Policía, también son muchos los que consideran que es temprano para pensar en un paso así. Además, internamente hay sectores que temen perder ‘peso’ e independencia.
Otros plantean reservas sobre el poder que tendría un superministro semejante, pues en el actual modelo, aunque dependen del Mindefensa, los comandantes de las Fuerzas Militares y el Director de la Policía tienen línea directa con el Presidente.
Además del proyecto de Posada, la Policía ha venido trabajando sobre esa materia. El proyecto del congresista, a diferencia del que ha maneja la Policía, propone escindirla del Mindefensa, haya o no éxito en el proceso de paz de Cuba. Uno de los modelos que plantea es el de Chile, donde esa institución depende de la cartera del Interior y Seguridad Pública y donde, durante la dictadura de Pinochet, el cuerpo de Carabineros era un apéndice más del estamento militar.
Posada plantea eliminar varias consejerías presidenciales y asignarle al nuevo ministerio la función de dirigir las políticas de convivencia y seguridad ciudadana. Además, manejaría la reintegración de desmovilizados, un frente fundamental que en este momento está en manos de la Agencia Colombiana para la Reintegración.
El proyecto de la Policía se ha venido trabajando en los comités que funcionan hace varios meses en cada fuerza, para analizar posibles escenarios tras el fin del conflicto armado.
Policía no estaría sola
Altas fuentes que conocen las discusiones le confirmaron a este diario que, además de la Policía, en esa estructura tendrían cabida otras instituciones que cumplen funciones de seguridad.
Así, el Inpec, la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada, Migración Colombia y la Dirección Nacional de Protección irían para el Ministerio de la Seguridad. También, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo y de Desastre, la Defensa Civil y la Dirección Nacional de Bomberos.
En la Policía están convencidos de que un paso semejante solo podría darse si no existe la amenaza de la guerra. En esos mismos análisis se ha planteado que la institución debería crecer en 220.000 hombres (hoy tiene 167.121) para cumplir los estándares internacionales sobre pie de fuerza con respecto al número de habitantes.
Consultado por EL TIEMPO, el general José Roberto León Riaño, director de la Policía, dijo que la idea es crear un sistema de seguridad integral. “La preocupación del presidente Santos es la seguridad de todos los colombianos y, obviamente, también se está visualizando un escenario de paz. Se requiere un gran sistema en el que la Policía no sea la única responsable de la seguridad ciudadana”, dijo León.
Mininterior tendría que asumir retos
El fortalecimiento del Ministerio del Interior, al que tendría que pasar la Policía, es para analistas consultados, la salida más viable para fortalecer la seguridad ciudadana.
El exministro Camilo González dice que antes de dar el paso a un nuevo ministerio que aumente la burocracia “hay que cambiar la orientación del Ministerio del Interior, que acercaría a la Policía y los alcaldes que tienen la responsabilidad del orden público”. María Victoria Llorente, directora de Ideas para la Paz, respalda esa tesis y señala que en Chile se debatió una década la viabilidad de crear un ministerio y se optó por dar esa responsabilidad al del Interior. “La Policía debe salir de Mindefensa para enfrentar los desafíos que sin duda estarán relacionados con el orden público en las ciudades”, indicó. El general Néstor Ramírez, experto en seguridad, cree que se está cometiendo un error que afectará los avances en mando y control que tienen las Fuerzas Armadas. A las críticas se sumó el analista Alfredo Rangel, quien calificó la propuesta de “inoportuna y extemporánea” y que “busca distraer la atención sobre el deterioro de la seguridad”.
El consultor Hugo Acero señaló que el nuevo ministerio tendría que manejar además la prevención y atención de desastres y tener un viceministerio de convivencia “para enfrentar las insatisfacciones de los ciudadanos que salen a flote en tiempos de paz”.
REDACCIÓN JUSTICIA