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Sir Edward Elgar (1857-1934)/Opinión

Sir Edward Elgar (1857-1934)/Opinión

Agusto Sorzano escribe sobre el resurgimiento de la música británica.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
03 de agosto 2013 , 05:51 p. m.

Durante la segunda mitad del Siglo XVI, en la Inglaterra de Carlos I, muchas de las condiciones de vida en el país se deterioraron, como resultado de la Guerra Civil, cuando el rey se enfrentó al Parlamento y ejerció posteriormente 16 años de gobierno absolutista.

A la terminación de la guerra, con el retorno de los Estuardo al poder en la persona de Carlos II, hijo del ejecutado Carlos I, varios de los esfuerzos del monarca se orientaron al envío de músicos a Francia, quienes, a su regreso, fueron maestros para Henry Purcell, considerado como uno de los compositores ingleses más importantes de la historia de Inglaterra, quien encabezaba entonces la vida artística del país.

En aquellos días del reinado de Carlos II, “…en Inglaterra se adoptó la costumbre de honrar a los miembros de la familia real con obras musicales, tradición que, seguramente, también fortaleció el desarrollo, por Purcell, de música ceremonial y de música religiosa, inspirada en la música escrita en los últimos años del Siglo XV por compositores como Byrd y Gibbons”.

Sin embargo, con el temprano fallecimiento de Purcell en 1695 a los 36 años, terminó esa brillante etapa en la música inglesa y “…se inició un período durante el cual, la anarquía inicial como consecuencia de la Guerra Civil, sumió al país en el desaliento y en un letargo que se prolongó por casi 200 años, y que significó también la interrupción de la vida artística del país, en especial para la tradición musical inglesa de los Siglos XVI y XVII”. Compositores como Ralph Vaugham Williams, Edward Elgar y William Walton fueron figuras claves en el resurgimiento de la música de la Gran Bretaña, a finales del Siglo 19 y durante el Siglo 20.

Edward William Elgar, nació en Broadheath, población cercana a Worcester, Inglaterra, en 1857. “En su hogar, el ambiente familiar fue, definitivamente, musical, ya que su padre, William Henry Elgar, era organista, afinador de pianos y propietario de una tienda de partituras e instrumentos para música, y su madre, Anna Elgar, lectora de espíritu cultural selecto y poetisa”.

Las dos actividades las atendía su padre, combinando y alternando las labores comerciales del almacén durante la semana, con ayuda de su hijo Edward y las de organista los domingos, en la iglesia católica San George, no obstante que él era protestante. Así, la compenetración del joven con la música se profundizó con la lectura de música y con la frecuente conversación con músicos de Worcester. Sin embargo, “…el verdadero y real despertar de la potencia del arte de la música lo experimentó al ver y leer una copia de la Primera Sinfonía de Beethoven, obra que lo cautivó y lo motivó a ampliar y completar sus estudios en composición e interpretación de instrumentos musicales”.

Sin embargo, Elgar no tuvo formación académica como tal y solía afirmar que “…sus maestros habían sido las partituras que leyó y la música que escuchó”. Fue, pues, autodidacta, ya que su único estudio formal no superó las lecciones de piano y de violín con profesores locales en Worcester, y algunos estudios más avanzados de violín con Adolf Pollitzer, en frecuentes viajes que su modesta situación económica le permitía hacer a Londres.

Aunque entre todos los instrumentos su predilección siempre fue por el violín, Elgar ejecutaba el piano, el cello, el contrabajo, el clarinete y el trombón, y su principal experiencia la adquirió dirigiendo bandas musicales locales, y participando en los conciertos anuales de la catedral de Worcester, en la cual, junto con las catedrales de Gloucester y de Hereford, se realizaba el Three Choirs Festival, orientado, en especial, a grandes obras para coro y orquesta, todo aquello muy acorde, por cierto, con “…la inmensa popularidad de la que gozaba el ‘gran coro de aficionados’ en todas las ciudades de provincias, de la Inglaterra victoriana”.

Por ser católico, con gran dificultad logró que en el Festival se cantaran por primera vez la Misa de Luigi Cherubini y la Misa de Johann Nepomuk Humel. Aunque siempre fue una de sus aspiraciones estudiar en el Conservatorio de Leipzig, nunca llegó a concretarla debido al costo, fuera del alcance de su capacidad económica.

“Desde entonces, Elgar tomó la decisión de dedicarse a la composición musical, tema en el cual ya había debutado desde muy corta edad, pues a los diez años compuso la música para una obra de teatro para niños, ‘The wand of youth’, (‘La varita de la juventud’)”. “Aquella hermosa música adquirió estatura sinfónica cuarenta años después, cuando Elgar la re-estructuró, con algunos cambios menores en su forma orquestal, en dos Suites con el mismo nombre, que hoy son soberbias piezas de concierto”. También, de su producción temprana, son obras como ‘Sérénade mauresque’ y ‘Sevillana’, todas ellas con señalado éxito.

Son también de aquellos años, sus primeras composiciones litúrgicas siguiendo la tradición católica, obras todas que desde entonces se incorporaron al repertorio coral eclesiástico: tres Motetes para coro de cuatro partes (Ave Verum Corpus, Ave María y Ave Maris Stela), y arreglos de ‘Ecce sacerdos magnus’.

“En su creciente actividad musical en Worcester, Elgar participó, tocando en los primeros violines, en los Festivales de Worcester y de Birminghan, eventos que habrían de tener importancia para su carrera, pues allí, en la interpretación de la Sinfonía Nº6 y el Stabat Mater de Dvorák , le impactó la orquestación de Dvorák, para asimilarla en su futuro estilo de composición”.

Hacia los primeros años de la década del 80, Elgar inició sus viajes al exterior, visitando París en 1880 y Leipzig en 1882, asistiendo a numerosos conciertos y acontecimientos de la intensa vida artística y musical de esas ciudades.

En 1889, Elgar contrajo matrimonio con Caroline Alice Roberts, hija del General Henry Gee Roberts, y nacida en la India, cuando su padre ocupaba allí un cargo de alto rango.

“Aunque la boda en un principio dio lugar a suspicacias y críticas por la procedencia del contrayente, de un estrato social inferior al de la novia, algo inadmisible en la circunspecta aristocracia de la Inglaterra victoriana, el matrimonio marchó en buen entendimiento y armonía, convirtiéndose Alice en permanente estímulo y apoyo a su inspiración, y, como cotizada comentarista que era en el medio cultural, para las actividades de su esposo durante el resto de su vida”.

Aunque en un principio se instalaron en Londres, poco después se trasladaron a Worcestershire y se establecieron en Malvern con su única hija Carice Irene, para continuar allí con la dirección de orquestas y con sus clases.

El verdadero éxito de las composiciones de Elgar se inició en 1890, cuando escribió, por encargo del Comité Festival de Worcester, una obra corta, la Oberura ‘Froissart’, para el Three Choir Festival de 1890, para continuar, en ascenso, con la Cantata ‘Black Knight’,’El Caballero Negro’, cuyo estreno se realizó en Worcester en el Three Chorus Festival de 1893, con otra presentación muy exitosa en el Festival Coral de Midlands, junto con ‘King Olaf’. De aquellos años también fueron obras como ‘Scenes from the Bavarian Highlands’ (Escenas de las montañas Bávaras), la ‘Marcha Imperial’ y ‘The Banner of St. George’, éstas dos últimas para la conmemoración de las bodas de diamante (sesenta años en el trono) de la Reina Victoria.

Para entonces, el estilo de Elgar refleja sus más notorias influencias: la música de Henry Purcell, -a quien consideraba como el más grande-, como fundamento en la gloriosa tradición musical inglesa de los Siglos XVI y XVII, la música de compositores como Handel, Brahms y Dvorák, la claridad de la música de los compositores franceses del Siglo XIX, Berlioz, Saint-Saëns, Massenet y Delibes en su técnica para la orquestación, así como el cromatismo de Wagner en el cromatismo de sus composiciones orquestales.

Su profunda fe católica, fue otro rasgo de su personalidad que influyó notablemente en su estilo. De hecho, “…su música más característica, sin dejar de ser inconfundiblemente británica en el tono de muchas de sus obras, refleja una clara influencia del sinfonismo germánico de Brahms y Wagner, inscribiéndose, de lleno, en el post-romanticismo vigente en la Europa continental de finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX”.

En 1889 se estrenó en Londres la primera gran obra orquestal de Elgar, ‘Las Variaciones Enigma’. “A su regreso del Festival de Leeds en 1888, en su casa y en su piano, Elgar esbozó un tema, el cual, como lo comentó a su esposa, podría ser desarrollado en una composición que mostrara, con base en una fotografía, cómo lo hubiera expresado, según su propio enfoque e idiosincrasia, cada uno del grupo de sus amigos en la foto.

Según aquella idea, Elgar hizo la orquestación de la obra con la dedicatoria ‘A mis amigos retratados’ y la envió a Viena al gran director austro-húngaro Hans Richter, quien, al observar la partitura, concluyó que se trataba de una música realmente maravillosa”.

“Por entonces, Richter era el titular de la Hallé Orchestra de Manchester y decidió presentarla en una serie de conciertos en Londres, con aclamación general del público allí, y, posteriormente, en todo el país. Aunque el título de la obra en un principio era ‘Variaciones sobre un tema original’, el término ‘Enigma’ de su nombre definitivo corresponde al hecho de que, no obstante haber catorce (el número de amigos que aparecen en la foto, incluido él y su esposa) variaciones del ‘tema general’, tema que según el propio Elgar, atraviesa toda la obra, en realidad nunca se le escucha explícitamente”.

El éxito de ‘Las Variaciones Enigma’ en Alemania y en Italia también fue inmediato y, hoy en día, sigue siendo frecuente pieza de concierto en todo el mundo.

El Oratorio para solista, coro y orquesta ‘The Dream of Gerontius’, (‘El Sueño de Geroncio’), compuesto por Elgar en 1900, con base en una adaptación del poema, del mismo nombre, del Cardenal John Henry Newman, se estrenó, con asistencia del Rey y la Reina, en el Festival Trienal de Música de Birmingham en 1900, también dirigido por Hans Richter.

El Oratorio se presentó con mucho éxito en Düsseldorf en 1901, y en aquella ocasión se lo consideró como “…una de las mejores composiciones de Elgar y uno de los más bellos ejemplos de música coral inglesa”, con comentarios de la prensa alemana como el que hiciera ‘Cologne Gazette’: “…Elgar se sostiene sobre los hombros de Berlioz, Wagner y Liszt, de cuya influencia se ha liberado, para convertirse en una individualidad importante. Es uno de los líderes del arte musical de los tiempos modernos”.

En 1901, Elgar compuso la Obertura de Concierto ‘Cockaigne’, con sub-título ‘In London Town’, y con dedicación “A muchos amigos míos, los miembros de las Orquestas Británicas”. La obertura es un retrato de la ciudad de Londres, al evocar, en el día a día del verano londinense, el bullicio de las gentes, el sonido de las bandas militares en los desfiles, el ruido del caminar de las personas y el juego de los niños en los parques y el sonido de las campanas de las antiguas iglesias. El propio Elgar condujo la orquesta en su estreno, durante un concierto de la Royal Philharmonic Society en el Queen’s Hall de Londres en Julio de 1901. Recientemente, el 25 de Noviembre de 1971, con ocasión de la celebración del ‘Gala Concert’ de la Orquesta Sinfónica de Londres en el Royal Festival Hall, el Primer Ministro Edward Heath, también gran músico amateur, condujo la orquesta como director invitado, en la ejecución de la Obertura ‘Cockaigne’. El director titular del Concierto en esa noche fue André Previn.

Elgar compuso las cinco marchas de ‘Pompa y Circunstancia’ entre 1901 y 1930. Su nombre proviene de una frase del tercer Acto de ‘Otelo’ de Schakespeare ‘….pride, pomp and circumstance of glorious war’. “ Su gran popularidad corresponde, en parte, a su tradicional interpretación en la última noche de los ‘Conciertos Promenade’ de todos los años”. “Al poco tiempo de ser compuestas, se invitó a Elgar a incorporar, a la primera de las marchas, la ‘Oda a la Coronación’ de A. C. Benson, con motivo de la solemne coronación del Rey Eduardo VII en 1901”.

Una nueva solicitud a los autores, permitió agregar a la Oda la pieza vocal ‘Land of Hope and Glory´ (‘Tierra de Gloria y Esperanza’), para publicar la pieza como canción por separado, y hoy en día se la considera como himno (nó oficial) británico. Igualmente, se conoce la obra como ‘La marcha de graduación’ y, desde 1905, se usa en Los Estados Unidos en las ceremonias de graduación en las universidades y en las escuelas de educación secundaria.

En 1904, Elgar fue nombrado Caballero, en el Palacio de Buckingham, y en 1911 obtuvo ‘La Orden del Mérito’, como parte de los actos que conformaron la solemne coronación del rey Jorge V. Otros honores para Elgar fueron, el nombramiento de Doctor honoris causa en música, por la Universidad de Cambridge, el de Socio de Honor de la Royal Academy of Music de Londres y el doctorado, honoris causa, concedido por la Universidad de Yale, durante un viaje a los Estados Unidos.

La Primera Sinfonía, en la cual había trabajado desde los cincuenta años de edad, la compuso Elgar en 1908, logrando un señalado éxito nacional y, en corto tiempo, internacional, al ser presentada en Viena, Leipzig, San Petersburgo, Roma, Nueva York, Boston y Chicago. “En menos de un año, ya pasaban del centenar sus exitosas presentaciones en Gran Bretaña, Estados Unidos y Europa continental”.

Elgar compuso en 1910, por encargo del gran violinista Fritz Kreisler, el Concierto para Violín, cuyo exitoso estreno lo presentó la Royal Philharmonic Society con Kreisler como ejecutante y la Orquesta Sinfónica de Londres dirigida por el propio compositor.

En los años que precedieron a la Primera Guerra Mundial, Elgar compuso la Oda Coral ‘The Music Makers’, para el Festival de Birmingham de 1912, y el Estudio Sinfónico ‘Falstaff’, para el Festival de Leeds de 1913.

Después de la muerte de su esposa Alice en Abril de 1920, Elgar, muy abatido, vivió algún tiempo en Londres, para regresar después a Worcestershire, a la aldeaa de Kempsey donde había vivido entre 1923 y 1927.

En el último año de su vida, la BBC de Londres realizó un Festival de sus obras, para celebrar sus 75 años de edad.

Edward Elgar falleció el 23 de Febrero de 1934 a los 76 años de edad, y fue sepultado, al lado de su esposa Alice, en la iglesia católica de San Wulstan en Litle Malvern, Worcestershire.

Augusto Sorzano Puyana
Bucaramanga, Agosto de 2013

Bibliografía:

YOUNG, Percy ‘The wand of youth’. EMI Records Ltd. ASD 2756
KENEDY, Michel. ‘Enigma Variations’. EMI Records Ltd. ASD 7863
STEVENSON , Victor, Editorial Editor. ‘The Music Makers’. Paddintong Press Ltd.
SANCHEZ, R. ,Julio ‘El Concierto’. Instituto Colombiano de Cultura
SCHOLES, Percy A. ‘The Oxford Companion to Music’. OxfordUniversity Press, 1978
PUDNEY, Douglas. London Symphony Orchestra Gala Concert. EMI Records, ASD 2784

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