Editorial: Una fórmula para Egipto

Editorial: Una fórmula para Egipto

29 de julio 2013 , 10:18 p. m.

Surgió hace dos años como un movimiento que prometía libertad y democracia, pero la primavera de Egipto es hoy una preguerra civil que el sábado dejó cerca de 80 ciudadanos muertos durante un acto de respaldo al gobierno derrocado de Mohamed Morsi. Otros 51 habían muerto el 8 de julio. Morsi fue elegido por 51,8 por ciento de los votos en junio del 2012 y lo derrocó el Ejército un año y tres días después, con el argumento de que él se había apoderado del Gobierno el partido político y religioso Hermanos Musulmanes. La reacción de estos cuando cayó el jefe del Estado fue salir a la calle, como en el 2011, y protestar. Pero esta vez no hubo primavera: las autoridades han reprimido a bala las manifestaciones y anunciaron que seguirá actuando en forma contundente. Mientras tanto, Morsi está detenido en un lugar secreto y será procesado.

El gobierno que lo reemplazó pretende ser más pluralista que aquel: el gabinete de 33 ministros incluye a tres mujeres, dos cristianos y el ministro del Interior que trabajaba con Morsi. Lo que no hay son seguidores del islam, a pesar de que el 75 por ciento de los 82 millones de egipcios profesa esta religión. El partido salafista, de origen islámico, que en principio apoyó el golpe contra su rival, terminó por apartarse del Gobierno al no recibir ninguna cuota política y denunció que los miembros del nuevo ejecutivo solo representan a partidos desprestigiados.

La inercia de la lucha sugiere que cada vez será más violenta y propiciará la unión de los Hermanos Musulmanes con grupos extremistas minoritarios... a menos que alguien busque apaciguar la situación y aproximar a las partes. Este es el papel que ayer asumió la Unión Europea con la llegada a El Cairo de Catherine Ashton, jefa de la diplomacia del grupo continental. Ashton busca convencer a los Hermanos Musulmanes de parar las manifestaciones y, al tiempo, comprometer al Gobierno en una agenda para reducir la intensidad de la represión y ofrecer elecciones libres en menos de 90 días. El protagonismo europeo es clave ante la distancia que observa Washington. Su fórmula –dialogar, dialogar, dialogar– es la indicada para atajar la violencia. Pero, ¿la escucharán dos enemigos cada vez más encarnizados?

editorial@eltiempo.com.co

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.