Colombia vuelve a ser potencia del ciclismo

Colombia vuelve a ser potencia del ciclismo

Nairo Quintana y Rigoberto Urán encabezan la camada.

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27 de julio 2013 , 08:28 p.m.

Hace una semana, el boyacense Nairo Quintana subió al podio como segundo del Tour de Francia, convirtiéndose no solo en el primer colombiano subcampeón de la competencia ciclística por etapas más importante del mundo, sino en el primer latinoamericano. Hace solo dos meses, el antioqueño Rigoberto Urán logró la misma hazaña en el Giro de Italia.

Con sus triunfos, ambos escribieron un capítulo inédito en la historia del ciclismo colombiano o, como dijo el experto Héctor Urrego, Quintana marca el “comienzo de una nueva era”. Las cifras lo confirman: Colombia, gracias a esta brillante temporada, está en el tercer puesto del escalafón mundial del ciclismo con 950 puntos –escoltando a Gran Bretaña, con 964, y a España, que lidera con 1.171–.

“No es ninguna sorpresa lo que ha pasado con Colombia. En ese país siempre ha existido buen ciclismo. ¿No recuerdan las gestas de Luis Herrera y Fabio Parra? Acá, en España, no las olvidamos y lo que viene pasando es la confirmación del potencial ciclístico colombiano”, dice, vía telefónica, Carlos Sastre, campeón del Tour de Francia del 2008.

El corredor español –tercero en el Giro, dos veces subcampeón de la Vuelta a España y tercero del Tour de Francia– destaca, además de Urán y Quintana, a Fabio Duarte, Carlos Betancur y Sergio Henao. Dice que todos tienen un gran potencial para ganar el Tour de Francia. “Son jóvenes corredores que deben aprender y llevar un proceso de maduración para lograrlo”, asegura.

A lo que Samuel Sánchez, ciclista del equipo Euskatel, oro olímpico en la Ruta en Pekín, tercero en el Tour de Francia y subcampeón de la Vuelta a España, agrega: “Hoy, los colombianos son una de las potencias ciclísticas del mundo. Eso lo dice el escalafón del World Tour. Tienen una camada de ciclistas que impresionan, que muchos envidiarían. El futuro de ellos es muy prometedor”.

De esa nueva camada de ciclistas, de la que se ha dicho que es más “europea que colombiana”, el único que ha tenido formación en Europa es Urán, quien vive y corre en ese continente desde los 18 años y hoy hace parte del mejor equipo del mundo: Sky. Los demás han despuntado en las carreras locales y se han ido a equipos extranjeros. Quintana, que comenzó en el Boyacá es para Vivirla, cumple su segundo año con Movistar; Betancur, quien arrancó en el Orgullo Paisa, está en Europa desde hace tres y Henao, excorredor de la anterior escuadra, llegó al Sky.

¿Pero cuál es la diferencia con la generación de Lucho Herrera, Fabio Parra, José Patrocinio Jiménez y Martín Ramírez? Radica en que esta camada es más completa, pues no solo es buena en la escalada, sino que se defiende en el llano, en el descenso y en la contrarreloj, aunque en esta última todavía hay que mejorar. “Los colombianos siempre han tenido talento y un trabajo de la base muy bueno. Pero hoy van bien en todos los terrenos”, afirma el presidente de Slipstream Sports, Jonathan Vaughters, quien maneja el equipo Garmin del World Tour. Por lo cual, dice Sánchez, son “una generación exitosa”.

Para la leyenda del ciclismo colombiano Luis Herrera, ganador de la Vuelta a España en 1987, la diferencia radica en los tiempos que les tocaron a unos y a otros: “Las etapas eran mucho más largas en mi época; ahora no y eso beneficia un mejor rendimiento. Además, hoy la tecnología, la preparación y el acompañamiento de los corredores es mucho mejor”. Y eso se ve reflejado en cosas tan sencillas, según le contó Urán a la revista Bocas, como llevar “el colchón, las almohadas y las sábanas de cada corredor en un Giro de Italia” e incluso poner “unos purificadores para limpiar las habitaciones, para que uno no vaya a coger ningún virus”.

En equipos internacionales

Tiene que ver también en que todos forman parte de equipos profesionales internacionales que hacen un trabajo serio y sostenido en busca de triunfos. “Para que se gane en el ciclismo europeo hay que tener pedalistas nacionales en esos equipos y no formar un elenco de solo colombianos, debido a que el acompañamiento, la infraestructura, los técnicos y la logística es mucho más capacitada en los europeos”, afirma Raúl Mesa, el técnico colombiano con más experiencia en el ciclismo del mundo.

Antes, se podía aspirar a correr el Tour, la Vuelta o el Giro con un equipo colombiano, como se hizo en la década del 80, pero hoy el ciclismo ha cambiado. Qué difícil es pertenecer al selecto grupo del World Tour, en el que figuran las 19 mejores escuadras del mundo. Para ingresar allí hay que contar con un presupuesto mínimo de ocho millones de euros, avales bancarios, el pasaporte biológico en el que se controlan los niveles sanguíneos y urinarios de cada ciclista y una infraestructura que garantice la participación en el calendario de 28 competencias.

En lo que sí se parecen a sus antecesores estos jóvenes ciclistas es en su capacidad como escaladores. Desde Herrera, Parra y Jiménez pasando por Oliverio Rincón y Mauricio Soler hasta Nairo Quintana nacieron con ese don de romper el lote y poner a temblar a los rivales cuando la carretera se empina, una virtud que el mundo ha admirado siempre.

Sí, estamos frente a una nueva generación ganadora. Un grupo de muchachos a los que el mundo les sigue la pista. Ya han dado muestra de lo que pueden hacer y el año ciclístico no se ha acabado, pues aún faltan grandes compromisos como la Vuelta a España y el Mundial de Ruta en Italia, y allí, sin duda, estará un pedalista colombiano dando la batalla, dejando todo en el asfalto, allanando el camino en busca de la gloria en una bicicleta, así como lo hicieron sus antecesores.

‘En poco más de dos años podría ganar el Tour’: Nairo Quintana

Nairo Quintana reflexiona sobre su hazaña. Sabe que lo que hizo es muy grande, pero su humildad sigue intacta. El boyacense, de 23 años, corrió su primer Tour de Francia, obtuvo el segundo lugar, ganó una etapa, fue el campeón de la montaña y el mejor joven de la competencia, algo que cuando la carrera comenzó en Porto, el 29 de junio, no estaba en sus planes. EL TIEMPO habló con él.

¿Qué opinión le merece el Tour de Francia tras correrlo por primera vez?

Que es la mejor carrera del mundo. Es increíble la cantidad de medios de comunicación que asisten y el público que participa durante todas las etapas. Te das cuenta de que todo lo que haces allí tiene mayor repercusión. También, de que es una de las competencias más difíciles para ganar porque allí están los mejores corredores del mundo en su mejor condición.

¿Qué sensación le dejó pasar a liderar, de un momento a otro, el equipo Movistar y responder de la forma como lo hizo?

El objetivo con el que iba era ayudar a Alejandro, que era nuestro líder. Cuando ocurrió la avería mecánica, el equipo habló conmigo y yo dije que estaba preparado para asumir el liderazgo, pero que tampoco sabía hasta dónde podía llegar. Ellos me dieron mucha tranquilidad y me quitaron cualquier responsabilidad. Confiaron en mí y, afortunadamente, pude responder. Eso me da confianza para encabezar el equipo en el futuro en carreras en las que vaya como líder o en las que tenga que asumir esa responsabilidad.

¿Cuál fue el mayor aprendizaje durante la carrera?

Quizás todas las estrategias que llevó el equipo durante la competencia. Y también que en un momento malo, a raíz de un pequeño error, se puede perder todo. Y he aprendido la forma de correr en el Tour, que es distinta a cualquier otra carrera.

¿Cuál fue el día más complicado y cómo lo superó?

En el Mont Ventoux sufrí mucho y llegué extenuado como nunca. Pero los peores momentos fueron los primeros días en Córcega: eran carreteras muy estrechas y se iba muy rápido; solo gracias a la ayuda del equipo pude superarlos.

¿De qué manera el Tour lo enriqueció como persona y como ciclista?

Como ciclista, me alimentó la confianza y un espíritu que me llena de buenas sensaciones de cara al futuro. Como persona, nada; sigo siendo el mismo e intento no perder los valores que siempre he tenido y que me han inculcado mis padres.

¿Qué le faltaría para ganar el Tour o una de las tres grandes carreras?

Sobre todo me falta madurez. Y seguir aprendiendo porque soy muy joven: tengo 23 años. Me ha ido muy bien, pero se puede decir que todavía estoy descubriendo el ciclismo. Me toca seguir progresando en todos los terrenos, pero especialmente en la contrarreloj individual. En poco más de dos años podría ganarlo.

REDACCIÓN DEPORTES

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