Las mujeres construyen el futuro de Villa Rosa (Atlántico)

Las mujeres construyen el futuro de Villa Rosa (Atlántico)

Una cuadrilla de obreras levanta 13 de las 110 casas que la Gobernación dará a los damnificados.

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25 de julio 2013 , 09:32 p. m.

Barranquilla. De no ser porque al tenerlas cerca es posible detallar sus rasgos delicados, lo más fácil sería creer que detrás de sus overoles beige se esconden las humanidades de una cuadrilla de obreros del común.

El tono de voz agudo es tal vez la característica que más pone en evidencia a las mujeres de Villa Rosa que, en ese corregimiento del municipio de Repelón (Atlántico), ubicado a hora y media de Barranquilla por la vía La Cordialidad, se le midieron a la difícil tarea de empañetar paredes, levantar muros y preparar mezcla de cemento, entre otras tareas de la construcción.

“Es que esto es como arte”, manifiesta Sol Guerrero con una sonrisa en forma de patilla, mientras se seca de su rostro las gotas de sudor que le provoca la canicular temperatura que, en una mañana de julio normal, puede sobrepasar los 40 grados centígrados.

Sol, damnificada por el rompimiento del Canal del Dique en diciembre del 2010 y madre soltera de un niño, acaba de bajarse de un andamio en el que acrobáticamente ayudó a instalar un cielorraso. Toma un sorbo del boli de guanábana para mitigar la sed y luego de una pausa, agitada por el cansancio, explica que ella es una de las 25 mujeres que cursan la etapa final de la carrera que, gracias al Sena, les permitirá graduarse como técnicos en construcción de edificaciones.

Desde hace un año, en seis hectáreas del barrio La Sonrisa de ese abandonado corregimiento, levantan, junto con obreros hombres, las primeras 13 viviendas de 110 en las que la Gobernación del Atlántico reubicará a damnificados de la emergencia invernal que afectó a unas 150 mil personas de seis municipios del departamento, incluido el mismo Repelón.

“Apenas supe de la convocatoria para ingresar a este curso, no lo dudé dos veces. Ahora no me cambio por nadie con todo lo que he aprendido”, manifestó Oilda Cárdenas Villa, otra mujer obrera, quien admitió que aunque le costó aprender a empañetar, hoy es una de las tareas que más le gusta hacer.

Hay mucho potencial

Daniel Carbonell, arquitecto, uno de los cinco instructores del Sena que supervisan a la población que hace parte del curso, incluidas las féminas, explicó que ellas resultaron buenas y eficientes para la construcción. “El hombre es más fuerte, pero ellas no se amilanan ante ninguna labor, además de que les imprimen su estética y arte a las cosas”, resaltó.

Otro aspecto que debe destacarse, según el también arquitecto Humberto Varela, es que en el sur del Atlántico y en poblaciones vecinas de Bolívar, como Soplaviento y Arenal, se está formando la más calificada mano de obra para la construcción, que en muy poco tiempo exportará su potencial a ciudades importantes del país y más allá de las fronteras.

“Acá hay gente que no conocía otro oficio distinto a vender pescado. Y ahora, con la capacitación, el talento se evidencia. Las mujeres son iguales que los hombres y se atreven a hacer lo mismo que ellos y hasta los superan. La verdad, me he quedado con la boca abierta”, agregó Varela. Las obreras de Villa Rosa probaron suerte en ese oficio y hoy se resisten a dejarlo a un lado. Saben que al quitarse el overol en sus casas las esperan sus hijos, que las harán sentir más femeninas que nunca.

ANDRÉS ARTUZ FERNÁNDEZ
Corresponsal de EL TIEMPO
Barranquilla

 

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