'Legalización de las drogas no reducirá adicción': papa Francisco

'Legalización de las drogas no reducirá adicción': papa Francisco

Desde Río, criticó las iniciativas de despenalización que se discuten en América Latina.

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24 de julio 2013 , 09:18 p.m.

En una visita al hospital de San Francisco de Asís en Río de Janeiro (dedicado a la recuperación de jóvenes drogadictos), frente a los pacientes, médicos y familias, el papa pronunció un discurso en contra de la liberalización de la droga, criticando a los que la defienden.

"No es liberando el uso de drogas, como se discutió en varias partes de América Latina, que se podrá reducir la propagación y la influencia de la adicción", dijo el miércoles.

Bergoglio posiblemente se refería al grupo de políticos y ex presidentes de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, Colombia, César Gaviria, y de México, Ernesto Zedillo, que abogan por la liberalización de las drogas blandas como la marihuana. Los exdirigentes sostienen que la política de represión contra la trata aprobada por continente, impulsada principalmente por Estados Unidos no está funcionando. El énfasis debe estar, dicen ellos, en la prevención.

Además, el presidente uruguayo José Mujica lleva adelante un proyecto para legalizar el consumo, la producción y la distribución de la marihuana en su país.

Durante el evento, el papa abrazó a dos jóvenes adictos que reciben tratamiento y les dijo que tienen que luchar para que "no le roben la esperanza". Además, llamó a los traficantes "mercaderes de la muerte que siguen la lógica del poder y el dinero a toda costa".

'Ídolos pasajeros'

Ni las lluvias constantes ni las bajas temperaturas que se ensañan con buena parte de Brasil, impidieron que el papa Francisco recibiera un baño de popularidad y calor humano, en su visita al santuario de Nuestra Señora de Aparecida, en el estado de Sao Paulo, donde ayer celebró la primera misa multitudinaria para arrancar su jornada del miércoles.

Más de 200 mil personas acogieron la visita del papa a la que es conocida como la ciudad más católica de Brasil. Desde la noche anterior, miles de fieles ya ocupaban su lugar dentro y fuera de la basílica a la espera del primer papa suramericano.

"Nuestros jóvenes experimentan la fascinación de tantos ídolos que se colocan en el lugar de Dios y parecen dar esperanza: el dinero, el poder y el éxito y el placer. Frecuentemente, una sensación de soledad y de vacío entra en el corazón de muchos y conduce la búsqueda de compensaciones, en estos ídolos pasajeros", fue el párrafo más sobresaliente de su homilía durante la misa.

El Sumo Pontífice llegó primero a bordo de un avión a la ciudad de San José Dos Campos y luego fue llevado en helicóptero militar hasta Aparecida. Allí lo aguardó el fervor de una multitud que lo resistió todo, incluso la mala organización policial que no dejaba a los fieles ocupar las sillas vacías en el exterior de la basílica.

A bordo del 'Papainmóvil' -como lo rebautizaron en Brasil después de que el lunes quedó atrapado en el tráfico de Río- y acompañado del padre carioca Alexander Aoui (un viejo amigo de sus tiempos de provincial jesuita en Buenos Aires) recorrió varias avenidas de la ciudad y ordenó frenar la marcha en varias ocasiones para bendecir y besar niños.

Ya en la misa, volvió sobre el tema principal que lo trajo al Brasil: los jóvenes. "Hay que acompañar a los jóvenes para que se conviertan en protagonistas de la construcción de un mundo mejor. Ellos son el motor potente para la Iglesia y la sociedad".

"Ellos no necesitan solo de cosas, necesitan que les sean propuestos aquellos valores inmateriales que son el corazón espiritual de un pueblo, la memoria de un pueblo", acotó el Sumo Pontífice.

El papa Francisco también bendijo y recibió la imagen de Nuestra Señora de Aparecida. Pidió perdón por no hablar "brasileiro" y prometió regresar a Brasil y a Aparecida en septiembre de 2017, cuando los católicos celebrarán los 300 años de la aparición de la Virgen en las orillas del rio Paraíba.

Este jueves, visita a una favela de Río

En la agenda de este jueves, está previsto que el papa Francisco reciba las llaves de Río de Janeiro de manos del alcalde Eduardo Paes y visite una favela en el norte de la ciudad.

Además, bendecirá la bandera olímpica y dará un discurso de acogida a los jóvenes que participan en la Jornada Mundial de la Juventud.

La prensa argentina destacó que también se podría reunir con los fieles de su país natal.

José Vales*
Para EL TIEMPO
Aparecida y Río de Janeiro

*Con información de O Glbo / GDA

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