La construcción, el nuevo negocio de Regina 11

La construcción, el nuevo negocio de Regina 11

Regina Betancourt pretende crear su propia ciudadela. Casas redondas y ecológicas, su sueño.

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21 de julio 2013 , 11:37 p.m.

“Toda la vida me han querido ridiculizar”. Es una de las primeras frases que en una conversación suelta Regina 11, exconcejal, excongresista, excandidata a la presidencia. “Exesposa”, agrega con risa. Ha tenido tres esposos. Tiene cuatro hijas, seis nietos, cinco bisnietos. Y aunque solo ha tenido cuatro partos, se ha acostumbrado a que los seguidores que no le dicen ‘maestra’, le digan ‘madre’. Lleva más de 50 años enseñando su propia doctrina: la saurología. O “sabiduría universal reginista”, según su propia definición. Tiene 76 años y le gusta repetirlo. Es vanidosa y lo reconoce. La nueva sede de su movimiento ‘reginista’ está repleta de fotos suyas. En muchas sale con políticos, en todas en plazas o estadios llenos de gente. “Mis seguidores”, dice sin orgullo. (Vea La nueva faceta de Regina 11).

Estuvo en la cárcel y también secuestrada. “En las dos ocasiones lo único que querían era callarme”. Regina asegura que desde que los políticos se empezaron a dar cuenta de su poder de convocatoria su nombre se volvió una piedra en el zapato. “Me han llamado bruja, embaucadora, ignorante”, reconoce. Pero nunca le ha importado. Sobre todo porque según cuenta “algunos de los que han hablado mal de ella la han buscado para recibir asesoría espiritual”. Regina es prudente. Y solo menciona a algunos, los más recientes que han acudido a ella en busca de ayuda, de “votos”, reitera. Luis Alfredo Ramos (exgobernador de Antioquia) y el mismo Álvaro Uribe (expresidente de Colombia) son, según Regina, algunos de los que se le han acercado.

“Cada vez que se aproxima la temporada de elecciones aparecen”, dice. Y confiesa que ya varios la han empezado a buscar. “Pero esta vez no quiero, estoy con muchos planes como para volver a meterme en eso”, asegura. Regina es empresaria (vende desde helados hasta ropa interior), guía espiritual (dicta cursos para formar ‘reginistas’), terapeuta (fabrica remedios para la piel, la caída del pelo, gripa), profesora (fundadora del Colegio Fundación Saur), locutora (tiene un programa de radio en su página de internet), escritora (cada año escribe un libro de profecías y ha escrito dos autobiografías, entro otros) y ahora está incursionando en el negocio de la construcción.

Su nueva casa, que sirve de lugar de reuniones y donde vende sus creaciones, fue diseñada por ella. “Es ovalada porque las construcciones cuadradas son foco de enfermedades y afectan la energía”, señala. Tal vez por eso, la vivienda llama tanto la atención. “Una vez un señor se estrelló en su carro por estar mirándola”, cuenta e insiste en señalar que lo que puede parecer estrambótico a la vista de cualquiera, para ella es normal. Tanto como la fiesta a la que asistieron más de tres mil personas cuando se separó de su tercer esposo.

Regina ha “adoctrinado” a por lo menos tres millones de personas según sus cálculos. Tiene sedes de sus centros en Bogotá, Medellín, Cali y Panamá. “Aunque alumnos tengo hasta en China”, asegura. Esta vez sí con orgullo. “¿Cómo hace para que tanta gente le crea, para que tanta gente la siga?” Le preguntan muchos. La respuesta es, dice ella, “la sinceridad”. “Yo no miento, quien me conoce sabe que lo que digo es cierto, que el curso de saurología (sabiduría universal reginista) que dicto puede cambiar vidas”, señala.

Y no se cansa. A pesar de sus casi 80 años sube y baja escaleras en zapatos altos. "Para descansar tengo tiempo suficiente cuando me muera, antes hay que aprovechar", dice. Por eso, la idea de diseñar no se quedó solo en su sede. Está en proceso un edificio de 30 apartamentos en Cota que tendrán su sello. "Serán unos lugares diferentes, donde la energía solar será lo principal", asegura, y reitera que a pesar de sus múltiples ocupaciones nada le quita más el sueño que sus proyectos en el área de la construcción, donde cree que además de innovar está contribuyendo al medio ambiente.

"Aparte de los apartamentos de Cota, que ya están casi listos, estoy viendo ya un terreno para construir mi propia ciudadela". Regina habla de un proyecto que está desarrollando y que espera tener listo en mínimo dos años. "Se trata de un lugar que además de casas tendrá un colegio, un polideportivo, un parque".

Ella habla de casas circulares, con energía solar, que tenga terrenos donde los habitantes puedan cultivar sus propios alimentos y de un instituto educativo donde los papás puedan dejar a sus hijos de lunes a viernes. ¿Un internado? "Sí, los papás deben tener un lugar donde puedan dejar a sus hijos con la tranquilidad de que están siendo bien cuidados". Regina argumenta su propuesta asegurando que en la actualidad los jóvenes pierden mucho tiempo "en la calle o con amistades que no son convenientes". Para ella, que alguna vez fue presentadora de un programa de televisión, los jóvenes deben además estar alejados de los medios de comunicación.

"Es un instrumento que no sirve de mucho, que les desvía la atención hacia donde no les conviene", resalta, al tiempo en que cuenta que su vida será llevada a la pantalla chica y más adelante al séptimo arte.

"Ya firmé y autoricé para que cuenten algo de mi vida. Primero será en una telenovela y después en el cine", asegura. Dice además que poco le importa cuál sea la actriz que la interprete, "no sé quién pueda ser, lo único que me importa es que se cuenten las cosas como han sido de verdad", dice Regina desde la nueva sede, ubicada cerca al Concejo de Bogotá, donde permanece casi todas las mañanas recibiendo a sus seguidoras. Señoras que supieron de ella por 'el campo magnético de Regina 11', un programa radial que tuvo en la cadena Todelar hace más de 25 años, aún la visitan. Es un miércoles por la mañana y en la puerta de su centro llegan en busca de un consejo, de un remedio o simplemente para saludarla y agradecerle.

"La conozco desde el 87 y usted no se imagina cómo ha cambiado mi vida. Todos deberían tomar los cursos que ella dicta", asegura una mujer, que en compañía de su hermana espera a Regina para contarle cómo van sus negocios y agradecerle por los remedios que le dio para el dolor de espalda. Y así, Regina dedica sus mañanas a atender a todo el que la busca sin importar a qué se dedican o a qué religión pertenezcan.

Regina niega que vuelva a aspirar a algún cargo político. Pero no porque crea que fracasaría sino porque, según dice, la experiencia cuando intentó llegar a la presidencia le demostró que "si el monopolio no quiere que uno gane, no gana". Y asegura que eso fue lo que pasó en 1986. "Mi votación iba muy bien, pero por orden de alguien mis votos se los terminaron dando a otro, al que finalmente ganó", reitera.

SALLY PALOMINO
REDACCIÓN ELTIEMPO.COM

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