La 'madre' de los rebeldes sirios

La 'madre' de los rebeldes sirios

Um Fadi es la fundadora de una brigada de mujeres en la septentrional ciudad de Alepo.

19 de julio 2013 , 10:40 p. m.

En el barrio de Al Sahur, en la zona de combate cerca del aeropuerto, se halla una de las brigada más seculares de todo Alepo. Quizás por ello, el Frente de los Jóvenes de Siria (FJS) sea la agrupación con menos respaldo de las “áreas liberadas”.

La brigada se llamaba Guraba Al Shams (Extraños por la Gran Siria), pero decidieron crear una coalición con otros grupos armados para fortalecerse. El cuartel general es una vivienda con un patio interior, que los rebeldes han cubierto con una lona de plástico para protegerse de los francotiradores, apenas unas casas más allá.

Husein, un tipo bajito, que entra fumando un cigarrillo a pesar de ser Ramadán, nos presenta a su hermana, Um Fadi, de 43 años, y madre de 10 hijos. Detrás de ella aparecen otras dos mujeres vestidas de negro de los pies a la cabeza, con gafas de sol, chaleco militar, y un fusil kalashnikov al hombro.

“En este barrio somos todos familia y por eso luchamos juntos hombres y mujeres”, explica Husein.

“Me uní a la brigada después de que lo hizo mi hermana. Como ella lleva un M-16, pues yo llevo un rifle BKS, que es más grande”, explica riendo.

Um Fadi es la ‘generala’ de un batallón de mujeres. Aunque no hay cifras exactas, se estima que 150 se han alistado en el Ejército Libre de Siria. Empezaron a trabajar en los puestos de control para requisar a los shabihas (matones del régimen) que vestían ropa femenina para pasar inadvertidos.

Antes de la revolución, Um Fadi era simplemente un ama de casa. Ahora concilia sus labores domésticas con sus obligaciones militares. Empezó su carrera militar en junio de 2012 en Deraa, llevando municiones camufladas entre la ropa o haciéndose pasar por la madre o esposa de los soldados para ayudarlos a desertar.

“Dos de mis hijos son combatientes y mis niñas dicen que también quieren luchar cuando sean mayores”, dice orgullosa la ‘mama’, el alias de guerra de Um Fadi.

“Todas las mujeres han venido de forma voluntaria, porque quieren luchar para liberar nuestro país. No tienen miedo; son muy valientes”, asegura. Incluso, “tenemos una chica que es francotiradora”, agrega.

A Um Fadi nadie le enseñó a disparar. “Lo aprendí en el frente, luchando con los hombres”, señala. Y agrega que, por lo general, las mujeres están en la segunda o tercera línea del frente “porque tememos que si nos cogen los soldados del régimen podrían hacernos cosas terribles”.

Tragedia tras tragedia

Nadie podría imaginarse la historia que oculta tras su velo y gafas oscuras Rihad, la segunda de las combatientes. Esta mujer de 30 años, de la ciudad de Homs, vio morir degollados por milicianos de Hezbolá a sus dos hermanos. Un francotirador mató a su bebé mientras dormía en la cuna, sus padres murieron en un bombardeo del régimen y su marido fue abatido en el frente de combate.

Por eso dice: “Aprendí a vivir con mucho sufrimiento. Lo único que podía hacer para soportar el dolor era alistarme con los rebeldes y luchar contra (el presidente sirio Bashar) Al Asad”. Así llegó hasta Um Fadi. “Cuando me supera la tristeza voy a hablar con ‘mama’ y ella siempre me devuelve la fuerza para seguir adelante”, apunta.

Rihad se ha convertido en una soldado experta. “Una vez disparé un cohete y maté a 13 soldados del régimen y 7 quedaron heridos”, se jacta. Pero lo que más desea Rihad es que Siria vuelva a ser un país donde haya paz. “Quiero volver a Homs. Visitar a mis vecinos y poder volver a rezar en la mezquita de Halab Bin Walid”, dice con añoranza.

“Odio el sectarismo. Este país esta lleno de religiones y es lo que más lo engrandece. Siempre hemos convivido en paz con los cristianos, los alauíes o los drusos. Estoy en contra del sectarismo y que haya división en Siria”, sentencia Rihad.

A los 26 años, Rabieh se quedó viuda. Su marido y su hijo de dos años y medio murieron en Bab Amr (Homs). Tras la pérdida de sus seres queridos decidió venir a Alepo para unirse a la brigada de Um Fadi.

“Espero que Siria vuelva a tener una situación normal. Aunque ahora mi familia son todos mis compañeros y compañeras, echo de menos a mis amigos y mi casa en Homs”, declara Rabieh, antes de agregar: “Quiero la paz para Siria, pero no vamos a parar de luchar hasta que caiga Asad”.

ETHEL BONNET
PARA EL TIEMPO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.