Un hombre inocente que estuvo preso más de una década regresó a casa

Un hombre inocente que estuvo preso más de una década regresó a casa

Adolfo Gutiérrez esperó en prisión cerca de 11 años para demostrar su inocencia.

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19 de julio 2013 , 07:18 p. m.

Un interminable abrazo en medio de los sollozos de alegría de Amparo y unas lágrimas que no pudo contener Adolfo en la puerta de salida de la cárcel de mediana seguridad de Acacías, refrendó el regreso a casa de un hombre que permaneció privado de la libertad durante 3.923 días.

A esta pareja la separó un amigo de Adolfo, quien por celos lo acusó de haber participado en un atentado con un carro bomba que explotó en una sede de la policía de Bogotá, en la que murieron dos policías y otros 39 uniformados resultaron heridos.

En el año 2002 Adolfo Gutiérrez Malaver vivía en Bogotá con su esposa Amparo Castañeda Pacheco y sus dos hijos, y le estaba ayudando a conseguir trabajo a su amigo y paisano Aldemar Daza Cortés.

Ignoraba que al hombre al que años atrás le había quitado la novia en Viotá (Cundinamarca), de donde son oriundos los dos, había hecho parte de las Farc.

La madrugada del 25 de octubre del 2002, cuatro días después del atentado, Aldemar, quien se había desmovilizado y colaborada con las autoridades, le puso una cita a Adolfo, que se dirigió a cumplirla.

Por el camino lo privaron de la libertad unos hombres armados que se lo llevaron con rumbo desconocido, “lo sometieron a cosas no aptas para un ser humano, ni para un animal”, dice Amparo.

Lo vendaron, en la cabeza le pusieron unas bolsas plásticas con jabón en polvo disuelto en agua espumoso para asfixiarlo y le aplicaron descargas eléctricas en diferentes partes del cuerpo para que confesara su participación en el atentado. Amparo cuenta que durante cinco días lo mantuvieron secuestrado en una bodega, hasta que decidieron entregarlo a la Fiscalía.

Diez días después de haber sido retenido, la Policía Metropolitana de Bogotá lo mostró ante los medios de comunicación informando que era uno de los miembros del frente 42 de las Farc a quien habían capturado en Soacha (Cundinamarca) por participar en el atentado terrorista.

El juicio

Desde entonces se inició el juicio en su contra, que duró diez años y nueve meses, tiempo que pasó en la cárcel, los dos últimos en la penitenciaria de Acacías.

Lo sentenciaron a pagar 28 años de prisión.“Me condenaron porque no creen en la gente buena y no tuvieron en cuenta las pruebas que presenté”, dice Adolfo.

Esta semana la Corte Suprema de Justicia decidió dejarlo en libertad, aunque en forma provisional.

De esa noticia se enteró por un compañero de celda: “En ese momento sentí que el corazón se me salía. Me acordé inmediatamente de mi esposa porque ha sido durante todo estos años la que me ha dado todo el apoyo”.

“Le doy gracias a Dios. Yo era un hombre borracho, mujeriego y ahora halago y bendigo al rey (Dios). Le doy gracias al procurador Víctor Andrés Salcedo, que siempre creyó en mi inocencia”.

Eran las 6:30 de la tarde del pasado jueves y mientras los guardias de la cárcel de Acacías cerraban la puerta, Adolfo manifestaba toda su alegría “Estoy feliz. Estoy contento”.

"Pero extraño algo, ¿Y mis hijos?” –preguntó–, mientras recibía el abrazo y el ramo de rosas que le entregó Amparo, con quien tomó el vehículo que los condujo a Bogotá al reencuentro con sus hijos.

Por NELSON ARDILA ARIAS
nelard@eltiempo.com
REDACCIÓN LLANO 7 DÍAS

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