Un recorrido por las entrañas de la protesta en el Catatumbo

Un recorrido por las entrañas de la protesta en el Catatumbo

Salud Hérnández-Mora habló con campesinos de las organizaciones que son líderes en esta zona.

notitle
16 de julio 2013 , 08:07 p.m.

Nadie les consultó el paro. Tampoco les contaron lo que es una Zona de Reserva Campesina (ZRC). Muchos marcharon hasta Tibú creyendo que peleaban contra la erradicación de cultivos ilícitos, porque en El Tarra, en sus corregimientos, entre ellos Filo Gringo, así como en las veredas, los lugareños viven de la coca y les preocupa que les arranquen su medio de subsistencia. También salieron a las vías para que les construyan carreteras, centros de salud, plantas de tratamiento de aguas, lleven energía a los caseríos, emprendan proyectos alternativos viables y una larga lista de carencias y abandonos ancestrales.

“Aquí no estamos por el paro, tampoco impedimos a nuestra gente que se una a él, y al principio muchos fueron aunque se volvieron asustados por los disturbios. Pedimos que se quede la Zona de Reserva Forestal como está”, señala un expresidente de junta y habitante de una vereda de Filo Gringo, población sobre la vía Tibú-El Tarra que ha sido feudo del Eln y donde los paramilitares cometieron atrocidades entre el 99 y el 2004. “Ascamcat (Asociación Campesina del Catatumbo) lucha por la Zona de Reserva Campesina y Cisca (Comité Intersectorial del Catatumbo), por la forestal”, remata y pide no mencionar su nombre. (Imágenes del recorrido por las entrañas de la protesta en el Catatumbo).

La diferencia de criterios entre las dos asociaciones campesinas más fuertes de la zona, cada una respaldada por un grupo armado, es uno de los ingredientes que complica la resolución del paro que comenzó hace un mes largo en el Catatumbo. Ascamcat, adscrita a Marcha Patriótica, es cercana a las Farc, cuenta con colaboración permanente del gobierno chavista y tiene como eje el desarrollo del Catatumbo por medio de la Reserva Campesina, mientras que Cisca es del ámbito del Eln.

Para estos, hay que mantener la Zona de Reserva Forestal actual y hacer que se cumplan las normas medioambientales que la rigen. Su fin último es lograr que cada labriego sea autosuficiente y utilice el trueque como moneda. Incluso rechazan el Banco Agrario porque “les quita las tierras a los campesinos”, señala un agricultor de Filo Gringo.

Ambas entidades comparten la oposición a la electrificación masiva porque, dicen, “es abrir la puerta a las multinacionales”, así como la explotación minera y petrolera por los graves perjuicios a la naturaleza, en especial la mina de carbón a cielo abierto que hay proyectada en la vereda Versalles, pero hacen su labor proselitista por separado.

Al coctel se suma que algunos presidentes de juntas comunales quieren seguir su propio camino por considerar que ninguna de esas organizaciones los representa, pues persiguen intereses políticos propios. “Mientras que los comuneros solo miramos por el bienestar de la gente”, asegura uno de ellos que pide anonimato para poder hablar sin cortapisas.

La población, por su parte, busca que el Gobierno, además de las inversiones habituales, mencionadas al inicio, comprenda que si quieren acabar la coca, en lugar de palo debe ofrecerles zanahorias que garanticen el sustento a largo plazo y no paños de agua tibia como familias guardabosques u ocho gallinas por cabeza. En Pacheli, por ejemplo, una vez terminaron los subsidios y se comieron las aves, volvieron a sus matas de siempre.

“El Gobierno tiene puestos los ojos en el Catatumbo porque esta zona es muy rica en minería, petróleo; las multinacionales ya lo tienen repartido, el Gobierno lo vendió, y hay 57 títulos mineros concedidos”, asegura Alirio Sangüino, un líder local, haciéndose eco de un comentario que se escucha en todas partes. “Y nosotros no queremos que acaben con nuestras tierras”.

Tres décadas de lucha

Hablamos en una tienda de Filo Gringo, muy animado en la mañana de domingo pese al paro porque recibe suministros de El Tarra, a una hora por pésima carretera y cruzando un río. El puente que lo atravesaba –Puente Rojo– se lo llevaron las aguas hace años y sigue caído. En ese municipio, que se disputan Farc y Eln, levantaron el paro para concentrarlo en Tibú. El problema para los lugareños es que la gasolina de contrabando, destinada a los laboratorios de base de coca, la llevan de Tibú, por lo que el procesamiento está suspendido.

“Perdemos la cosecha este mes; no merece la pena recogerla”, dice el propietario de un cultivo que tiene su finca en Puerto Catatumbo, vereda a solo diez minutos en moto del centro urbano de Filo Gringo. “Pero hay cosas buenas en ese paro fuera de la Reserva Campesina, que no la conocemos. Los patronos debemos apoyarlo de alguna manera porque los raspachines están allá luchando mientras nosotros nos quedamos en las fincas”. Rememora que desde los 70 están obligados a recurrir a medidas de fuerza porque “marchar por las buenas, con banderas blancas, no da resultado. Todo lo tuvimos que sacar por las malas, a lo duro: escuelas, puentes, centros de salud donde ahora no hay ni enfermera en muchos de ellos. Ahora necesitamos que nos ayuden para dejar la coca; no nos beneficia. Si tengo que cargar un bulto de piedras porque ya estoy viejo para tirarlas, tocará”.

La corrupción en todas las escalas, nacional, departamental y local, es uno de los cánceres que azuza el descontento social. Los vecinos ya marcharon en Tibú contra el alcalde, al que le quemaron su casa, por lo que consideran es una pésima gestión, amén de acusarlo de corrupto –“llegó como funcionario de la Umata y ahora es propietario de decenas de hectáreas de palma”.

A la carretera de Tibú-El Tarra-Convención le metieron 50.000 millones de pesos, pero lo único que hicieron fue ensanchar 16 km y echarle piedras por montones, que son un suplicio y un peligro para los viajeros. En otras rutas, como los 57 km de Tibú al corregimiento de La Gabarra, uno de los más importantes, el trayecto por una trocha intransitable puede demorar más de 10 horas en invierno. Ya está planeado que el Ejército construya unos 30 km, la única esperanza de que los políticos no se roben los recursos y que los grupos ilegales no vacunen porque contratista que no les paga, no trabaja.

Ecopetrol es otro germen de malestar. Presente 30 años en la región, nadie diría que han sido motor de progreso significativo, a juzgar por las infinitas carencias que brotan silvestres por todo el Catatumbo. Los vecinos que habitan las zonas más pobres, como el asentamiento García Pérez de Tibú, levantado sobre un terreno que regaló el anterior alcalde, se quejan de que la riqueza del oro negro no tocó nunca a sus puertas. A duras penas levantaron sus ranchos, pero no tienen servicios públicos. Corregimientos y veredas del municipio no cuentan con agua potable; en La Gabarra toman agua con residuos fecales, los centros de salud carecen de casi todo y sería infinita la mención de viejas necesidades básicas.

“Ni siquiera nuestros hijos son de Tibú porque aquí no atienden los partos y tienen que dar a luz en Cúcuta”, se queja un vecino.

Acusan a la petrolera de no contar con los profesionales locales y de adoptar medidas arbitrarias, como decidir de un día para otro que los 92 vehículos que compraron gentes de la zona para que los contrataran como transportistas no les sirven, porque tienen placas amarillas y la empresa ahora las quiere blancas. Y le dieron el contrato a un foráneo. Aprovechando la presencia de funcionarios llegados de Bogotá, hicieron sentir su enfado durante el paro.

Con tantas reivindicaciones, las dudas que a los vecinos de la zona les surgen son por qué precisamente ahora un paro con carreteras y trochas vitales cortadas tantas semanas y posiciones intransigentes, y las respuestas son variadas. “Venía un descontento social por una vía, motivado por las erradicaciones, porque hace unas semanas, en Miramonte, los cocaleros cortaron la carretera durante quince días; y en Tibú estaban en pie contra el alcalde. Ascamcat se subió al tren que iba en marcha y se puso al frente con la Zona de Reserva Campesina que pocos saben de qué se trata”, comenta un nativo que conoce la región como la palma de su mano.

“Aquí hay muchos intereses en juego y nadie los confiesa. El Gobierno quiere ayudar a los grandes palmeros y explotar carbón, oro, petróleo y otros minerales. El Eln, las Farc, los paramilitares, los mafiosos, políticos y hasta militares tienen grandes extensiones de tierras con testaferros”, opina otra persona con muchos lustros en la zona.

“Marcha Patriótica tiene pedidas 52 Zonas de Reserva Campesina. ¿Por qué preciso se levanta por esta y no por las otras? ¿No será que Maduro tiene algo que ver?”, se pregunta un comerciante de Tibú.

Las quejas de muchos campesinos obligados a unirse o hacer aportes al sostenimiento del paro, la confesión abierta de lugareños, así como el perfil de algunos líderes, entre otros, evidencian la infiltración de las Farc. Pero una buena parte de los que participan lo hacen de buena fe, convencidos de aprovechar esta oportunidad para conseguir lo que siempre les han negado.

“Los campesinos la tienen clara. No vamos a aflojar”, me dice uno. Sabe que muchos de sus amigos no se suman por la excesiva violencia que promueven los que persiguen intereses distintos a los colectivos, aunque los de Ascamcat han recorrido en estos días varias veredas intentando enganchar nuevos manifestantes.

Por el contrario, la mayoría en el casco urbano de Tibú están en contra, porque se comieron sus pocos ahorros, y los que salen cada mañana a rebuscarse el diario no tienen con qué sobrevivir. “Tendríamos que enfrentarnos a ellos”, comenta una joven comerciante. “Nos tienen acorralados”.

SALUD HERNÁNDEZ-MORA
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
Filo Gringo (Catatumbo, Norte de Santander).

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.