Guberek, de empresarios prestigiosos a cómplices de la mafia

Guberek, de empresarios prestigiosos a cómplices de la mafia

Importaciones falsas y vuelos con narcodinero los enfrentan a 20 años de cárcel.

13 de julio 2013 , 08:49 p.m.

Los Guberek Grimberg, reconocida familia de empresarios colombianos con ascendencia polaca y rumana, completan cuatro días acuartelados.

Sus abogados intentan definir qué paso; van a seguir después de que la fiscalía de EE. UU. decidió elevarles cargos por lavado de activos de la mafia a su cabeza, el ingeniero industrial Isaac Peretz Guberek Ramvinovicz, de 77 años, y a su hijo, Henry Guberek Grimberg, de 55.

La investigación, adelantada por la DEA y por el Departamento del Tesoro, también afecta a diez de sus empresas y a otros cuatro familiares: el manejador de futbolistas Arieh Guberek, su hermano Felipe, su sobrino David Felipe Guberek y su mamá, Sara Grimberg. Todos quedaron comercialmente bloqueados tras ser incluidos este miércoles en la Lista Clinton.

La noticia tomó por sorpresa al círculo social en donde se mueven los Guberek Grimberg y al sector de los textileros al que pertenecen desde 1929.

Ese año, su patriarca, Salomón Guberek Szarfmeser, llegó en barco a Colombia y empezó a fiar telas y zapatos para venderlos puerta a puerta en el barrio Las Cruces de Bogotá.

Él mismo admitió en sus memorias que su principal propósito era ahorrar dinero para sacar a familiares de campos de concentración.

Y no solo lo logró sino que además cimentó un emporio textil que le heredó a su hijo Isaac, señalado como la cabeza de la red de lavado.

EL TIEMPO tuvo acceso a su indictment y estableció que en su contra rezan testimonios de narcos, interceptaciones telefónicas y transacciones ilegales por más de cien millones de dólares hechas en tan solo un año.

También hay dos nombres que lo vinculan a él y a su hijo Henry con la mafia: Dilleman Hernando Solórzano Lozano, promotor de futbolistas, y Andrés Covelli Cadavid, empresario colombiano. Y aunque figura un tercer eslabón –un reputado empresario de la moda y de centros comerciales–, EL TIEMPO omite su nombre por estar en trámite su captura.

Covelli –socio de los Guberek en la empresa C.I. Istmo S.A.S.– fue capturado hace dos años en la operación Fuego y Hielo por lavar dinero de la mafia a través de cuatro comisionistas de bolsa colombianas.

Vuelos e importaciones

Luego de su extradición a EE. UU., el 2 de junio de 2011, se logró obtener más información, infiltrar a la red y llegar hasta el colombiano Dilleman Hernando Solórzano, de 46 años.

Agentes antimafia descubrieron que Solórzano coordinó 47 vuelos chárter –entre Panamá, Colombia y Honduras– para mover narcodinero que terminó en cuentas de empresas de los Guberek.

Solórzano figura como promotor de futbolistas en México y dueño de la empresa de aviación American Jet Latinoamérica. Para no ser detectado maneja otras identidades: Geovani Morantes y Paul Solórzano.

Según el indictment de los Guberek, este sujeto se asoció a ellos para blanquearles plata a los capos Evaristo Linares Castillo, socio de las Farc, y al colombolibanés Ayman Saied Joumaa, enlace con la ‘Oficina de Envigado’ y el Hezbolá.

“Para borrar el rastro, los Guberek atribuían los giros a importaciones y exportaciones de textiles y ropa a través de sus empresas en Panamá y Colombia. Pero tendrían que vestir a medio país para justificarlas”, dijo un investigador. Y agregó que parte de la plata pasó por la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) de Venezuela.

Henry Guberek hizo esos movimientos e incluso usó su doble nacionalidad para viajar a Israel de emergencia tras varios incumplimientos. Ya en 1996 había desaparecido luego de ser involucrado en la investigación por el asesinato de Elizabeth Montoya, la ‘monita retrechera’, protagonista del llamado Proceso 8.000.

Y ese mismo año volvió a sonar tras el asesinato de su socio Jacky Abadi, un joven empresario amigo del piloto ‘Guillo’ Ángel, célebre en los 90 por entregar información sobre el capo Pablo Escobar, a cambio de beneficios.

Hoy, 17 años después, Henry enfrenta de nuevo a la justicia y según EE. UU., él y su padre Isaac podrían purgar hasta 20 años de cárcel.

Ahora, mientras miembros de su comunidad toman distancia de la familia, sus voceros preparan un pronunciamiento sobre el tema.

Nexo con Hezbolá y ‘Oficina de Envigado’

El nexo de esta red de lavado con la organización terrorista radical libanesa Hezbolá y con la ‘Oficina de Envigado’ es Ayman Saied Joumaa. El colombolibanés es dueño de tres almacenes en Maicao, de varias empresas en Panamá y de una red que financia el Hezbolá y que nutre de coca al cartel mexicano de ‘los Z’. Según autoridades de Colombia y de EE. UU., los envíos de droga los coordina con la ‘Oficina de Envigado’, a través de tres contactos que heredó de Chekri Mahmoud Harb, alias ‘Tali’, capturado en Bogotá en octubre de 2008 y extraditado a principios de 2009 a EE. UU. El capo Evaristo Linares, miembro de la organización del narcotraficante Daniel el ‘Loco’ Barrera, es el eslabón con la guerrilla. E.E. UU. asegura que Linares le compraba coca a las Farc y la sacaba luego por el estado de Apure. Los dividendos del negocio también pasaron por cuentas de los Guberek.

UNIDAD INVESTIGATIVA
u.investigativa@eltiempo.com

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