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Juan Pablo II, por el carril rápido a la santidad

Juan Pablo II, por el carril rápido a la santidad

El polaco es protagonista del proceso más rápido de consagración de un santo en tiempos modernos.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
06 de julio 2013 , 10:04 p. m.

Tan solo ocho años después de su muerte, Juan Pablo II llegó a la santidad. El primer papa polaco de la historia, Karol Wojtyla –quien lideró a la Iglesia católica de 1978 al 2005–, será proclamado santo en un plazo récord gracias a que una comisión de siete médicos consultada por la Congregación para la Causa de los Santos del Vaticano reconoció como milagro la curación inexplicable de una mujer en Costa Rica, Floribeth Mora Díaz, de 50 años, a quien los médicos le diagnosticaron un aneurisma cerebral. Desde ese momento, ella se encomendó a Juan Pablo II.

Este era el segundo milagro que el carismático pontífice necesitaba para ser canonizado. El paso que faltaba se dio el viernes, cuando el papa Francisco promulgó un decreto por el que se reconoce el acto milagroso y da vía libre a la canonización. (Lea también: 'Juan Pablo II me sanó: siempre ha sido un santo').

Al día siguiente de la beatificación del papa polaco, el 30 de mayo del 2011, Floribeth asegura haber escuchado las palabras del mismo papa que le decía: “¡Levántate, no tengas miedo!”. Meses después, la grave enfermedad desapareció.

El adagio “se dice el milagro, pero no el santo” sucedió a la inversa. De Costa Rica llegó el testimonio de uno de tantos milagros que recibe la oficina del Vaticano que estudia los casos de canonización. Pero solo el viernes se dio a conocer oficialmente que sería este el que llevará a Juan Pablo II a alcanzar el último escalafón de la santidad.

‘Santo súbito’

Aunque el caso del papa Juan Pablo II cumplió con todos los requisitos del proceso canónico para que una persona sea proclamada santa, no deja de asombrar el corto tiempo en el que se dio.

Este procedimiento requiere el reconocimiento de un equipo de médicos, basados en exámenes clínicos. Un primer milagro abre la puerta a la beatificación, pero se requiere otro para la canonización.

El papa Wojtyla ya fue ‘venerable siervo de Dios’, título que se le da a una persona a la que se le reconoce haber vivido las virtudes de manera heroica. Luego subió el escalón de la beatificación con el milagro de la monja francesa Marie Simon Pierre, quien se curó del párkinson.

Finalmente, con su segundo milagro (que debía ocurrir después de ser proclamado beato) consiguió alcanzar la gloria de los altares.

La santificación de Juan Pablo II responde, sobre todo, al pedido de miles de católicos que durante su funeral ya pedían a gritos que fuera proclamado santo de manera expedita.

Monseñor José Francisco Ulloa Rojas, obispo de la ciudad costarricense de Cartago, de donde es Floribeth, afirmó a EL TIEMPO: “Explicar esto es muy difícil porque esto se ve siempre a la luz de la fe e incluso en el entierro del papa Juan Pablo II la gente gritaba “Santo Subito”. En la Iglesia quien promueve a algún cristiano a la santidad es el mismo pueblo; el papa lo único que hace es interpretar ese sentimiento y cumplir con el mandato de que a su nombre puede decretar que tal persona, por su vida heroica, es digna de ser santo”.

Solo falta que el papa Francisco concrete durante un consistorio la fecha de la ceremonia de canonización, que bien podría ser en diciembre de este año, junto al beato Juan XXIII, que también será proclamado santo, con motivo de los 50 años del Concilio Vaticano II.

Proceso canónico

En la antigüedad los santos eran aclamados por el pueblo y no pasaban por un proceso formal de verificación. Pero desde el siglo X se creó el proceso canónico, que hoy en día maneja la Congregación para las Causas de los Santos.

Juan XXIII, el papa bueno
Fue beatificado en el 2000 por Juan Pablo II

El Vaticano también decidió, en forma poco tradicional, que Juan XXIII sea canonizado aun sin que la Congregación para la Causa de los Santos haya comprobado un segundo milagro después de su beatificación. Conocido como ‘el papa bueno’ por su simplicidad y afabilidad, Juan XXIII (1881-1963) es considerado el padre de la renovación en la Iglesia católica por haber lanzado e inaugurado el Concilio Vaticano II en 1962.

REDACCIÓN INTERNACIONAL Con AFP y Efe

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