'Es muy duro no poder recordar mi infancia'

'Es muy duro no poder recordar mi infancia'

El periodista Carlos Fernando Forero comparte el drama vivido tras ser víctima de la escopolamina.

notitle
06 de julio 2013 , 06:29 p. m.

Todas las mañanas su voz la escuchan miles de hogares caleños.

A Carlos Fernando Forero, ‘Cafefo’ como le llaman sus compañeros de cabina, la audiencia lo sigue mientras previene y reporta las andanzas de la criminalidad en sus diferentes formas.

Pero a este curtido periodista de Noticias de Calidad de RCN, ni su pericia ni su ‘olfato’ le sirvieron el 20 de febrero del 2008 para evitar caer en manos de una banda dedicada al ‘paseo millonario’ y padecer las secuelas de la escopolamina.

Él lleva cinco años tratando de reconstruir su historia con fragmentos del rompecabezas que le dejó el episodio.

En 16 años de ejercicio periodístico, seis en el campo judicial, dice que lamenta cuando debe reportar tragedias como la ocurrida al excongresista Octavio Zapata, asesinado en un intento hurto, y recomienda a la comunidad autoprotección.
Este periodista, de 37 años, ganador de premios como el ‘Alfonso Bonilla Aragón’ y el ‘Simón Bolívar’, comparte su experiencia a propósito del revuelo que hay en el país por esta modalidad de hurto.

¿Qué fue lo que le ocurrió ese 20 de febrero?

Fue un miércoles de coincidencias. Enseñaba en un instituto y era día de matrículas, como tenía que cubrir una deuda pedí permiso toda la jornada porque esperaba que, al final, me dieran dinero. Así fue, pero cometí errores e imprudencias, mientras tanto muchos creían que había desaparecido porque tenía problemas en mi hogar y decían que me veían deprimido.

¿Qué imprudencias?

Salí a las 8:00 p.m. a pagar la deuda, pero no pedí el taxi y decidí caminar por las calles del barrio Granada, estaba estresado. Ahora caigo en cuenta que un joven que me rondó todo el día me llamó segundos antes de subir a un taxi que, curiosamente, estaba en una esquina esperándome. El taxista me dijo ‘atiéndalo’, retrocedí y empezó mi calvario.

¿Qué le pasó?

El muchacho me puso un arma en el estómago, quedé en shock. Subí a un carro y ya eran cuatro personas, empezaron a pedir las tarjetas de crédito, pero yo no tengo. En un cajero sacaron lo poco que había del sueldo en la tarjeta débito, después me resistí y me golpearon. Para que me dejaran ir les entregué la plata que tenía en el maletín y que ni siquiera habían advertido. Uno de ellos dijo que yo ya era un encarte y pensé ‘Dios mío, algo me va a pasar’, un momento después sentí humo, como si estuvieran fumando. A partir de ahí, mi vida se convirtió en episodios. Aparecí a los tres días.

¿Cómo regresó?

El 23 de mayo, a unos Policías que hacían ronda en el Calvario les llamó la atención que me aferraba a un cuaderno y repetía ‘no tengo más plata’. Preguntaron por radio si había algún desaparecido y cuando les dijeron que un periodista, me subieron a la moto para llevarme al comando, al llegar me tiré y salí corriendo, desperté en la clínica.

¿Cómo afectó esto su vida?

La autoridad nunca encontró qué pasó, ni qué me dieron, muchos pensaron que fue un tema de tragos, o, de mujeres, pero lo cierto es que mi vida cambió. Se acabó mi hogar, solo cuatro meses después recordé a mis hijos (entonces de 6 y 12 años) y ellos llegaron a pensar que no los quería, me estaba enloqueciendo. Es muy duro no poder recordar mi infancia, mi bachillerato, a mi familia, los amigos, los compañeros de trabajo, a Palmira, donde me crié.

¿Cómo vivir entre extraños?

Busqué hasta una regresión, pero me dio miedo. Alguien me dijo ‘encomiéndate a Dios para que te saque de esto’ y lo que he hecho es hablar, escuchar y a veces me he convertido en un robot. Internet me ha servido mucho. Cuando recuerdo algo es como si se me destapara un oído, creo que he recuperado un 80 por ciento de mis recuerdos.

Lamentablemente, perdí mi infancia.

¿Y en el trabajo?

La empresa me dio una licencia para mi recuperación. Creo que este fue un momento en el que Dios me mostró que tengo amigos. Esto no se lo deseo a nadie.

REDACCIÓN CALI

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.