En la fábrica de inventores del Dr. Cuero

En la fábrica de inventores del Dr. Cuero

El TIEMPO visitó un centro en el que el microbiólogo colombiano forma jóvenes científicos.

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05 de julio 2013 , 07:32 p.m.

A los 21 años, Jennifer puede decir con orgullo que creó un sensor para detectar petróleo, invento que ya fue patentado en varios países. Esta estudiante de ingeniería de sistemas tardó tres años en darle vida a una tecnología que revolucionará la forma de identificar la presencia de cientos de barriles de crudo en Colombia y en el mundo.

En menos de un minuto, el sensor indica con precisión el camino que debe seguir la broca de perforación para extraer el hidrocarburo. Esta tecnología, que desarrolló junto con otro joven, fue el fruto de una investigación sobre los ingredientes del petróleo, que hacen posible detectarlo con facilidad.

Jennifer es parte de un grupo de jóvenes que no superan los 25 años y que se dedican en cuerpo y alma a conceptualizar y desarrollar invenciones de talla mundial, en los Parques de la Creatividad del reconocido microbiólogo de Buenaventura, Raúl Cuero. Ya son cuatro los laboratorios de inventores puestos en marcha por el científico en Colombia, EE. UU. e Israel.

Cuero, quien hace poco fue elegido científico hispano del año por el Museo de Ciencia e Industria de Tampa (Florida, EE. UU.), siempre ha tenido la obsesión por inventar cosas. Un día de 1974 se hizo a sí mismo una promesa: no volver a presentarle al mundo resultados científicos de poco impacto social. Desde entonces comenzó a edificar su carrera como inventor, con una clara premisa: servir y no sentirse importante.

“Uno es creativo cuando tiene el sentimiento de ser útil. Yo crecí con ese sentimiento y hasta hoy lo llevo conmigo. Por eso puedo seguir produciendo”, afirma.

Y ahora quiere sembrar esa semilla en los jóvenes colombianos que recluta en sus parques de Manizales y Bucaramanga. “No hay criterios académicos exclusivos. Reclutamos inventores, no nerds”, enfatiza. Este ‘ejército de pilos’ se caracteriza por su tesón, convencimiento, autoestima, pasión y estoicismo pues, “para inventar, no basta la habilidad cognitiva”, advierte Cuero. En el parque de Manizales ya produjeron 11 invenciones, de las cuales 8 están patentadas y 3, en camino de serlo.

Sus invenciones

“El poder está en crear conocimiento”. Este es el mensaje de bienvenida del Parque de la Creatividad de Manizales. En una casa de dos plantas, ubicada en un buen sector de la ciudad, 19 jóvenes, ataviados con batas azules, se mueven como peces en el agua en los laboratorios de análisis óptico, química analítica, biología molecular… Manejan y mantienen complejos equipos, de nombres casi impronunciables, que les ayudan a procesar y crear sus invenciones.

Al parque llegan tras una convocatoria pública, que le apunta a colegiales, principalmente. Una vez son escogidos, participan en un campamento, donde se acercan al complejo pero apasionante mundo de la ciencia.

Los elegidos trabajan de la mano de Cuero para desarrollar paradigmas que transformen la sociedad, basados en un concepto: la biología integrativa, es decir, la capacidad de aplicar de forma integrada la bioquímica, la biofísica y la biología cuántica a nivel atómico.

El científico los visita cada mes y medio con el fin de madurar sus proyectos, pero el acompañamiento es permanente a través de llamadas, correos y videoconferencias. Además, cuatro profesionales de distintas disciplinas trabaja en el centro para asesorarlos en el día a día.

Algunos están de tiempo completo en el parque, otros van en sus vacaciones y tiempo libre. “Para mí no es problema venir en las noches y quedarme hasta las 4 de la mañana un viernes trabajando en mi invención. Mi sueño es contribuir al progreso del país, y que otros jóvenes como yo tengan esta oportunidad”, dice Mariana, de 21 años.

Ella, junto con Natalia, de 24, y con el doctor Cuero, han invertido tres años en la creación de un nuevo método para amplificar el ADN –proceso muy útil para diagnósticos médicos y forenses– sin recurrir al calor, que a veces altera las muestras.

Tras comprender que este material genético es autónomo, lograron desarrollar un proceso de amplificación que no involucra altas temperaturas, requiere pocos reactivos y se hace en menos de 30 minutos. Con el método tradicional, el proceso tarda dos horas y media. Pero lo mejor de este invento es que permite ampliar hasta 20 veces más las muestras de material genético.

“Es un nuevo entendimiento del ADN. Es mi primera invención y ya está patentada. Me siento orgullosa de tener al doctor Cuero como mentor, pues nos enseña a perseverar y a tener disciplina, pues no siempre se logra el resultado esperado”, cuenta Natalia, quien también trabaja en el estudio de la autonomía del ADN y en el desarrollo de antibióticos que no generen resistencia.

“Dilucidar esta autonomía, esa capacidad de autorreplicarse, permitiría conocer el origen de enfermedades como el cáncer –explica Cuero–. Tenemos aislada la proteína del alzheimer y estamos haciendo la molécula que la podría contrarrestar, trabajando con el ADN”.

Ciencia aplicada a la vida

En el caso de Mariana, el método para amplificar el ADN no es su primer invento. Esta estudiante de biología desarrolló a los 19 años una celulosa natural –sin lignina, un polímero que puede llegar a ser tóxico– para producir bioetanol y reducir la viscosidad del petróleo.

En esta misma línea trabaja Natalia, una joven de 20 años que vive en Bucaramanga pero que viaja con frecuencia a Manizales para darles impulso a sus proyectos científicos. “Hacer invenciones cambia la forma de ver la ciencia, pero lo mejor de todo es que lo hacemos con humildad”, comenta.

Sus compañeras Ana Carolina y María Alejandra están enfocadas en la creación de metabolitos secundarios con propiedades antioxidantes, capaces de contrarrestar los dañinos radicales libres que aceleran el envejecimiento y producen cáncer. Sosteniendo una micropipeta, cuentan: “Los metabolitos tienen aplicación en la industria farmacéutica, alimenticia y cosmética”.

“En el parque vemos la aplicación de lo que podemos crear. El conocimiento se vuelve tangible. El doctor Cuero nos permite tener la mente abierta. Sin él iríamos a ciegas”, agregan.

Este grupo de 19 inventores también trabaja en el desarrollo de una biogoma elaborada en un 80 por ciento con productos naturales, que pueda reemplazar la goma sintética a base de hidrocarburos –muy contaminante– que se utiliza como aislante y protector en las paredes de carros, aviones y edificios. Asimismo están desarrollando una molécula natural capaz de descontaminar aguas residuales y un revolucionario método para descontaminar tierras. Todas las tecnologías del parque son evaluadas por laboratorios de gran prestigio de Estados Unidos, antes de ser patentadas o licenciadas.

Sin duda, el éxito de estos jóvenes científicos, que han recorrido el mundo mostrando sus invenciones, radica en que Cuero los reta a acercarse a su nivel, a gozarse el proceso de investigación y, sobre todo, a no buscar reconocimiento.

“La creatividad debe ser algo espontáneo y ameno, y ser funcional a la humanidad –dice el científico. Y concluye–. Aquí no entra el mejor estudiante sino el que sea capaz de concebir una invención. No es lúdica, es ciencia de punta”.

ANDREA LINARES GÓMEZ
Enviada especial de EL TIEMPO
Manizales

 

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